El panorama actual, coyuntural, muestra a un oficialismo sólido, en crecimiento y con grandes perspectivas de triunfo cómodo, ya que los diferentes fragmentos opositores no logran estructurarse internamente para salir a presentarse formalmente en sociedad y pelear el voto.
Carrió, Duhalde, son los dos políticos de renombre con peor imagen, la chaqueña va a jugar porque sumando votos opositores plenos, no hay dudas de que es opositora ¿no?, puede aparecer entre los tres primeros, yendo sola, le puede ayudar a mantenerse en las principales páginas de los diarios durante dos años más.
Duhalde lanza su nombre cuando había prometido solemnemente retirarse, para presionar por la formación de un frente opositor, sea el que sea; su estructura actual apenas le da para ganar algunos concejales, aunque según el relator oficial de la derecha, el periodista Pagni, dice en La Nación que, sabiendo que pierden, lo mejor es tratar de no perder mucho en el congreso, para tratar de trabar al futuro gobierno.
El que aparece como segunda opción, el Frente Progresista, todavía no se engendró y ya tiene problemas de salud, no logran acordar entre los distintos sectores, pero tampoco en cada sector por su lado, hay problemas en el radicalismo y el socialismo, y los únicos que muestran solidez son los del GEN, aunque su principal problema es la no aceptación, ya que todavía no es un contundente rechazo, de Proyecto Sur a integrarse al Frente, lo que le daría un aporte de calidad progresista importante para el votante de este sector no peronista.
Un importante dirigente que viene bregando por la constitución del Frente Progresista reconoció que, aún y seguramente perdiendo, una boleta que muestre a Alfonsín – Binner, o al revés, para la presidencia, a Margarita Stolbizer en provincia y a Pino Solanas en la capital, polarizaría la elección entre las dos fuerzas principales, condenando a los demás a compartir un 25 o 30 % de remanente, con la posibilidad de ganar en algunas provincias y muchos municipios, pero si esto no ocurre le queda todo servido al oficialismo.
Pero este ¿tiene todo cocinado? CFK tiene dos nubarrones sobre su horizonte, uno es el personal, conocido y justificable, el otro es político, el temor al hecho de no tener una nueva reelección y que le pase lo mismo que a Menem, que faltando dos años del segundo mandato se la coma la propia interna peronista, cuando si se va a cuidar los rosales a El Calafate, o a vivir a Nueva York con su hija, queda con su prestigio intacto para defender, en un hipotético gobierno de Daniel Scioli, los ejes centrales de su idea, como para que no se vuelva para atrás.
Los K puros no quieren saber nada con una boleta Scioli presidente Massa gobernador, ganadora por donde se la mire, los justicialistas ortodoxos la miran con cariño.
Para lograr esta transición el “Pingüinismo” tiene que acordar la continuación de políticas en el nuevo equipo, por ejemplo, que López, segundo de DeVido, quede en el gabinete, que Daniel no le cierre las puertas de la Rosada a Aníbal, a Alicia, que no caigan en saco roto lo avanzado en materia cultural y científica, ya que es obvio que las improntas de CFK y del gobernador no son iguales, ni siquiera simétricas.
Hoy los PJ y los FPV distritales son un hervidero de precandidaturas, del deseo de casi todos por la continuidad presidencial, porque tira mucho para arriba y garantiza la continuidad de muchos proyectos.
Muchos políticos se tomarán apenas una semanita de vacaciones, por el temor a que pase el bondi y ellos no estén en la parada para hacerle la seña con la mano levantada. Para fin de marzo deben estar bastante armadas las grillas, pero hasta que Cristina Elizabeth Fernández Wilhem, viuda de Kirchner, no diga lo que va a hacer, y para eso habrá que esperar hasta Julio, todo seguirá abierto, y las especulaciones alimentando un año calentito.




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