El dedo funciona en la Ciudad

Por Ricardo Kirschbaum

Hay un común denominador que unirá a una gran parte de los candidatos a la jefatura del Gobierno porteño: serán elegidos, o ya lo fueron, a dedo . Es decir que el proceso de selección de candidaturas está sometido al arbitrio, al fin y al cabo, de un jefe partidario.

Podrá decirse, en defensa del método, que no siempre es posible que las candidaturas surjan de la voluntad de los afiliados a un partido, pero es claro que en el distrito supuestamente más sofisticado del país el dedazo será –o ya ha sido– la fórmula para ungir a los aspirantes a suceder a Macri, lo que no deja de ser una paradoja . El actual jefe de Gobierno ha decidido ya que peleará por la Presidencia y no se postulará, otra vez, a la Ciudad.

Veamos. Macri decidirá si Gabriela Michetti o Rodríguez Larreta representarán al Pro en Buenos Aires; Cristina Kirchner optará entre Boudou, Tomada y Filmus, aunque algunos dicen que in pectore eligió al ministro de Economía ; María Eugenia Estenssoro fue ungida por Lilita , y l o mismo hizo Pino Solanas en favor de Claudio Lozano. López Murphy se autopostuló . Lo mismo hará dentro de 15 días Jorge Telerman, apoyado en algunos sectores peronistas y ex ibarristas, como el que conduce Raúl Fernández. Silvana Giúdice y Suárez Lastra, en cambio, dirimirán en internas quién llevará los colores oficiales de la UCR a la elección porteña.

Por ley, el comicio en la Ciudad debe realizarse 90 días después de ser anunciado. Y la elección no puede coincidir con la presidencial. Si Macri quiere que ambas fechas confluyan, deberá conseguir 40 votos en la Legislatura local para cambiar el texto de la ley .

Se especula así que los porteños irán a las urnas a mediados de año, antes de las internas obligatorias para candidatos nacionales, si se hacen .

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