Denuncias y suspicacias por no acudir al Argerich

Lo desaconsejó Spaccavento, ex director del hospital y funcionario K
La pregunta que circuló ayer reavivó una polémica entre macristas y kirchneristas, que esconde viejos resquemores políticos: ¿por qué el ex presidente Néstor Kirchner no fue atendido en el hospital Cosme Argerich, equipado con una habitación presidencial de alta complejidad?

Donato Spaccavento, ex director de este centro de salud que depende del gobierno porteño, fue quien se ocupó de "ventilar" el misterio: reveló que Kirchner pretendía internarse en el Argerich, pero que él desaconsejó esa posibilidad. "Ningún paciente con esa afección cardiovascular está en condiciones de ser asistido allí por la falta de insumos y de medicamentos. Es un desastre como está el hospital, y esto no es nada nuevo", dijo a LA NACION.

Lo desmintieron las autoridades porteñas, que acusaron al ex funcionario de utilizar un hecho grave, para su usufructo político.

Spaccavento, actual gerente de prestaciones especiales del Ministerio de Salud de la Nación, fue director del Argerich entre 2002 y 2008, hasta que el jefe de gobierno local, Mauricio Macri, decidió quitarlo de esa función porque no estaba de acuerdo con su capacidad de conducción.

Extraoficialmente, el macrismo lo quería fuera de la dirección del hospital por considerarlo un funcionario ultrakirchnerista que atentaba públicamente contra los intereses de Macri. El 7 de diciembre pasado, un fallo firmado por la jueza Elena Liberatori ordenó su restitución en el cargo, algo que aún no ocurrió porque el gobierno porteño apeló esa sentencia.

"Siempre hablo con los colegas del Argerich y me dicen que está hecho un desastre. Pero no quieren hablar por temor. En el sector de trasplantes se perdieron tres hígados en las últimas semanas por falta de pago a los profesionales y por falta de insumos", comentó Spaccavento a LA NACION.

Al referirse a la intención de Kirchner de ir al Argerich, aseguró: "Se confirmó que había esta obstrucción de la arteria carótida en un centro de Olivos y allí me preguntaron si el ex presidente podía ir al Argerich, porque quería ir al hospital público. Si bien no estoy yendo diariamente al Argerich, sé por otros colegas que en las condiciones de insumos y de medicación específica tiene problemas como todos los hospitales de la ciudad. Yo aconsejé que no fuera, no sólo por él: ningún paciente en esas condiciones estaría en su mejor situación de ser atendido".

Rechazo

El jefe de gabinete del Ministerio de Salud porteño, Néstor Pérez Baliño, respecto de ese centro de salud, dijo a LA NACION: "Estuvo preparado ayer [por anteayer] y en condiciones de recibir al ex presidente Néstor Kirchner, cuando se supo que tenía que ser atendido en forma urgente por una complicación cerebrovascular". Y amplió: "Nadie nos llamó para preguntar si podía venir".

Pérez Baliño aseguró: "El hospital está absolutamente operativo, y de ninguna manera hay desabastecimiento. Las declaraciones de Spaccavento no parecieron un discurso médico, sino absolutamente político. En cierta manera, roza lo vergonzoso. No puede ser que se use un tema tan grave para esto".

El jefe de gabinete de Salud porteño se mostró respetuoso de la decisión familiar de trasladar a Kirchner a un sanatorio privado, pero repitió que el Argerich estaba en condiciones de recibirlo.

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