Cristina afirmó que la Usina Termoeléctrica no provocará contaminación de los hielos

Pese a la intensa ventisca que estuvo a punto abortar la posibilidad de que la Jefa de Estado sobrevolara en un helicóptero de Gendarmería las obras en construcción de la Mega Usina Termoeléctrica de Río Turbio, su orden de “jamás pegar la vuelta” hizo que el objetivo se cumpliera. Además, logró establecer ayer desde la Cuenca Carbonífera una videoconferencia con la Tecnópolis, en Buenos Aires, contactándose con los candidatos a vicepresidente, Amado Boudou, y a jefe del gobierno porteño, Daniel Filmus.
La Presidente junto a los trabajadores que construyen la usina, ayer durante su visita a Río Turbio.

Caleta Olivia (agencia)

Cristina Fernández de Kirchner arribó poco después del mediodía en el avión presidencial al aeropuerto internacional de Río Gallegos acompañada por el ministro de Planificación Federal Julio De Vido, y otros miembros de su gabinete, siendo recibida por el gobernador Daniel Peralta y otras autoridades provinciales.

Desde allí abordó un helicóptero de Gendarmería Nacional –acompañada por el mandatario provincial– que la trasladó hasta la Cuenca Carbonífera.

Previo al acto institucional que se realizó desde las 13:30 en un obrador de la empresa Isolux Korsan, encargada de la construcción de la Mega Usina Termoeléctrica, la aeronave afrontó una borrasca de nieve que redujo sensiblemente la visibilidad.

Las adversas condiciones climáticas motivaron que el comandante de la aeronave estuviera a punto de abortar un sobrevuelo sobre las instalaciones industriales, pero la Jefa de Estado asumió el riesgo y –pese a que luego admitió que pasó un momento de susto– le solicitó que continuara haciendo prevalecer su criterio político de “jamás pegar la vuelta”, aunque también reconoció la pericia de los pilotos.

Minutos más tarde, ya en el salón montado en proximidades de la Usina que se encuentra con un avance de obra del 60%, en el paraje Julia Dufour –a unos diez kilómetros del área urbana de Río Turbio–, Cristina compartió una modesta mesa de cabecera con el ministro De Vido, el gobernador Daniel Peralta y los intendentes de Río Turbio y 28 de Noviembre, Adolfo y Oscar López, respectivamente.

Frente a ellos se encontraban ministros provinciales, otras autoridades nacionales e intendentes de distintas localidades, entre ellos el jefe comunal caletense Fernando Cotillo, recientemente designado integrante de la fórmula gubernamental con Daniel Peralta. También concurrieron numerosos vecinos de la Cuenca Carbonífera, incluyendo mineros y obreros afectados a la construcción de la Usina.

TECNOPOLIS POR VIDEOCONFERENCIA

Como hecho significativo, pese a estar en un lejano paraje del sur argentino, cubierto por la nieve y con gélidas temperaturas, la Jefa de Estado estableció inicialmente una videoconferencia con la imponente feria de ciencia y tecnología que se desarrolla en Buenos Aires, denominada Tecnópolis. El viernes no lo había podido hacer desde Mar del Plata por errores técnicos en el uso del sistema satelital y otras extrañas circunstancias.

En la muestra que se desarrolla en Villa Martelli, la televisión difundió el contacto con el ministro de Economía de la Nación y compañero de fórmula presidencial de Cristina, Amado Boudou, y con el candidato a jefe del gobierno porteño (también por el Frente para la Victoria), Daniel Filmus, quienes se hallaban acompañados por un grupo de científicos y cientos de espectadores.

NO AFECTARA A LOS HIELOS CONTINENTALES

En esa conversación informal, donde Boudou fue protagonista de un experimento vinculado a nuevas tecnologías, la Jefa de Estado aprovechó para comentar a televidentes de todo el país que le había causado una gran satisfacción observar el avance de construcción de la Usina Termoeléctrica, explicándoles que la misma transformará el carbón en energía.

Además, puso gran énfasis en aclarar que no afectará el medio ambiente –en clara respuesta a numerosas críticas de grupos ecologistas– ya que en su funcionamiento requiere de un novedoso sistema por el cual no se utiliza agua de ríos sino de pozos que se va reciclando constantemente.

Destacó además que este emprendimiento demanda una inversión de 2.850 millones de pesos y permitirá generar un potencial de 240 megavatios que se van a insertar al interconectado nacional.

“La utilización de tecnología de última generación no sólo nos permitirá diversificar la matriz energética del país, sino también hacerlo sin contaminación”, expresó Cristina, al tiempo que hizo referencia a ciudades europeas que utilizan carbón como fuente energética, sin que ello represente el uso de chimeneas “que es lo que vamos a hacer aquí en Río Turbio”.

Esta circunstancia le dio el aval para afirmar que la Usina santacruceña no afectará en absoluto a los Hielos Continentales ya que ella nunca lo permitiría, a tal punto que un opositor candidato a gobernador de Buenos Aires (a quien prefirió no nombrar) “me comparó con un general de la dictadura por defender a los glaciares”.

“En consecuencia –corroboró– jamás podríamos estar construyendo en Santa Cruz una usina que los afectara y para quienes piensan así y viven lejos de esta zona, quiero decirles que mi lugar del mundo (El Calafate) está a solo 80 Km. de los glaciares” y no permitiría que esos ríos de hielo se derritieran porque afectarían “a mi tierra, a mi gente, a mi casa y a mis rosas”.

Por todo ello, pidió a todos los argentinos que se queden tranquilos “porque cuando decidimos esta obra, lo hicimos con la convicción absoluta de que estábamos haciéndole un bien al país con la generación de energía, pero también exigiendo todas las condiciones de no contaminación”.

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