Más dudas por el rumbo de la política económica

Marcó del Pont y Boudou, debilitados.
Sin plan económico a la vista y con el uso de las reservas jaqueado, lo relevante pasan a ser los nombres de los funcionarios y las peleas de palacio, en las que cada protagonista juega, obviamente, su partido.

En este contexto hay que entender la debilidad de los dos administradores de la política económica, el ministro de Economía, Amado Boudou, y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. A tal punto, que ni siquiera pusieron a funcionar el consejo de coordinación entre ambas dependencias que debía operar desde febrero.

Boudou espera que la semana próxima la comisión de valores de Estados Unidos le permita avanzar en el demoradísimo canje de la deuda para salir del default. Días atrás, llegaron nuevas preguntas de ese organismo sobre las polémicas cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y su equipo trabajó para responderlas cuanto antes.

Habrá que ver si cuando terminen estos trámites los precios de los bonos argentinos permiten que la operación sea políticamente viable, aunque los banqueros le juren al ministro que la adhesión será alta.

También aparece desdibujado su rol para lograr una reforma del Indec con el apoyo de las universidades, frente al renovado poder del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, en ese instituto.

Sin embargo, él cree que ya cumplió con creces las expectativas de la presidenta Cristina Kirchner desde que instrumentó la polémica reestatización del sistema previsional y, últimamente, el uso (parcial) de las reservas para pagar la deuda.

Por esa razón, Boudou se siente respaldado por el matrimonio presidencial. Cuando surgieron los rumores sobre su salida, la Presidenta lo llamó para tranquilizarlo, lo subió al avión para ir a un acto en Mar del Plata y lo saludó calurosamente en la comida con los empresarios en la residencia de Olivos de la semana pasada para manifestarle su apoyo. Luego, le pidió que compartiera escenario en una inauguración con quien suena como posible sucesora, Débora Giorgi, que levantó el perfil desde que surgieron esas versiones.

Con el ex presidente también habría una buena relación, con un diálogo casi cotidiano y "una llegada que otros ministros no tienen", afirman orgullosos en su entorno.

Al respecto, descartaron que si Marcó del Pont se va del BCRA pueda desembarcar en Economía, porque el ex presidente no estaría de acuerdo con darle un perfil demasiado "productivista" a esa cartera.

En el fondo, está el debate por el valor del dólar; en ese plano el ex presidente no comulga con las ideas de la titular del Banco Central y de su principal asesor intelectual, Arturo O´Connell, de producir una fuerte devaluación y ajustar los controles cambiarios para evitar que se redoble la fuga de capitales.

O´Connell es un veterano funcionario experto en economía internacional, pero Marcó del Pont lo consulta por cuestiones cambiarias y macroeconómicas que no domina con la misma soltura. El economista descree de la importancia del superávit fiscal como herramienta antiinflacionaria. Comulga con la idea de Moreno de emitir dinero para alentar el crecimiento económico sin advertir los riesgos de una mayor suba de precios.

Igualmente en el corto plazo Marcó del Pont tiene que, además de ver si sigue en su cargo, hacer lo contrario de lo que cree: mantener el dólar lo más quieto posible. Es la única herramienta que le quedó al Gobierno para frenar la inflación.

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