Dilma: "No es el comienzo del fin, éste es el principio de la lucha"

Dilma:

La presidenta reiteró ayer que es víctima de un "golpe de Estado institucional" y negó habercometido delitos de "responsabilidad fiscal"; la Corte decide mañana sobre la designación de Lula

Por Alberto Armendáriz

BRASILIA.- Retroceder nunca; rendirse jamás. Ése fue el mensaje que ayer por la tarde intentó transmitir la presidenta Dilma Rousseff, un día después de que la Cámara de Diputados de Brasil decidió abrir un proceso de impeachmentcontra ella por adulterar las cuentas públicas en los últimos años con el propósito deesconder el déficit del país mientras entraba en recesión.

Visiblemente cansada en una conferencia de prensa en el Palacio del Planalto, Dilma buscó humanizar su imagen fría y distante mientras reiteró que es sometida a un "golpe de Estado" institucional. Resaltó que era víctima de una injusticia; dijo sentirse triste, dolorida e indignada por la traición de varios ex aliados, e hizo referencias a su pasado de guerrillera, cuando fue detenida y torturada por la última dictadura militar (1964-1985). Eso sí, prometió dar batalla hasta el final del juicio político, que ayer pasó al Senado.

"Continuaré luchando y voy a participar de todo el proceso. Tengo la certeza de que tendremos la oportunidad de defendernos en el Senado. Al contrario de lo que algunos anunciaron, no comenzó el fin. La lucha será larga y lenta, no es una lucha que involucra mi mandato, no es por mí, sino por los 54 millones de votos que tuve. Es una lucha de todos los brasileños por la democracia", afirmó la presidenta. "Tengo ánimo, fuerza y coraje suficientes para enfrentar esta injusticia", agregó, y no descartó hacer uso de todos los recursos legales a su alcance para frenar el proceso de impeachment.

Dilma había pasado toda la mañana reunida con sus más cercanos asesores y ministros, así como con líderes del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) en el Congreso, para diseñar una estrategia de defensa en el Senado. Antes de su mensaje a la población, recibió también al presidente de la Cámara alta, el senador Renan Calheiros, del otrora aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que cumplió con el requisito formal de notificarla de la recepción de la solicitud del proceso de impeachment.

El miércoles, el Senado deberá crear una comisión para evaluar el pedido y luego someterlo al plenario de la casa, donde se requiere el apoyo de una mayoría simple (41 de 81 votos) para que se determine el apartamiento de Dilma del cargo por hasta 180 días. Así asumiría el poder de manera interina el vicepresidente Michel Temer (PMDB), al que ella ha acusado de "golpista", al igual que al presidente de Diputados, Eduardo Cunha, también de ese partido.

Sólo si al final de ese plazo el Senado halla a la jefa del Estado culpable, Temer permanecería en la presidencia hasta el fin del actual mandato, el 31 de diciembre de 2018, y Dilma se volvería inelegible por ocho años. Se trata de una situación que sólo sucedió una vez en Brasil, en 1992, con Fernando Collor de Mello, que renunció antes de ser juzgado por el Senado.

Ante la prensa, Dilma señaló que los "crímenes de responsabilidad" de los que se la acusa no son más que actos administrativos que han realizado todos los anteriores presidentes y que son usados como excusa para destituirla. "De cierta forma estoy teniendo mis sueños torturados, mi derecho torturado. Pero no van a matar en mí la esperanza porque sé que la democracia es siempre el lado correcto de la historia. No me voy a dejar paralizar y voy a luchar como hice toda mi vida", añadió. Ante una pregunta de un periodista, aclaró que lo que sufrió en la dictadura fue "un millón de veces peor".

El pasado militar de Brasil fue traído a colación durante la votación en la Cámara la noche del domingo, cuando el inefable diputado Jair Bolsonaro, del Partido Social Cristiano (PSC), hizo alusión a la dictadura y dedicó su voto a favor del impeachment al reconocido torturador coronel Brilhante Ustra, fallecido el año pasado. "Perdieron en 1964 y ahora en 2016. Por la familia y la inocencia de los niños que el PT nunca respetó, contra el comunismo y el Foro de San Pablo, y en memoria del coronel Brilhante Ustra, voto sí", dijo.

La presidenta ayer prefirió no referirse a ese lamentable episodio, pero sí ataco con dureza a Temer, al que definió como un conspirador.

Dilma aseguró una y otra vez que ella no ha cometido ningún ilícito, que no tiene acusaciones de corrupción y que confía en que al final la verdad y la justicia triunfen. Agradeció toda la ayuda que le ha brindado su padrino político, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, y descartó que su relación personal se haya agriado. Es más, se mostró confiada en que mañana el Supremo Tribunal Federal (STF) levante la medida cautelar que ha evitado que Lula actúe como su jefe de gabinete.

Acorralada por la crisis política, el mes pasado Rousseff designó a Lula ministro, pero su asunción quedó en suspenso luego de ese recurso legal ante el STF por presunta obstrucción de la justicia, ya que el ex presidente está bajo sospecha de haber recibido dádivas de empresas que participaron del escándalo del petrolão. Como jefe de gabinete, obtendría foro privilegiado y quedaría fuera del alcance de la justicia ordinaria, específicamente del juez federal Sergio Moro, que lleva adelante el caso de Petrobras.

La defensa de la presidenta, en palabras

Dilma hizo ayer una declaración seguida por las preguntas de la prensa local e internacional

"Recibí 54 millones de votos y me siento indignada por la decisión. No hay crimen de responsabilidad"

"En el pasado enfrenté una dictadura. Ahora enfrento por convicción un golpe de Estado. Uno diferente al de mi juventud"

"Sé que tenemos la oportunidad de defendernos en el Senado. Al contrario de lo que algunos anunciaron, no comenzó el fin"

Los estados se volcaron a favor del Impeachment

El sí al juicio político fue respaldado por 21 de los 26 territorios

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