La versión se conoció en Casa Rosada, tras la controversia que desató en el kirchnerismo el acto más frio que Cristina encabezó en Misiones, desde que preside el país. CFK le pasó factura a Rovira por la derrota del 2006, el continuo desdoblamiento de las elecciones, y de los resultados de las Paso en agosto, donde creció el peronismo disidente y los radicales(...)
. La concordia renovadora se estremeció aún más con la gélida visita presidencial de Cristina Fernández de Kirchner a tierras posadeñas, el jueves pasado, más precisamente al Centro de Convenciones, donde el Gobierno volvió a reiterar la inauguración de un paquete de obras complementarias de Yacyretá.
Desde los despachos oficiales admitieron que la sospechosa ausencia del presidente de la Cámara de Diputados, Carlos Rovira, en el palco oficial donde la Presidenta Cristina ofreció sus bendiciones K a la Renovación y al Gobernador Maurice Closs, no fue una estrategia del jaqueado caudillo del oficialismo misionero para despegarse de la Casa Rosada. Por el contrario, se informó que fue la propia Cristina la que sugirió, apenas desembarcó en el Aeropuerto de Posadas, que Rovira no sea parte de la inauguración y menos del espaldarazo K al Gobierno de Closs.
“Ya nos enroscó en 2006, con su plan de re-reelección indefinida y pagamos el costo con Néstor. Ahora con su estrategia de desdoblar las elecciones provinciales de la nacionales en junio, donde prometió un triunfo holgado y terminó perdiendo la mitad de las bancas en juego. Encima, en las Paso de agosto también hizo un papel lamentable y dejó que crezca el peronismo de Puerta y los radicales…”, dicen que, palabras más palabras menos, fue el diálogo que Cristina mantuvo en el avión presidencial con un funcionario de su confianza (operador de raza), encargado de manejar los lazos políticos e institucionales con Misiones.
¿A quién se refería Cristina con tan marcado desprecio y haciendo que sus dichos se escuchen en su entorno misionero de ocasión?. Obviamente que a Carlos Rovira, a quien, en Casa Rosada, hace tiempo le tienen “picado el boleto". Lo señalan como un kirchnerista ‘impuro’, luego de haber sido un hijo dilecto de Èl, y presto a cometer su enésima traición política.
También que Rovira, con su ignota injerencia en la política nacional, manda emisario a Baires para tratar de cerrar un enlace de peso con los “esquemas” que se arman tras Daniel Scioli o, lo que es mejor, con el intendente de Tigre, Sergio Massa.
Hay varios datos que confirman la versión porteña, acuñada en La Rosada, sobre el acto de humillación presidencial que le tocó soportar al máximo líder de la Renovación. Y señalan, las mismas fuentes, que el propio Gobernador Closs estaba al tanto de las “exigencias” de Cristina para sacarse a Rovira de las tomas televisivas que difundieron el acto por “cadena nacional”.
Curiosamente, el Doce, canal estatal provincial, ni siquiera pasó un flash informativo en directo desde el Centro de Conocimientos, cuando hasta TN difundió el evento misionero. El Doce estaba entretenido con la novela de las siete, cuando Closs trataba de enumerar las “bondades” que deja en millones y obras públicas la decisión de hacer más represas en los ríos misioneros.
Se dice también que unos pocos, los más conspicuos colaboradores de Rovira, fueron sorprendidos por la medida presidencial, siendo que el jefe renovador solía sostener -con bastante comodidad- las relaciones carnales con la Casa Rosada. Pero el clossismo más puro quedó visiblemente desencajado cuando se enteró que CFK, tildó de “mufa” y “conspirador” al principal socio de Maurice.
Encima, cuando la noticia llegó a la Cámara de Diputados, Rovira trató de disimular el rechazo presidencial a su dignataria presencia y envió a su secretaria, Cecilia Britto de Alvarez, a apurar el inicio de la sesión como si fuera una misión ineluctable de los jueves.
Sin embargo, cuando Britto llegó al recinto, se encontró que allí estaban solo un puñado de diputados de la oposición y algunos ultra del rovirismo, que esperaban la venia del patrón para asistir al acto del Cristina.
Britto, no se sabe bien, abrió y cerró la sesión sin mayores preámbulos, casi en soledad, ya que pronto, a las corridas, hasta su esposo Alberto Nabor “Tito” Álvarez, vicepresidente de la Cámara de Diputados, salió presuroso hacia el salón de evento del Centro del Conocimiento, para ocupar el atrio institucional que por ley le compete al Presidente de la Legislatura, de acuerdo al protocolo presidencial y provincial. Tito no es Carlos pero por ese momento lo fue.
Pero sus amigos relataron que se lo vio triste a Tito, sabiendo que su jefe máximo, Carlos Eduardo, yacía casi sólo, en la intimidad de su despacho, tratando de digerir la dura estocada propinada por la “dama de hierro” del Calafate. Por si acaso, CFK, antes de abandonar Posadas, le sugirió a Maurice, su anfitrión, que cuide más sus espaldas y las "estrategias" de su socio político. Dicen que Closs ni movió la cabeza. Pensó pa’ adentro y salió silbando bajito, hacia la Residencia, meditando que todavía le faltan dos años para entregar el Gobierno.





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