Cristóbal López tiende lazos con Colombo y Manzano para entrar en Edesur

El empresario kirchnerista negocia con el ex jefe de Gabinete de la Alianza, que opera la eléctrica de Río Negro y acercaría el financimianto del Banco Macro. A estas charlas se sumó José Luis Manzano de buen diálogo con el zar del juego. Qué opinan Julio de Vido y el sindicalista Oscar Lescano.

Los máximos directivos del Grupo Indalo, el holding que encabeza el empresario Cristóbal López, dueño de los principales casinos del país y con presencia en negocios múltiples como el petrolero e inmobiliario, están por estas horas analizando “el costo político que acarrearía entrar a Edesur”, la segunda distribuidora eléctrica del país.

“El negocio lo evaluamos y pensamos que puede generar valor. Pero aún no decidimos si es conveniente ingresar a una compañía con actividad como el suministro eléctrico, que tiene tanta incidencia en la opinión pública”, comentó a LPO un allegado directo a López. “Y menos cuando el managment de Edesur es prácticamente anárquico”, completó, apelando a la misma retórica que utiliza el Gobierno.

Tras los cortes que en diciembre dejaron sin luz a miles de usuarios en la zona sur de Capital y Gran Buenos Aires, desde los despachos oficiales cuestionaron la ausencia de un interlocutor válido para solucionar la crisis. Sucede que Edesur es controlada -con un 70% de las acciones- por Endesa, que el año pasado fue adquirida por la italiana Enel. El resto del paquete está en poder de Petrobras.

“Ni siquiera el español José María Hidalgo, director de Edesur, tiene en claro a dónde hay que reportar. Si a Madrid o a Roma”, cuestionó con dureza un representante sindical.

Pero lo que si está claro es que por ahora los intalianos no tienen ninguna intención de vender y quieren quedarse en el país, confirmaron a LPO fuentes del mercado eléctrico.

Frente a ese contexto, el Gobierno volvió a la carga con un viejo anhelo: incentivar el ingreso a Edesur de un socio local, tal como sucedió en YPF con la familia Eskenazi y en Edenor con Pampa Energía, del grupo Mindlin, que en 2005 compró la empresa a Electricite de France.

Primero fue Electroingeniería, la empresa de los cordobeses Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta, de estrecha amistad con Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico de la Presidencia, los que intentaron convencer a Petrobras de vender su parte en Edesur. Pero la suma ofrecida no conmovió a los brasileños.

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Inversiones de Edesur en millones de dólares, 2000-2010. Fuente G&G Consultores.

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Alianza en vista

Ahora es Cristóbal López quien busca mejor suerte. Fuentes del mercado aseguraron que, incluso, a fines de enero, cuando selló definitivamente la compra de la refinería San Lorenzo a Petrobras, el empresario santacruceño –que durante el kirchnerismo incrementó su participación en el sector energético- habría firmado un documento que le garantiza la prioridad para quedarse con el 27,3% de los brasileños en Edesur.

Sin embargo, el estrecho colaborador de López consultado por LPO negó que ese acuerdo exista. “Nos interesa ingresar a la compañía, pero por ahora no hay ningún acuerdo, ni formal ni informal”, respondió el ejecutivo. Lo que sí es seguro es que el Grupo Indalo buscará forjar alianzas con otros interesados para robustecer su propuesta técnica-financiera.

“Para entrar a Edesur hay que unificar el managment de la compañía, que hoy está desagregado e inconexo”, advirtió un directivo del sector, con pasado en Endesa.

Entre los nombres que suenan para desembarcar en Edesur figuran la firma Desarrollo y Gestión (DyG), del ex Citibank Carlos Giovanelli y Guillermo Stanley, ligada también a Chrystian Colombo, ex jefe de Gabinete de la Alianza y amigo personal de Oscar Lescano, secretario general de del sindicato Luz y Fuerza. La empresa, con experiencia en el área de distribución de Río Negro, contaría con el respaldo económico del Banco Macro, de Jorge Brito, pero debería sortear un obstáculo importante: el rechazo de De Vido hacia el ex funcionario del gobierno de De la Rúa.

También integra la lista Edemsa, la distribuidora eléctrica de Mendoza, que es propiedad del grupo que lideran Daniel Vila y el ex funcionario menemista José Luis Manzano (a su vez, la provincia cuenta con un porcentaje minoritario). La empresa brindaría el soporte técnico para garantizar la operatividad de Edesur, que controla una de las redes, por extensión y cantidad de usuarios, más complicadas del país.

Más atrás aparecen Electroingeniería, cuyo interés perdió algo de fuerza en los últimos meses y que además no es del todo bien vista por Lescano; Eduardo Eurnekian, de Corporación América, y Benito Roggio, entre otros.

Presión oficial

Allegados a Endesa afirmaron a LPO que si bien Edesur no es un negocio estratégico para la compañía, no hay apuro por desprenderse de esos activos. “Hace años que venimos esperando una renegociación de las tarifaras, que se mantienen congeladas desde 2001. Pasó tanto tiempo que no tiene sentido vender barato. Mejor esperar un poco más hasta que mejoren las condiciones de mercado”, se explayó un allegado a Endesa.

Lo cierto es que en las últimas semanas el Gobierno incrementó la presión sobre la distribuidora. Por un lado, una resolución del ENRE (el ente regulador) obliga a Edesur, Edenor y Edelap a pagar un resarcimiento de entre $ 180 y $ 450 a los clientes que hayan sufrido la interrupción del servicio durante diciembre. Por el otro, le aplicó a Edesur una multa por $ 64 millones.

La cifra no es menor: representa un 20% de las ganancias antes de impuestos obtenidas en 2010, que según la agencia Fitch, alcanzaron los $ 302 millones (bajó un 25% con respecto a los $ 403 millones de rédito de 2009).

Antes, en 2009, el ENRE le había prohibido a la compañía liquidar $ 185 millones en concepto de dividendos.

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