"No puede ser que la televisión exhiba caras de personas que agreden a los uniformados y no tengamos detenidos ni órdenes de captura sobre ninguno de ellos", advirtió en el acto por el cual dispuso que 6000 gendarmes patrullen los puntos más conflictivos del Gran Buenos Aires
"No puede ser que la televisión exhiba caras de personas que agreden y tiran piedras a la Policía, la Gendarmería y la Prefectura y no tengamos detenidos ni órdenes de captura sobre ninguno de ellos", advirtió en el acto por el cual dispuso que 6000 gendarmes patrullen los puntos más conflictivos del Gran Buenos Aires.
Durante su discurso, la mandataria destacó a la seguridad como "un derecho de todos los ciudadanos, que se preserva en el marco de la Constitución y las leyes" y agregó que no hay valor que supere al "respeto a la vida".
En este sentido, señaló: "Cada vez que se le ha hecho creer a la sociedad que la seguridad está por encima de valores como el respeto a la vida nos ha ido mal, porque lo que menos se ha cuidado es precisamente la vida".
El "Plan Centinela" fue ideado por el ex presidente Néstor Kirchner unos días antes de su muerte, y con los ojos puestos en el año electoral, con la intención de atacar la inseguridad, una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos según las encuestas que a diario recibe la Casa Rosada.
Los gendarmes serán desplazados hacia las villas de los municipios de las zonas oeste y sur del conurbano. Apoyarán su despliegue en la acción de todos los destacamentos móviles, que tienen bases en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, La Pampa y en Santiago del Estero. Además se reasignó a esta misión a más de 1600 efectivos que cumplían funciones en direcciones del Edificio Centinela, y se sumó a parte de los escuadrones situados en el sur y centro del país.
Tras la controversia que generó la orden de la ministra de Seguridad, Nilda Garré, de impedir que los agentes de la Policía Federal asistan al control de manifestaciones con armas de fuego o escopetas de uso dual, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aseguró que la decisión de desarmar a los efectivos fue adoptada por el propio Kirchner en julio de 2004.
En ese momento, el entonces presidente había dado la orden de no portar armas en el operativo realizado para contener una protesta en la Legislatura porteña. A raíz de esa disposción, el comisario mayor Eduardo Prados, que se desempeñaba como jefe de la Policía Federal, pidió su pase a retiro, ya que consideraba necesario un cordón de uniformados armados. En esa ocasión, la protesta terminó con desmanes e importantes destrozos en el edficio de Perú 160-
Esta mañana, Aníbal destacó en declaraciones a C5N que la orden de Garré solo ratificó el no uso de las armas de fuego en las protestas, y defendió la idea de no reprimir para desalojar a quienes ocupan terrenos: "No creemos que haya que reprimir. Demostramos a todos que no era necesario pegarle a nadie, sino resolverlo por la vía que correspondía".
Además, advirtió que a la hora de intervenir en las manifestaciones "la responsabilidad debe estar siempre en manos de los uniformados" y que "es inaceptable que haya personal vestido de civil".
La determinación oficial implica que la Policía Federal no puede contar con su arma reglamentaria o escopetas en la contención de manifestaciones. Sólo pueden ser empleados los escudos, los bastones y los gases.
La preocupación del Gobierno radica en la muerte de dos dos personas durante el violento desalojo del parque Indoamericano. Los peritajes determinaron que fueron víctimas de perdigones de escopeta.
Si bien se afirmó, en principio, que podrían tratarse de crímenes producidos por armas artesanales, conocidas como "tumberas", la investigación judicial apuntaría a disparos efectuados por escopetas policiales.
Ola de críticas. Por su parte, el ex presidente Eduardo Duhalde insistió con la idea de "un estado ausente" al referirse a las crisis de las usurpaciones en la Capital y el conurbano, y ratificó que no está a favor de que se reprima, sino de que se respete la ley.
También desestimó que Cristina Kirchner haya dado la orden de que se ocupara el parque Indoamericano. "Ocurre que al desaparecer el que movía los hilos, hay gente dentro del oficialismo que cree que puede tener estrategias para favorecerla y la perjudican", señaló. Y agregó: "La estrategia era hacerle una zancadilla a Macri. Ocuparon y después no se dieron cuenta de lo que iba a pasar en la Capital".
Siguen las tomas. Mientras tanto varios predios de la ciudad continúan ocupados y vecinos de las distintas zonas reclaman que sean desalojados.
El predio en cercanías de la villa 31, en Retiro, y el club Albariño, en Villa Lugano, se convirtieron en un símbolo de las tomas, y hasta el día de hoy no se ha adoptado ninguna determinación.
Sin embargo, lo más destacado de ayer no fueron los incidentes, sino las denuncias de venta de lotes en el predio de cinco hectáreas ubicado en el cruce de Ramos Mejía y la calle 14, en Retiro, ocupado por unas 800 personas.
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El presidente de la asociación civil Los Principitos, Juan Domingo Romero, advirtió que ayer se comenzaron a vender lotes de ese terreno hasta "en 10.000 pesos cada uno".
Allí, los usurpadores son personas que alquilan habitaciones en las villas 31 y 31 bis, y reclaman la construcción de viviendas propias, porque ya no pueden afrontar los costos del alquiler.
Romero precisó esta mañana en Radio 10 que ya son 725 familias las que ocupan el predio ferroviario de Retiro, de las cuales muchas "están luchando por sobrevivir y necesitan la vivienda" y otras entienden la situación "como un negocio inmobiliario".
El titular de Los Principitos pidió al gobierno porteño ayuda para asistir a los más chicos con alimentos y agua. "Da impotencia que esto no pare y no va a parar. Hoy por hoy me importan los niños", expresó.
Por otro lado, criticó la decisión de desarmar a la Policía, impulsada por la ministra Garré:"Hubo muertos en el Indoamericano por no tener control". Y añadió: "¿Qué fuerza va a querer actuar así? Es una pantalla para decir que tenemos seguridad. No seamos hipócritas".
Plan de seguridad. En medio de este contexto, la presidenta Cristina Kirchner anunciará hoy el plan de refuerzo de seguridad en el conurbano, en un acto en el que estará acompañada por la flamante ministra de Seguridad, Nilda Garré.
Se trata del despliegue de más de 6000 gendarmes en los puntos más conflictivos del Gran Buenos Aires. Fue una idea diseñada por el ex presidente Néstor Kirchner sólo unos días antes de su muerte, y con los ojos puestos en el año electoral, con la intención de atacar la inseguridad, una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos según las encuestas que cotidianamente recibe la Casa Rosada.
Los gendarmes serán desplazados hacia las villas de los municipios de las zonas oeste y sur del conurbano. Apoyarán su despliegue en la acción de todos los destacamentos móviles, que tienen bases en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, La Pampa y en Santiago del Estero. Además se reasignó a esta misión a más de 1600 efectivos que cumplían funciones en direcciones del Edificio Centinela, y se sumó a parte de los escuadrones situados en el sur y centro del país.





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