Hay expectativa por eventuales embargos
El nuevo paso de la Presidenta disparó ayer sugerentes consultas y contactos entre tenedores de bonos. Todo, con suma discreción y bajo perfil. "¿Se sabe algo del juzgado?", fue ayer la pregunta repetida entre quienes siguen la evolución de la Argentina, con reflejos adiestrados ya tras la ofensiva de embargos que el juez de Nueva York dispuso en los primeros días de enero pasado.
La mirada apuntaba, sobre todo, a eventuales reacciones de los llamados fondos buitre que ya vienen litigando contra la Argentina: EM Limited, de Kenneth Dart, y NML Capital, propiedad de Elliott Associates.
Ninguno de ellos hizo ayer comentarios formales sobre una medida que, tanto fuera como dentro del país, alimenta interpretaciones a favor de la llamada teoría del álter ego, la misma en la que se basó Griesa en sus embargos de enero. Y que básicamente se apoya en la convicción de que el Banco Central no es independiente del Gobierno.
En conjunto, ambos fondos podrían reunir unos 3000 millones de dólares en bonos en default de la Argentina, lo que equivale al 15% de los 20.000 millones de dólares en deuda que hay en danza.
Por eso, en el heterogéneo escenario de acreedores no todos hablan de guerra. "Tanto el fondo Aberdeen, de Londres, como Gramercy, de los Estados Unidos, están felices con el nuevo anuncio. Ellos sí quieren entrar y, mientras se les pague, no les importa con qué dinero", aseguró ayer a LA NACION un operadores local.
Sorpresa
El día tuvo también comentarios de sorpresa para las expresiones de respaldo de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. En su paso por la Argentina, la funcionaria elogió el desendeudamiento iniciado por el ex presidente Néstor Kirchner. Y sostuvo que "cualquier cosa" que esté haciendo el país en esa dirección "está dando resultado".
La idea llamó la atención entre operadores convencidos de que el nuevo canje del Gobierno está hecho a la medida de algunos fondos buitre. "Es curioso que la presidenta argentina cargue contra los fondos buitre en general y luego haga un canje a la medida de algunos de ellos", dijeron inversores individuales que se sienten defraudados.
El negocio de los fondos buitre consiste en comprar deuda de países en dificultades cuando cotizan a muy bajo precio por riesgo de default o cuando éste ya se concretó.
Luego, suelen seguir una de dos estrategias. Una consiste en llegar a un arreglo con el gobierno por el que los bonos comprados a precio de remate se transfieren a un valor muy superior (como hacen los bonistas que aceptan negociar con el Gobierno).
La otra estrategia consiste en negarse a aceptar un canje que implique una quita sustancial y abrir una demanda judicial por el valor nominal de los papeles. Eso es lo que sucede con los fondos que tienen expediente ante el juez Griesa. Y que están atentos al nuevo escenario abierto en el país, tras el nuevo paso del Gobierno. Ayer, el tablero se movía otra vez.



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