Un doble discurso riesgoso

Un doble discurso riesgoso
Muchos se preguntan cuánto tiempo durará el doble discurso del sciolismo sobre lealtades, las que no parecen tan forjadas con Cristina en forma proporcional a como se manifestaban con el extinto Néstor Kirchner.
No es la primera vez que trasciende en “off the record” y con gran despliegue –lo cual supone que fue una versión “operada”- un supuesto e imaginario lugar de sucesión en la candidatura presidencial del oficialismo por si Cristina Fernández decidiera abdicar de tal condición para ser reelecta.

Da cuenta esta circunstancia de una lealtad muy condicionada que, si vamos al origen del término, encerraría una contradicción. La lealtad debiera sugerir un seguimiento incondicional. En un romance apasionado, dicen los que saben, nadie dice tener una pareja suplente por las dudas.

Por eso muchos caminos recorridos abren muchas dudas. Una reciente foto con Carlos Reutemann le dio doble satisfacción al gobernador Daniel Scioli. Si no hay desmentidos violentos en las próximas horas, quedaría firme y sin apelación la versión que da cuenta de que el actual senador nacional aceptaría compartir una fórmula presidencial encabezada por el mandatario bonaerense. Esto señalaría que el santafesino no competiría por el oro ni en internas ni en generales.

Todo reatroalimenta el interrogante acerca de Scioli. Cientos de voces, incluso la suya propia, hablan de la indiscutible postulación de Cristina a la reelección. Con gestos de presencia en actos donde la Presidenta es destinataria de improvisados operativos de clamor.

Entonces, ¿cómo debe interpretarse un virtual armado de un status de reemplazo que aún no tiene entidad? ¿La sola versión operada deliberadamente por usinas sciolistas no produce el efecto, deseado o indeseado, de esmerilar a la principal figura del kirchnerismo?

¿O es que Scioli también ve con buenos ojos aquellos intentos parakirchneristas de encaminarlo a la carrera presidencial? La muestra más palpable de ello fueron los cantos de sirena interpretados por el candidato a gobernador Francisco De Narváez la semana pasada cuando lo aduló en forma sorpresiva, derrumbando su coherencia de los últimos dos años. En todos los casos que fuera, el silencio, a diferencia de otras tantas ocasiones, no provoca duda a su favor.

En el sciolismo aumentan las probabilidades de esperanza y trabajan fuertemente para su plan “B”. Intentan beneficiarse con aquella ley que puede darse en la naturaleza y difícilmente en la política, que es el de la decantación. Por ahora Cristina soporta presiones y el sciolismo espera agazapado.

Se suponen que no son efectos deseados, pero las situaciones caóticas ocurridas en los últimos tiempos con saqueos en una estación ferroviaria, ocupaciones y usurpaciones, incrementos inflacionarios en los alimentos básicos y en las naftas, y la elevada temperatura de las protestas sociales generan un racimo de situaciones desfavorables para la imagen presidencial, que posiblemente capitalice Scioli con su única promesa de trabajar a diario, como si ningún mandatario o funcionario hiciera lo propio.

Por el lado de la oposición, a la postulación de un rival parakirchnerista progresista como el diputado Martín Sabbatella se le suma la incertidumbre en otros sectores, por caso, los ajenos al peronismo.

El nucleamiento que hereda su espacio del Acuerdo Cívico que ya es llamado Frente Progresista, ultima detalles organizativos de lanzamiento entre socialistas, radicales, el GEN y el renacido Encuentro Popular, del ex legislador Rodolfo Rodil. Ahora trascendió que fue postergado por tres veces su lanzamiento en apenas 30 días.

Hay algunas cuestiones que hacen a la esencia de las ambiciones de los propios partidos integrantes que postergan esta instancia.

Según confiaron portavoces en versiones cruzadas, los radicales quieren algún plazo más para tratar de instalar algún candidato a gobernador, que según afirman los hombres de Alem será Miguel Bazze. Hay en el medio alguna instrucción de Ricardo Alfonsín por instalar una figura propia. No es positivo que alguien lanzado a la gran carrera por la Casa Rosada tenga imposibilidad de generar candidatos propios en la Provincia.

Pero quien tiene más acciones para ese puesto, y es compartido por la mayoría de ese frente, es Margarita Stolbizer, incuestionablemente instalada y sin dependencia de ninguna otra figura política.

Pero todo tiene su precio. Margarita, previo a su aceptación, pedirá un candidato a legislador provincial “a salir seguro” en cada una de las ocho secciones electorales. En algunos casos esa inclusión será natural, por su acompañamiento en distintas encuestas, pero en otros será visto como “forzada” por los socios.

A esto hay que agregarle que el radicalismo intentará revalidar cláusulas no escritas del contrato del Acuerdo Cívico, mediante el cual la UCR (con el apoyo de una Elisa Carrió que ya no juega este partido) tuvo aseguradas las candidaturas en segundo término en las secciones electorales. Esto le permitió a los radicales, por ejemplo, recuperar bancas legislativas que extrañabn desde hace un lapso considerable.

Comentá la nota