Dilma Rousseff, la candidata de Lula para sucederlo en la presidencia de Brasil, va ganando espacio y se posiciona de cara a las elecciones del próximo 3 de octubre
Como en un juego de espejos, esperan que Dilma Rousseff, la favorita de Luiz Inacio Lula da Silva para sucederlo, corra la misma suerte en los comicios del próximo 3 de octubre. Cuentan a su favor la leve ventaja en las encuestas preelectorales del candidato opositor, José Serra (33%), actual gobernador de San Pablo, y con el escaso carisma de Rousseff (28%), una ex guerrillera de perfil técnico, quien está a cargo de la jefatura del Gabinete.
Sin embargo, a juicio de analistas, no es posible encontrar semejanzas entre los casos de Chile y de Brasil y la posibilidad de un "contagio" en la actitud electoral es improbable.
El académico brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira destaca al respecto que en su país "pocos saben quien es Piñera, lo que representa, y las capas más bajas menos aún".
Señala además que "Brasil tiene otra cultura política que no es siquiera comparable a la de Chile, donde la derecha dice que es derecha, sin vergüenza, donde Pinochet aún tiene fervorosos partidarios".
El analista Félix Peña coincide con esta visión y afirma que "no visualizo al electorado brasileño como muy pendiente de lo que ocurre en la política de otros países de la región".
Para Peña, "lo más probable es que los votantes se inclinen por el candidato o candidata que les asegure una continuidad del equilibrio entre democracia, desarrollo y cohesión social, con fuerte inserción internacional, que ha predominado y caracterizado al sistema político del Brasil, durante los períodos de Fernando Henrique Cardoso y de Lula".
El analista Christopher Garman, director para Latin America en Eurasia Group, una empresa especializada en riesgo político, con sede en Nueva York, también considera que el triunfo de Piñera en Chile no influirá en el resultado de las elecciones presidenciales de Brasil.
"Algunos sectores de la oposición se envalentonaron con el resultado pero yo no diría que los votantes brasileños elegirán a un candidato de la oposición en las elecciones de este año", afirmó Garman y precisó: "el pueblo brasileño no sólo se muestra muy satisfecho con la exitosa gestión de Lula sino que espera que sus políticas económicas continúen".
Garman también afirmó que, a diferencia de Chile, donde la Concertación se mantuvo en el poder durante más de 20 años y el candidato oficialista Eduardo Frei nunca estuvo estrechamente asociado con Bachelet, en Brazil el PT hace sólo siete años que gobierna y la candidata oficialista es considerada en gran medida como la persona que representa la continuidad del gobierno de Lula
De todas maneras, en las filas oficialistas el triunfo de Piñera no pasó desapercibido y fue la propia Dilma Rousseff, la que alertó sobre la necesidad de unión entre las fuerzas de centro-izquierda para evitar una derrota de la alianza en el poder.
Lula tampoco está dispuesto a dejarle espacio a la oposición y anunció su intención de inaugurar "todas las obras públicas posibles" para promocionar a su candidata.




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