Equilibra observó una caída del 0,3% mensual desestacionalizada, traccionada principalmente por el desplome del 2,1% en las tarjetas de crédito. La mora obtura la demanda de préstamos de los hogares
Mariano Cuparo Ortiz
El crédito al consumo, variable clave para que la economía pueda encontrar una reactivación en medio de la caída del ingreso disponible de los hogares, volvió a caer durante octubre y de esa forma hilvanó 14 meses en contracción sostenida. La baja fue del 0,3% mensual desestacionalizado y estuvo principalmente traccionada por la caída del 2,1% mensual y libre de estacionalidad que se observó en las tarjetas de crédito. Aunque la mora crediticia de las familias cedió desde el 12,8% hasta el 12,2% en septiembre, sigue en niveles históricamente altos y eso implica un desincentivo para que los hogares demanden nuevos préstamos.
Los datos fueron publicados, a partir de la información que presenta todos los días el BCRA a través del Informe Monetario Diario, por la consultora Equilibra: "Los préstamos en pesos destinados a las familias cayeron tanto en la línea tarjetas de crédito (2,1% real sin estacionalidad) como en créditos personales (0,1% real sin estacionalidad), mientras que las líneas con garantía real treparon 2,3% real sin estacionalidad, impulsados por los préstamos hipotecarios. Los bancos esperan para el último trimestre del año un aumento de la demanda de crédito de las personas, manteniendo con cautela las restricciones vigentes pese al descenso de la morosidad observada en septiembre".
El ministro de Economía, Luis Caputo, disertó en la conferencia anual de FIEL y se refirió a la cuestión del crédito. Más específicamente a las recientes críticas del economista Ricardo Arriazu, quien había hecho referencia a que la reabsorción sistemática de los pesos que el BCRA emite con sus compras de divisas impacta en la liquidez y por ende en la posibilidad de reanimar el crédito y, así, a la reactivación de una economía que, según el propio BCRA, ingresó en recesión técnica en los segundo y tercer trimestres.
Caputo enfocó el problema desde la oferta: "Es cierto que nos gustaría que haya más crédito o que acelere más rápidamente. Ahora, hay que entender por qué no se acelera. Cuando un banco da créditos mira por un lado el riesgo crediticio, si la persona está sujeta a crédito, y mira la expectativa económica. Eso está afectando al crédito, no la liquidez. Si un banco quisiera dar crédito, en la próxima licitación del Tesoro pediría los pesos y los prestaría. No hay problema de liquidez. Si inyectamos $1 billón, el banco no daría más crédito. Esos pesos terminarían en Repo o en más inflación o devaluación injustificada".
Desde la consultora LCG estimaron que las dificultades son desde la oferta y también desde la demanda: "Respecto a los préstamos en pesos, no esperamos un cambio en la dinámica de los últimos meses: tanto la oferta como la demanda estarán resentidas. La primera, a partir de los altos ratios de morosidad que obligan a los bancos a ser más cautelosos y subir sus estándares de riesgo a la hora de otorgar nuevos préstamos; la segunda porque, en el caso de las familias, los índices de mora desincentivan nuevos endeudamientos, y en el caso de las empresas, una demanda que se mueve modestamente frena decisiones de inversión".

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