«La concentración de medios es incompatible con la construcción de una sociedad democrática»

El director Nacional de Supervisión y Evaluación de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), licenciado Gustavo Bulla, disertó el viernes, en Zoom, sobre la nueva ley de medios.
La charla estuvo encuadrada en el programa Café Cultura Nación, y fue auspiciada por el concejal Eduardo Bucca y gestionada por la extensión Bolívar de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

La propuesta contó con un aceptable marco de público, conformado en su mayoría por gente muy joven. Bulla brindó un pantallazo del recorrido previo, desde los ochenta hasta los primeros dos mil, que desembocó en la sanción de la nueva ley de Servicios Audiovisuales, siempre teñido por los avatares políticos y económicos del país.

LOS NEFASTOS NOVENTA

En los ´90, el gobierno de Menem le imprimió un sesgo neoliberal también a la ley de Radiodifusión que regía desde los tiempos de la dictadura. Así vivimos diez años, década en la cual se inició y desarrolló la concentración de medios que le permitió al Grupo Clarín transformarse en un pulpo comunicacional que fijó agendas y contenidos informativos de los argentinos (moldeó, como se dice, el "sentido común" de las capas dominantes y medias nacionales). "Si bien era rentable dentro de la economía del Grupo, el diario Clarín tuvo más funciones de ariete para extorsionar gobiernos y abrir nuevos negocios", precisó Bulla. Fijar agendas, conviene detenerse aquí, a veces atañe "no sólo a lo que nos dicen los medios, sino a lo que omiten decir. No nos dicen cómo tenemos que pensar, pero sí nos imponen los temas en torno a los cuales debemos pensar", diseccionó el licenciado, que también es periodista.

En los noventa, se palpaba a nivel social que "aquello que no estaba en la televisión, sencillamente no existía". Este esquema se trasladaba a la política, "y ahí está una de las explicaciones de por qué no hubo reforma a la conformación del monopolio" durante esa década, señaló.

LA DEMOCRACIA EN PELIGRO

Así las cosas, "llegó un momento en el cual ya no era sólo una necesidad (una nueva ley de medios) en términos de lo nocivo que la concentración es para cualquier actividad económica, ya que lo que estaba en juego era la democracia. El nivel de concentración de medios que se dio en la Argentina es incompatible con la aspiración de construir una sociedad democrática", sentenció Bulla, en el párrafo medular de su alocución, el que acaso resuma el espíritu de su conferencia y de su pensamiento sobre medios y sociedad.

Uno de los más negros capítulos de este proceso, que curiosamente nació con el último decreto del presidente Menem, fue el que consistió en habilitar las transferencias de licencias. "Eso es una aberración del propio sistema de administración del espectro (frecuencias para transmitir radios y tele), que es un bien escaso y por eso mismo se lo considera patrimonio común de la humanidad. Entonces son los estados nacionales los encargados de administrar, de la manera que su legislación lo disponga", explicó. El Estado argentino, desde siempre, reserva para sí una porción de ese espectro, y el resto lo concede, por un tiempo determinado y con condiciones determinadas. Lo que Menem hizo con aquel último decreto que habilitó las transferencias, fue permitir que "lo que un privado recibía de título gratuito, se lo vendiera a un tercero, poniéndole precio y transformando en una mercancía lo que no lo era". Uno de los que aprovechó la 'volada' para hacer su agosto fue nuestro coterráneo Marcelo Tinelli. "Hizo un pasamanos con Radio Del Plata; Daniel Hadad hizo algo parecido. Hay varios que se beneficiaron con eso, en perjuicio del pueblo argentino", denunció Bulla.

PATAGÓNICOS VIENTOS DE CAMBIO

El mapa de medios evolucionó dentro del mismo esquema, hasta la irrupción del kirchnerismo en el 2003 en las más altas esferas del poder político nacional.

En 2004 surgió la Coalición para una Radiodifusión Democrática, que nucleó a trescientas organizaciones de todo tipo y nivel, incluyendo las dos centrales de trabajadores (CGT y CTA); todos los gremios de trabajadores de la comunicación; todas las carreras de comunicación de las universidades públicas del país; las cooperativas de servicios públicos; pueblos originarios; organizaciones por la igualdad de género; cultos religiosos; agrupaciones barriales, etcétera.

La Coalición le llevó en 2004 al presidente Kirchner lo que se denominó los veintiún puntos por una radiodifusión democrática, y así comenzó a gestarse la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, tal como la conocemos hoy.

¿EL HUEVO O LA GALLINA?

Ya en marzo de 2008, la presidenta CFK inició las rondas de encuentros con sectores vinculados a la radiodifusión; con sectores empresariales de los medios, etc., para escuchar qué opinaban sobre la necesidad de sancionar una nueva ley. "Esto coincide con la resolución 125. Ahí quedará para los historiadores qué fue primero, si el huevo o la gallina: hay quienes dicen que Cristina se decidió a modificar la ley cuando vio el comportamiento de los grandes medios de comunicación concentrados respecto de la 125, y cómo se volcaron descaradamente a la oposición hacia un gobierno que encima era nuevo y poseía una legitimidad original", explicó el periodista y funcionario nacional. "Otros la ven al revés: piensan que porque Cristina empezó a 'orejear' un proyecto de sancionar una ley democrática de radiodifusión, es que los medios reaccionar como reaccionaron ante la primer coyuntura desfavorable para el gobierno".

Como sea, en abril de ese año la jefa de Estado designó a Gabriel Mariotto interventor del COMFER, y ordenó redactar una propuesta de proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que hiciera eje en aquellos veintiún puntos, prosiguió su relato el licenciado Bulla.

Ya en el 2009, CFK anunció que "saldaría una vieja deuda de la democracia argentina", al derogar el decreto de radiodifusión de la dictadura y reemplazarlo por una nueva ley. En marzo de ese año presentó la propuesta redactada durante 2008, "pero dijo que antes de enviarla al Congreso, iba a ser discutida lo más ampliamente posible en foros participativos en todo el país. Y efectivamente, entre abril y junio de 2009, previo a las elecciones, la propuesta se debatió en cientos de reuniones, pero formalmente en veinticuatro foros a lo largo y ancho del país", lo que implicó la participación de más de diez mil personas, algunas a título individual y muchas en representación de organizaciones. "Se recogieron durante ese proceso más de doscientas propuestas de reformas a la letra original", y así fue puliéndose el texto hasta llegar a su forma definitiva.

EL FÚTBOL PARA TODOS Y UN GANCHO A LA PERA MONOPÓLICA

"Contra todos los pronósticos", después del resultado electoral de los comicios de junio 2009, el gobierno nacional sorprendió a sus adversarios con un contragolpe orientado a conferirle sustentabilidad al proyecto de nueva ley de medios y, paralelamente, a debilitar al pulpo Clarín. "La primera trompada que entró hasta los tuétanos en el que hasta ese momento era el campeón invicto, el Grupo Clarín, fue la constitución del Fútbol para Todos (representado por el nuevo contrato suscripto entre la AFA y el Estado nacional, que permite ver fútbol gratis a todos los argentinos sin tener que pagarle un solo peso a una empresa privada)".

Bulla disertó durante poco más de dos horas. En algunos segmentos pasó revista a puntos clave de la nueva ley. Por ejemplo, que Clarín "tendrá que optar, todo no podrá: en lugar de doscientos y pico de cables, sólo podrá tener veinticuatro. Y siempre y cuando no acumule más del treinta y cinco por ciento de los abonados a nivel nacional", que es como decirle al aún monopolio "que puede tener la mitad de sus abonados actuales". Otro límite a la fruición monopólica de Clarín o de quien sea, es que "en los lugares donde tienen un cable, no podrán tener también televisión abierta". Otra barrera que plantea la norma para impedir las posiciones monopólicas radica en que reduce de veinticuatro a diez la cantidad de licencias que puede tener un mismo licenciatario.

Tras completar su exposición, Bulla hizo lugar a la sección destinada a las preguntas de los concurrentes.

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