Una foto que vale más de cara a la interna peronista y radical que a la gobernabilidad en el norte
Salta.- La reunión de Juan Manuel Urtubey y Gerardo Morales, en la provincia de Salta, es mucho más que un cónclave de trabajo interprovincial, está estrechamente relacionada con las intenciones de ambos gobernadores de comandar sus propios partidos.
La mayoría de los radicales coinciden en reestructurar el partido con una base dialoguista que les permita seguir cerca del gobierno nacional de Mauricio Macri. Pero, además, necesitan tener una buena relación con el Partido Justicialista, lo que les permitiría ser árbitros en cada cuestión nacional que pase por el parlamento y, luego, sólo les queda rogar que en alguna de las cámaras surja una figura que pueda llevar al partido a su grandeza perdida.
En el PJ, hay dos partes en pugna, el kirchnerismo herido, refugiado en La Cámpora, Unidos y organizados y otras agrupaciones satélites. Frente a ellos está el peronismo más ortodoxo, que tiene muchas nuevas figuras para exhibir y viejas glorias para reciclar.
Los primeros, aparecen representados por Juan Cabandié, Andrés "El Cuervo" Larroque, Kicillof y otros recién llegados al peronismo, que prometen "resistir" al gobierno de Macri, desde su trinchera parlamentaria en Diputados. Pero, en el otro grupo aparecen los "jefes" de varios de los diputados camporistas, que son los gobernadores provinciales, que ya se resignaron y saben que necesitan de la caja del Gobierno nacional, mucho más que de la "resistencia" del jardín de infantes K.
Nadie duda que entre los Gobernadores, el que picó en punta para hacerse del control del partido fue Juan Manuel Urtubey, de hecho fue ungido por el mismo Macri como el líder de una "oposición constructiva". Ya convocó a la figura más descollante de la Unión Cívica Radical y ahora va por el acercamiento a Sergio Massa y José Manuel de la Sota, antes que Macri le gane de mano.
No obstante, todo este apoyo de extrapartidarios no disimula la única verdad, que es la realidad: puertas adentro del PJ, Urtubey no logra sumar los consensos necesarios, por eso debe diseñar una estrategia que lo lleve a la presidencia del partido sorteando al congreso partidario que le es reacio.
El salteño no puede meterse en la vieja estructura partidaria. Allí, si Cristina Kirchner o cualquier otro peronista de la nueva guardia compite, no tendrá posibilidad de obtener una victoria. Él lo sabe y por eso, con el apoyo de decenas de medios locales y nacionales salió a ventilar su nueva estrategia: convocar a los afiliados a votar en internar abiertas.
"Yo quiero un peronismo relegitimado en la opinión pública, con el voto de los afiliados a través de una forma libre, democrática, transparente, donde los nuevos liderazgos emerjan no a espaldas de la gente sino como consecuencia de la opinión ciudadana”, planteó en una entrevista.
Inclusive dentro de este marcó se atrevió a desafiar a Cristina Fernández y sostuvo que si "tiene voluntad de participar en el peronismo competiremos todos aquellos que en definitiva nos tenemos que presentar ante la sociedad”.
"No hay que tenerle miedo a la gente, tenemos que validar en procesos internos, construir institucionalidad en el peronismo, hay que abandonar esa vieja lógica del acuerdo político, de la rosca, del dedo que dice tal señor va a tal lugar y tal a otro”, sostuvo transparentando su estrategia para quedarse con el control del Partido Justicialista.
Pero, ante esto, cabe un problema que el Gobernador de Salta conoce y muy bien, el justicialismo no tiene un padrón depurado hace 27 años, lo que hace casi imposible una votación de afiliados.
Si consigue configurarlo, el grupo del peronismo ortodoxo acostumbrado a pelear y ganar elecciones en sus distritos, tendrá en sus manos al partido más poderoso del país. La Cámpora nunca logró convocar gente a las urnas, no tienen "oficio electoral" algo que le sobra a los patrones provinciales.
Mientras Urtubey continúa con las fotos, los kirchneristas se rearman, hay alguien que festeja al son de la interna peronista, Mauricio Macri, que sabe que mientras suenan los tambores de guerra en las tribus peronistas, él no tendrá problemas para gobernar el país.








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