La inesperada ofensiva del massismo sobre Corrientes, catapultando al senador Artaza, y la expectativa que ello generó en un gran sector de los intendentes ucerreístas determinaron que el mandatario correntino, rápido de reflejos, no se quedara fuera de una jugada de muy alto voltaje que marca el estilo del ex Intendente de Tigre, que ya lo anticipó con el desembarco en Córdoba, donde puso en jaque a otro peso pesado como es De la Sota.
Allí, el Gobernador se mantuvo en sus trece, quizás porque el blanco elegido por Massa fue la propia ex esposa y enemiga política íntima del mandatario cordobés. Ricardo mostró habilidad al tragarse el sapo y no quedar fuera de una marquesina que fue noticia nacional.
Finalmente a la medianoche del sábado, el Gobernador asomó en la Fiesta de la Naranja para posar en la foto junto a Sergio Massa. No fe una decisión fácil sumarse a la movida promovida por Nito, pero la presencia del Intendente de Bella Vista y de otros 14 jefes comunales pareció no dejarle margen. Quiérase o no, fue Massa quien aceleró los tiempos de las definiciones en un hombre que como Colombi prefiere él manejar los tiempos. De acá en más ya no habrá espacio para las indefiniciones.
Massa logró más de lo esperado. Llegó a Corrientes de la mano de Nito, pero luego de una intensa jornada, en la que no dejó de lado a sus dos referentes históricos, el caso del peronista Carlos Farizano y del conservador "Perucho" Cassani, se reunió con el Intendente de Bella Vista y otros catorce jefes comunales del radicalismo que ven con simpatía la candidatura presidencial del actual Diputado nacional.
Colombi no estuvo cómodo. Desde el día anterior se mostró sorprendido por una movida que no esperaba y que de hecho altera sus planes de jugar en varias mesas hasta el momento de inclinar la jugada final.
Los presidenciables no son nenes de pecho. Además están asesorados e informados, y en el caso de Colombi, saben que no sólo juega a tres puntas, poniendo fichas en cada uno de los tres que encabezan el primer pelotón, sino que además tiene hoy aceitadas relaciones con la Casa Rosada que en más de una oportunidad en los últimos meses han dejado descolocada a la propia dirigencia local del justicialismo, con algo más que señales que llegaron desde el poder central y sin que elementales pedidos provenientes desde el PJ correntino sean atendidos. Siquiera puestos en la mesa de negociaciones con un Colombi que a la hora de los acuerdos es mas rápido que un avestruz.
Cierto es que la foto que publicaron los medios nacionales obligaron a los representantes de Corrientes en San Fernando a dar explicaciones, aunque en el radicalismo nacional conocen la versatilidad y pragmaticidad de Ricardo, quien nunca hizo gala de ese apotegma radical de que se quiebre, pero no se doble.
Desde aquella recordada foto de 2009, a días de ganar las elecciones, cuando se mostró con el ex presidente, Néstor Kirchner, hasta ahora Colombi ha hecho gala de una cintura política que a muchos radicales molesta, pero que mal que les pese hace que sea la única Gobernación que la UCR conserva en toda la geografía de un país devastado.
Las elecciones de 2015 podrían ser el punto de inflexión. El cónclave de ayer en San Fernando (ver página 3) habilitó los acuerdos locales del radicalismo, en una clara señal de que los que quieran jugar con Massa o con Macri en su territorio pueden hacerlo. Ello les allanaría la posibilidad de quedarse con varias gobernaciones, como Córdoba, Chaco, Tucumán, Jujuy y hasta la propia Santa Cruz, por solo citar algunas donde la división peronista contribuye a generar expectativas en el marco de los acuerdos que pueda plasmar la UCR.



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