Representantes de más de 40 países se reúnen hoy para discutir el futuro político en el país árabe. Francia y el Reino Unido quieren que el Consejo Nacional Rebelde se haga cargo
Representantes de más de 40 países se reunirán hoy en Londres para debatir la transición política en Libia, donde el líder Muammar Gadafi enfrenta una rebelión armada apoyada por bombardeos de una coalición estadounidense-europea, en lo que será la primera reunión del llamado grupo de contacto sobre Libia que está encargado del mando político de la operación militar, cuya dirección ha sido asumida por la OTAN, al igual que las misiones para proteger a la población civil libia.
El objetivo de la cumbre, en la que estarán presentes los cancilleres de más de 40 países, es discutir cómo responder a las necesidades del pueblo libio en el futuro, una vez fuera del poder Gadafi, según confirmaron fuentes del Elíseo.
Participarán también delegados de la ONU, de la Liga Árabe, de la Unión Africana, de la Unión Europea y de la OTAN.
En un adelanto de los que será la tónica del encuentro, ayer los gobernantes de Francia y el Reino Unido, dos de los países que más impulsaron los ataques en Libia, exigieron la renuncia inmediata de Gadafi y dijeron que la conferencia tendrá por fin respaldar la transición en el país árabe.
En una declaración conjunta, los mandatarios Nicolas Sarkozy y David Cameron afirmaron que Gadafi debe irse de inmediato pues su régimen ha perdido toda legitimidad, por lo que pidieron a sus partidarios que lo abandonen antes de que sea demasiado tarde.
A su juicio, la transición libia debería organizarse con el Consejo Nacional de Transición libio, formado por los rebeldes y con sede en Bengasi, dado su papel pionero.
Italia propondrá un acuerdo político que incluye un rápido cese al fuego, el exilio para Gadafi y el diálogo entre rebeldes y líderes tribales.
Para acelerar las negociaciones, los presidentes de Francia, el Reino Unido, Alemania (Angela Merkel) y Estados Unidos (Barack Obama), celebraron ayer una vídeoconferencia para consensuar posiciones.
Los cuatro dirigentes evocaron el dossier libio y la puesta en marcha de la resolución 1973 tras la transferencia por Estados Unidos de la dirección de las operaciones a la OTAN, precisó la cancillería francesa tras la reunión.
Lo cierto es que desde que comenzó, hace ya diez días, la intervención de la coalición en Libia ha afrontado cuestionamientos sobre su alcance y objetivos, incluyendo la duda sobre si respaldará activamente a los rebeldes o si desea reducir al propio Gadafi.
Obama: se evitó una matanza
En un mensaje dirigido a la Nación y en medio de sondeos que muestran que más de la mitad de los estadounidenses rechazan que EE.UU. intervenga en Libia, Obama defendió anoche esa decisión, al asegurar que se previno una matanza de civiles y que se ha cumplido la promesa de que el papel de EE.UU. en la operación sería limitada, no desplegaría tropas terrestres y transferiría la responsabilidad a sus aliados. Pero agregó que el cambio de régimen no debe estar en los objetivos militares.
Si intentáramos derrocar por la fuerza a Gadafi, nuestra coalición se dividiría y aumentarían los riesgos para las tropas aliadas, afirmó Obama en un discurso en la Universidad Nacional de Defensa, en Washington.
El mandatario insistió en que la intervención para proteger a la población civil libia, por mandato de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, era necesaria, tanto desde el punto de vista moral como de la seguridad nacional estadounidense. Dejar de lado la responsabilidad de Estados Unidos como líder y, más profundamente, nuestras responsabilidades hacia otros seres humanos hubiera sido una traición a quienes somos, afirmó.




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