Aunque el líder del Frente Cívico, Luis Juez, aclaró que no estaba haciendo campaña en tribunales y menos aún judicializando la política, su declaración de ayer en la Justicia Federal le cayó como anillo al dedo para sus objetivos políticos.
Declarar como testigo le quitó de encima al ex intendente, al menos en los papeles, esa responsabilidad que tantas veces abrazó sin suerte: la de acusar a otros para provocar una investigación judicial que confirme responsabilidades y castigue culpables. Juez se limitó a contar lo que le habría ocurrido en 2005, en las dos reuniones que mantuvo con el empresario Cristóbal López, por recomendación del secretario de Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación, Carlos Zannini.
Zannini, todos en política lo saben, es Kirchner. Por eso, decir que Zannini fue quien le presentó a Juez un empresario que maneja el juego en varias provincias es casi lo mismo que decir que fue Kirchner quien generó esa reunión con Cristóbal López. Juez ratificó que López intentó sobornarlo para que permitiera la instalación y explotación de tragamonedas en Córdoba. Y puso en boca del empresario que José Manuel de la Sota estaba de acuerdo con eso y que pensaban hacerlo a través de la construcción de un hotel cinco estrellas y un centro cívico en predios del ex ferrocarril Mitre.
No por casualidad recordó la ubicación de aquel proyecto frustrado. Uno de los principales debates políticos de la actualidad local encuentra a Juez y al radical Mario Negri encabezando la oposición al proyecto de vender la Casa de las Tejas y el ex Instituto Pablo Pizzurno para construir un centro cívico, un proyecto que impulsan (¡oh casualidad!, dice Juez) Schiaretti y Giacomino.









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