El PJ bonaerense sostiene hoy una realidad intrincada. Cruces entre los altos mandos, negociaciones internas en silencio, caciques limítrofes y ministros nacionales que provocan celos territoriales con sus recorridas por los pagos provinciales ¿Erosión o multiplicidad de oferta política?
Temáticas diversas pero que siempre terminan por cerrarse en el bloque político, gestan un clima viciado, ganado por la incertidumbre, las tracciones individuales y las estrategias electorales.
Néstor K, arrincona a todo el arco dirigencial de la fuerza que comanda. Apela intimidando y con el traje inquisidor pretende gobernar sobre las voluntades, que, a un año de los comicios de 2011, no ven como un horizonte tan claro aliarse al pingüino.
La siempre presente idea de las listas colectoras que dinamitan las localidades con candidatos del mismo signo, y que llevaron a numerosos intendentes a la derrota y a otros a pender de un hilo, fueron recibidas por los titulares distritales como una certera provocación.
El apoyo total otorgado a Hugo Moyano para hacerse con el partido a escala provincial reemplazando a un cacique pesado como Alberto Ballestrini, produjo otro grueso foco de conflicto, cuando todavía la herida de las listas no había sido aunque sea cosida.
El ataque directo a Daniel Scioli en referencia a la seguridad, generó un tercer escenario de colisión.
No obstante, el cuadro comenzó a desdibujarse para los mandos kirchneristas debido a la problemática de salud que mantuvo a Néstor K nuevamente internado en una clínica. El hecho, inexorablemente, generó múltiples lecturas, las cuales se cerraron en una única idea: la conducción no es tan firme, y su salud puede ser la de la tropa K.
Por ello, comenzaron producirse alrededor grupos internos, que ya estaban negociando silenciosamente, que hoy se muestran públicamente y se lanzan por la diagonal del FPV, exhibiendo sus aspiraciones y a sus aspirantes.
La corriente transversal favorecida por el ex presidente, es una de estas líneas subterráneas. La misma postula al intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez, como un potencial nombre para competir directamente con Daniel Scioli, siendo un intendente éste, con una gestión jaqueada.
“El grupo de los ocho”, es la otra movida ya con más tintes antiK. Massa (Tigre), Cariglino (Malvinas Argentinas), Eseverri (Olavarría), son algunas de las puntas del movimiento que impulsa al intendente tigrense y apoya explícitamente a Daniel Scioli.
El G-8 bonaerense se opone principalmente a la idea fija de Néstor Kirchner de adelantar las elecciones a Gobernador, el cual dilucida que con un 27% puede quedarse con el triunfo y el sillón, medida que puede terminar de cercenar las aspiraciones y posibilidades de los intendentes que por dentro o por fuera, corren urgidos por cargos ejecutivos, senadores y diputados.
No obstante, hay dos datos objetivos que podrían truncar ese plan perfecto para reinar en suelo bonaerense. Primeramente, todos los sondeos posicionan a Daniel Scioli como el dirigente justicialista mejor visto y con números firmes que hoy le otorgarían la reelección. Lo cual, viéndolo desde los datos objetivos, representaría un costoso obstáculo para el plan del ex mandatario nacional.
El único asterisco aquí es si llega a producirse la salida del Gobernador de su cargo en Abril próximo, para tirarse enteramente por la presidencia, posibilidad que comentan fuentes cercanas al funcionario.
Asimismo, el grupo de los 8 mantiene a Sergio Massa como la cabeza líder del espacio, quien, podría convertirse en “el dos” de Scioli ya sea en Provincia o en Nación, o definitivamente correr sólo con los intendentes afines.
Por otra parte, hay una pulseada territorial, más intensa que la misma discusión por los cargos municipales o ejecutivos con miras a 2011, y es la que refiere a la pelea por las secciones electorales.
La obsesión de los comandos kirchneristas como sciolistas se clava en la primera y tercera sección.
En la primera, el panorama es similar en cuanto a los frentes subterráneos que se gestan por “el hartazgo” que les genera a los intendentes, el ex presidente y conductor del PJ nacional. El escrutinio del 2009, estableció la paridad, votos más votos menos, entre el FPV y Unión PRO con el 33%. El gobierno de los municipios se encuentra dividido, con presencia del PJ en casi un 40% de la sección, y el resto se completa con radicales o vecinalistas. Allí se busca “convertir” a los jefes comunales, para integrar algunos de los bandos en pugna.
La tercera (Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Brandsen, Cañuelas, Ensenada, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, La Matanza, Lanús, Lobos, Lomas de Zamora, Magdalena, Presidente Perón, Punta Indio, Quilmes y San Vicente) sólo es la que marca la única tendencia favorable para el FPV, tomando el escrutinio de 2009, con el 40% + 1, escenario que le “entrega” la victoria directa sin necesidad de balotaje.
El punto gris de esta sección recae en que la misma comienza a abrirse políticamente y hoy no sería tan favorable a Kirchner, debido al surgimiento de los caciques contestatarios, espadas de Scioli y Sergio Massa.
Este territorio electoral, es gobernado casi en un 90% por jefes comunales de extracción peronista, por ende, la honda preocupación de los mandos K de ver desbandarse a sus soldados, sin chance (por lo menos hoy) de retenerlos o persuadirlos.
Los nombres que continuarían en esta línea serían Luis Acuña, de Hurlingham, Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas y el ya nombrado tigrense Sergio Massa. El contrapeso oficialista lo encabezan Alberto Descalzo desde Ituzaingo, Humberto Zúccaro de Pilar y Hugo Curto, en Tres de Febrero, entre algunos referentes kirchneristas.
La tribu se ha levantado. Los mandos K hoy ven cómo se desmadra el ejército, y por eso cierran filas y se abroquelan para volver a golpear. Scioli, es el uno en las encuestas dentro de los dirigentes del PJ y el único que puede asegurar el triunfo en la Provincia. Y eso cuenta. Y es tenido en cuenta. Se dice que Néstor, tiene guardada una bala más que le puede agregar filo a la contienda: la postulación de Francisco De Narvaéz como Gobernador provincial. Las cartas están echadas.










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