La actual jefe de gabinete muestra un perfil a la izquierda de Lula para ganarse el apoyo de algunos sectores del Partido que aun la miran con recelo. Elecciones en octubre
La proclamación de Rousseff se da en medio de tironeos dentro del PT. En estos últimos días, algunos medios locales y extranjeros, como El País de Madrid, han deslizado que si Dilma gana habrá un "giro a la izquierda" respecto a la presidencia de Lula. La conjetura se basa en un libro que se presentará en el congreso del PT, titulado Un país para 190 millones de brasileños, que recoge con entrevistas la visión de Rousseff sobre la necesidad de una presencia más fuerte y decisiva del Estado en la economía (ella habla de "un Estado de Bienestar a la brasileña"), que no sólo trabaje para atraer inversiones de afuera (eje de la política de Lula) sino que tenga la capacidad de llevar adelante esas inversiones y garantizar así "desarrollo con inclusión social". Pesa en esta hipótesis de "más estatismo" el pasado de la ministra, una guerrillera en los años ‘70 que pasó tres años presa y sufrió torturas.
Pero analistas políticos consultados por este diario coinciden en que esta conjetura responde más al proceso de definición interna del PT que al verdadero plan de gobierno de Rousseff.
"Cuando Lula todavía no era candidato, también se mostraba más a la izquierda de lo que fue después. Rousseff le está hablando ahora al PT. Es prematuro pensar que lo que dice ahora anticipa lo que va a hacer si llega al gobierno", opina el analista Félix Peña.
Sucede que la candidatura de Dilma, una economista de 62 años con perfil netamente tecnócrata, fue casi una imposición de Lula que no termina de cerrarle a algunos dirigentes históricos del PT. La resistencia se debe que nunca disputó ningún cargo electivo y no posee ni el carisma de Lula ni su carácter (la ven antipática). Otros la consideran como una "recién llegada" al partido (se afilió en 1990).
El analista brasileño David Fleischer, politólogo de la Universidad Nacional de Brasilia, hace hincapié en que "los congresos del PT son debates de la militancia de base". Y aunque cree que todavía es temprano "para saber o adivinar" si Dilma estará a la izquierda de Lula, lo cierto es que descree de esta visión. "Es posible que este año se repita el esenario de 2002, cuando la campaña de Lula terminó dirigida por un comité de campaña que no respetó el programa de Gobierno que salió del PT, sino que creó un nuevo programa, más pragmático y liberal", opinó Fleischer, consultado por El Cronista.


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