A raíz del reciente fallecimiento de José Alfredo Martínez de Hoz, se difundió en ciertos sectores la versión de que la empresa Ledesma se benefició con la política económica del ex ministro de la dictadura militar.
Según Nougués, en el período comprendido entre los años 1976 y 1983, Ledesma vio decrecer su rentabilidad en forma abrupta.
Así se comprueba al observar la rentabilidad del ingenio a largo plazo, utilizando el retorno sobre fondos propios o también llamado ROE por sus siglas en inglés, cuyas cifras son de libre acceso en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Estos números se encuentran plasmados en un gráfico que muestra el resultado a largo plazo de Ledesma desde el ejercicio concluido el 31 de marzo de 1927 al concluido el 31 de mayo de 2012, las barras verticales delimitan el período 1976-2001 y la línea gris marca el promedio de todo el período, que fue de un 8.3 por ciento, un número bajo con respecto a años anteriores.
A los productos y a la región en la que participa Ledesma no le fueron convenientes políticas neoliberales, sino que Ledesma fue siempre más proclive a posiciones desarrollistas.
Como ejemplo, Nougués expresó que el azúcar -uno de los principales productos de Ledesma- es uno de los más regulados a nivel internacional y probablemente aquel cuyo mercado internacional está más alejado del libre comercio. De allí que una política económica liberal perjudica fuertemente a los productores del país donde se aplica.
Para mayores detalles, también se informó que para cierta corriente historiográfica la dictadura militar habría buscado instalar el neoliberalismo en 1976 y eso habría sido continuado con la convertibilidad durante el menemismo, para concluir en la crisis de 2001 y un nuevo modelo a partir de entonces. Así, habría un período "neoliberal" entre 1976 y 2001. Del gráfico de la rentabilidad salta a la luz rápidamente que ese período "neoliberal" fue de los más negativos de la historia de Ledesma.
La tabla que resume los datos anteriores, muestra el promedio de la rentabilidad de Ledesma en los tres períodos. En conclusión, el período "neoliberal" fue claramente menos rentable para Ledesma que el anterior y el posterior.
Para profundizar el análisis se detalló que el período inaugurado en 1976 fue dividido en subperíodos según un criterio netamente político.
De este modo se diferencia el tiempo que transcurre durante la dictadura militar, de 1976 a 1983; el que remite al gobiernos de Raúl Alfonsín, desde 1984 hasta 1989; el que hace referencia a la Presidencia de Carlos Menem, de 1990 a 1999; y finalmente el de Fernando De la Rúa de 2000 a 2001 y post-convertibilidad en el transcurso de 2002-2012.
Como muestra el gráfico los dos subperíodos más negativos de ese período son los considerados más "neoliberales", ellos son el así llamado "proceso" con un 3.6 por ciento de rentabilidad y el menemismo con 1.4 por ciento.
Por otro lado el período inaugurado en 2002 fue el más favorable a Ledesma por sus características industrializadoras, su menor apertura comercial y la menor sobrevaluación del peso.
Fuerte reparo
Nougués mencionó además que en el libro "Consideraciones sobre la Historia Política Argentina", el mismo Carlos Pedro Blaquier, presidente de la empresa Ledesma, ha cuestionado fuertemente el modelo económico del proceso, calificándolo de contrario a la industria y a la producción nacional.
"En lo económico, el Gobierno de Videla promovió las inversiones financieras de corto plazo procedentes del exterior al amparo de una tabla de devaluaciones programadas de la moneda nacional (’la tablita’). Esto (...) permitió la obtención de enormes utilidades financieras que debió pagar el aparato productivo nacional. Para colmo, al amparo de este sistema se mantuvo un dólar artificialmente bajo para abaratar las importaciones con el objeto de controlar la inflación, con lo que se ocasionaron daños irreparables a la producción nacional", citó el gerente de Asuntos Institucionales.
En consecuencia, se deduce que el hecho de que Carlos Pedro Blaquier fuera amigo de José Alfredo Martínez de Hoz no implicó que sus ideas económicas fueran coincidentes. "Por todo esto, el argumento de que Ledesma habría apoyado un golpe militar para beneficiarse con políticas económicas neoliberales es una falacia que no resiste el menor análisis. Lamentablemente, esto se sigue repitiendo y muchos argentinos no especializados en estos temas lo toman por cierto sin mayor discusión", expresó finalmente el gerente Nougués.





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