Por Luis MajulEn las últimas horas ocurrió un hecho muy curioso, que tuvo como protagonista al senador Eugenio Nito Artaza pero que revela el escandaloso toma y daca que sigue practicando este Gobierno para lograr un voto a favor.
Corrientes está en rojo furioso. Tiene uno de los índices de pobrezas más altos de la Argentina. Desde hace más de un mes, cuando la oposición empezó a hacerse fuerte en el Senado, el gobierno central le viene reteniendo 30 millones de pesos por semana para cobrarse una deuda que la provincia mantiene con la administración central.
A Nito Artaza lo conozco desde muchos años, pero nunca lo había escuchado tan asustado. Antes de terminar la comunicación, me confesó que el gobernador Ricardo Colombi le había pedido que no hablara con los medios durante 24 horas, porque estaba negociando el envío de fondos para la provincia. "No puedo salir ahora, pero te autorizo a contar todo lo que te acabo de decir", me pidió, casi en estado de desesperación. Le expliqué que lo haría, pero que lo pondría en su boca. Mi interlocutor dio otra vez el sí. Artaza además se comprometió a grabar una nota para la televisión el sábado, a las 19 horas. El objetivo era que hiciera público los términos de la conversación con Boudou.
Artaza lo aceptó de inmediato. Sin embargo, el sábado al mediodía, su jefe de prensa, en nombre del propio senador nacional, desarmó la cita. Enseguida dejé un mensaje al propio Artaza para recordarle su promesa. Entonces me devolvió el llamado y me volvió a manifestar la enorme presión que estaba sufriendo. Al final reconfirmó el encuentro para las 20 horas en el teatro.
A las 21 horas ni su jefe de prensa ni nadie lo encontraba por ningún lado. Entonces le comuniqué a su colaborador que la situación se estaba enrareciendo demasiado y que estaba dejando de ser una nota para transformarse en un hecho político. A los pocos minutos, Artaza me volvió a llamar para decirme que "se le había hecho tarde" y que estaba a punto de llegar al Broadway. El equipo de La Cornisa TV volvió, lo entrevistó y allí el senador, al final, confirmó la extraña conversación con el ministro. Además, volvió a pedir que tuviéramos "mucho cuidado". La razón de fondo de su prevención está en la agenda del gobernador de Corrientes: hoy llegará a Buenos Aires, casi tan desesperado como Nito, para pedir una ayuda que le corresponde y que el gobierno todavía no le da.
Artaza me dijo por lo menos diez veces que le respondió a Boudou que no le parecía ético sentarse a conversar a horas de discutir el pliego de Marcó del Pont. Repitió siempre que va a votar con la oposición y que jamás va a modificar su postura, por más dinero que le ofrezca el Estado Nacional a su provincia.
Si el senador no miente, la responsabilidad sobre la reacción social que pueda aparecer en Corrientes no será sólo, entonces, de las autoridades provinciales, sino también de los funcionarios de la Nación.
El relato de este suceso no tiene la intención de convertir en víctima angelical a la oposición. De hecho, sus principales líderes han demostrado que no están a la altura de las circunstancias. Que son protagonistas de una hoguera de vanidades de la que Kirchner saca provecho casi todos los días. Que no están preparados para ponerle límites al oficialismo porque lo único que les importa, a la mayoría de ellos, son sus asuntos personales, y no que le vaya mejor al país.
Y una cosa más: está claro que el uso de la caja para ‘comprar‘ votos no es ninguna novedad, pero eso no lo hace menos repugnante.






Comentá la nota