En Santa Cruz quedaron conformadas las listas de cara a las elecciones de octubre. Sin mayores sorpresas, el gobernador Peralta eligió para que lo acompañe, a un hombre de Caleta Olivia, empresario y que fue crítico del actual mandatario.
Por su parte, Alicia, eligió a un histórico operador K, tanto en política como en la justicia, al senador Pablo González. Un hombre de la década ganada, que se autodefine junto con Alicia, como de la “Generación dorada” (¿?), pero que electoralmente será un lastre a la ya mala performance que le conocemos a la hermana del ex presidente. (Por Rubén Lasagno)
Cerradas las listas en Santa Cruz, los partidos presentaron sus candidatos a gobernadores, intendentes, concejales, etc. De todos ellos, vamos a rescatar lo que van como gobernador por la Ley de Lemas y el mosaico político electoral quedó así:
Frente Para la Victoria/PJ: Alicia Kirchner – Pablo González / Daniel Peralta – Francisco Venturelli.
Unión Para Vivir Mejor/FR: Eduardo Costa – Carlos Zielhke / Osvaldo Pérez – Ana Villarroel
PO – Izquierda Socialista: Juan Manuel Valentín – Norma Villamayor.
Movimiento Socialista (MAS): Gustavo Nauto y Mónica Migani.
MST: Emilio Poliak y Anabel Stekar.
Sin grandes sorpresas, las listas muestran caras conocidas en los niveles de gobernador e intendentes, ampliándose considerablemente en la base, donde aparecen los candidatos a concejales, en cuyo caso se atomizan las listas con absolutos desconocidos que se agruparán en boletas interminables donde el votante terminará poniendo en la urna cualquier cosa, menos una idea elaborada.
Eduardo Costa eligió para que lo acompañe a Carlos Ziehlke, Radical, ex intendente de Gobernador Gregores, ex Director de Comercio de la municipalidad de Río Gallegos y actual residente en Río Gallegos.
Daniel Peralta se decidió por el caletense Francisco Venturelli, empresario reconocido en zona norte, quien oportunamente fue crítico del actual gobernador, pero, por esas vueltas de la política, terminó dándole su apoyo y comprometiendo su acompañamiento en octubre.
Alicia Kirchner, es tal vez la más controvertida candidatura de estas elecciones por varios factores. Entre esas cuestiones está el hecho de ser, en Santa Cruz, reconocida como una gran trabajadora en el plano social y de la salud, pero con cero carisma electoral y muy poco apoyo popular en las urnas. Esto ha quedado de manifiesto las veces que se postuló y fracasó, aún cuando el kirchnerismo era más fuerte, teniendo en vida a su mentor: Néstor Kirchner.
Alicia es el típico fenómeno de la necesidad del apellido en política. Ella y su sobrino, Máximo, son los portadores del último apellido al que puede aferrarse el poder en la provincia, para no perder en manos del radicalismo o del peronismo, en el caso de Peralta. Las razones para sostenerlo son muchas, pero no es objeto de este análisis tratarlas aquí.
En algún momento se dijo que las encuestas no le daban y después de largar la campaña por el interior provincial, hubo una ronda de rumores (todas operaciones políticas) que hablaban de que los números le daban tan bien a Alicia, que inclusive superaba al otro sublema de Peralta, por al menos 6 puntos. Por su parte, el gobernador no tuvo problemas en declarar desafiante “le gano a Alicia y a Costa juntos por 15 puntos”, dijo.
Hasta ese momento se suponía que el FPV, tratando de captar la mayor parte del electorado indeciso del peronismo, además del militante propio, claro, compondría una fórmula más conciliadora con la gente, de buen perfil, más “limpia” políticamente o aún siendo del propio FPV, con mayor categoría y afinidad con el votante; pero no. Alicia lleva nada menos que al actual senador Pablo González, un nombre que ya se insinuaba como lógico, porque el legislador hace más o menos tres o cuatro meses atrás, comenzó a realizar un armado político provincial, de la mano del Vicegobernador Fernando Cotillo, el intendente de Las Heras y volvió a Santa Cruz, como Alicia, luego de años de ausencia.
Sin embargo, la elección de Alicia, resulta un salvavidas de plomo para su candidatura, porque, más allá de los fondos que utilizan de Nación para distraer la atención pública, Pablo González ha sido y es un controvertido ex funcionario que tenía Peralta, operando para el FPV, un ausente de la provincia en todo sentido, especialmente en los grandes problemas por los que Santa Cruz ha transitado estos años; como senador no ha propiciado ni un solo proyecto a favor del pueblo que le otorgó la responsabilidad de estar en el Congreso y por el contrario, se dedicó a refrendar todos y cada uno de los proyectos que le ha ordenado Cristina y Zanini.
González es un típico producto K y el armado político con el que especula Alicia, es que si ella resulta gobernadora y Scioli presidente, dejará en manos de González la gobernación de la provincia y volverá a nación, a ocupar su puesto actual frente al Ministerio de Desarrollo Social, una cartera de la que es indivisible y que ya está consensuada por el gobernador de Buenos Aires, para que ello suceda. Por otra parte, para Alicia no es nuevo esto de ganar en Santa Cruz e irse a trabajar a Buenos Aires. Así lo hizo cuando fue electa senadora, e inmediatamente sacó “licencia” y se fue a trabajar junto a su hermano. En este caso, también será una gobernadora “testimonial”, aseguran las fuentes.
Por su parte Pablo González hizo declaraciones donde se reconoció perteneciente a la autodenominada “generación dorada” y dijo “Nosotros tenemos la suerte de haber tenido una generación dorada en la política argentina. Y uno de los miembros de esa generación dorada está volviendo a la Provincia siendo una dirigente nacional y de la potencialidad y de la talla de Alicia (Kirchner). Tenemos una figura como ella que reivindica la política como una herramienta de gestión que le cambia la vida a la gente. Me siento honrado, es un orgullo acompañarla”, expresó González sin explicar si la “generación dorada” a la que alude y de la cual dice formar parte, tiene que ver con los jóvenes que pusieron al basquet nacional en lo más alto del deporte (lo cual no creo que este sea el caso) o es por la generación que en la última década, se llenó de oro trabajando dentro del kirchnerismo.
En una elección donde el pueblo se propone votar a las personas, González no es la mejor compañía para convencer a un electorado que está sensibilizado por tanto fraude, tanto político trucho, tanta mentira, corrupción, estafa moral y operación de baja calidad.





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