Daniel Scioli, sin herederos

Enero está llegando a su fin, y todos los candidatos se aprestan a iniciar sus campañas; todos, sin excepción, están encargando encuestas de imagen, pensando en una postulación electoral, pero sin definir, en la gran mayoría de los casos, para qué cargo piensan hacerlo.
La principal incógnita para el común de la gente es quién va a ser el candidato a Presidente: Cristina Fernández o Daniel Scioli. Los ultrakirchneristas pretenden lograr la renovación del mandato de la actual Presidenta, aunque la gran mayoría de los funcionarios manifiestan por lo bajo que descartan que Cristina sea candidata.

Los argentinos ven que no es lo mismo el Gobierno nacional sin Néstor Kirchner. La Presidenta está ejerciendo el mandato con otra impronta: cerró el gobierno sobre su propio entorno; desplazó a algunos hombres allegados al ex Presidente; en los discursos se la ve más relajada, tratando de darle su propio perfil a la gestión, que, bien o mal, es lo que todos los ciudadanos le reclamaban.

Si Daniel Scioli es, finalmente, el candidato a Presidente, la pregunta que todos se harán en los despachos provinciales será ¿quién es el candidato a Gobernador, quién está en condiciones de enfrentar a Francisco de Narváez?

Ni el Gobernador, ni sus hombres más leales, han dado muestras acerca de quién puede ser el heredero de su gestión bonaerense.

Algunos intendentes apuestan por Sergio Massa, con buena imagen en la sociedad, pero muy cuestionado dentro del peronismo y odiado por los ultrakirchneristas, sobre todo después del escándalo de los mails de WikiLeaks. Muchos dicen que no le tienen confianza, pero el peronismo es un partido del poder y, si no tienen otro candidato y Massa mide bien, lo van a acompañar igual, con tal de que los alcaldes puedan ganar en sus distritos.

Otros jefes comunales dicen que existe un acuerdo entre Scioli y De Narváez: si el Gobernador es candidato a Presidente, el “Colorado” iría como candidato a Gobernador de todo el peronismo. El convenio entre ambos existió, pero como un acuerdo de no agresión. El Gobernador pidió a De Narváez que no lo atacara con el tema de inseguridad, por ser éste su flanco más débil, y en ese punto podría encontrar el fin de la carrera presidencial.

En la elección pasada la mayoría de los intendentes jugaron a dos puntas: con Kirchner y con De Narváez, porque no querían perder los concejos deliberantes. Pero ahora, que los comicios son para intendente, es otra cosa. No se pueden dar el lujo de arriesgar sus territorios. Dicen que el “Colorado” no es un peronista pleno, que no respeta los acuerdos; de hecho, dejó muchos heridos en el cierre de listas de la última elección.

Pero en estos días apareció un nuevo jugador con intenciones de ser candidato: el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien, con sus campañas de DNI y seguridad vial, pretende posicionar su imagen. En los he-chos tiene una muy buena relación con Daniel Scioli, y se lo vio muy sonriente en el cumpleaños del Gobernador, posando para la foto, sin ningún tipo de preocupación por el desagrado que pudiera causar en los ultrakirchneristas del Gobierno nacional el hecho de que lo vieran tan cerca del mandatario provincial.

Pero, como dicen dentro del peronismo, “la única verdad es la realidad”, y en este caso indica que Florencio Randazzo no mide en las encuestas, no tiene posibilidad de ganarle una elección a Francisco de Narváez. Igual suerte corre Pablo Bruera, quien no aparece reflejado en los sondeos de opinión.

En este contexto, las conjeturas están abiertas; en los despachos oficiales se avecinan semanas de largas noches sin dormir; la rosca política entre los intendentes está a la orden del día, tratando de encontrar un candidato que les pueda garantizar el triunfo con un amplio margen en sus territorios, si Daniel Scioli va, finalmente, como candidato a Presidente.

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