La Cámpora hizo un papelón y se desarma el poder de Máximo Kirchner

La Cámpora hizo un papelón y se desarma el poder de Máximo Kirchner

“Todavía Máximo no entendió que La Cámpora es como los dinosaurios, ya no existe. Estamos de acuerdo en armar una lista de unidad, que creemos necesaria, pero la armamos entre todos. La lapicera no la tienen más estos chicos.” Con estas palabras se despidió el grupo de intendentes que, reunidos en la sede del Frente Nacional Peronista de la calle Bolívar, rechazaron sumarse al acto organizado por el hijo de Cristina Fernández de Kichner esta semana.

 

El problema estalló el martes por la noche, cuando estaba programado el acto con el que el Partido Justicialista (PJ) iba a consolidar una imagen unificada ante los medios y la militancia. La idea alrededor de la cual giró la organización era unir a, como mínimo, treinta intendentes, militantes, dirigentes como Fernando Espinoza, Máximo Kirchner y Wado de Pedro, y mostrarse todos juntos para la foto. Además, la reunión buscaba ser el puntapié inicial para la conformación de la lista unificada de cara a octubre.

El problema comenzó minutos antes del comienzo del acto, cuando los algo más de veinticinco intendentes que ya habían llegado exigieron quitar las banderas y carteles de Máximo Kirchner y La Cámpora. Ahí nomás llegó la aclaración de un intendente del Grupo Esmeralda: “Escuchen, no vinimos a un acto de Máximo, sino a una reunión del PJ. O sacan toda esta porquería o nos vamos”.

Los minutos pasaron pero nadie se subió al estrado a bajar nada. No sólo eso, sino que cuando mostraron la lista de los invitados, los intendentes se llevaron otra desagradable sorpresa: entre los invitados figuraban Amado Boudou y Luis D’Elía, considerados como serias amenazas a la unidad peronista.

Inmediatamente, veinte intendentes huyeron del centro Caras y Caretas de la calle Venezuela, donde era la reunión, y se acercaron a la sede del Frente Nacional Peronista. Wado de Pedro se acercó a tratar de llevarlos de vuelta al centro, pero fue en vano: “No podemos estar en un mismo lugar con D’Elía y Boudou, son tipos que tienen que estar presos. No hacen más que sacarnos votos. Es una vergüenza”, le replicaron. Casi una hora después del horario pautado para el comienzo del acto, los dirigentes seguían yendo y viniendo como en una disputa de colegialas ante los ojos azorados de los militantes.

De Pedro le pidió, entonces, auxilio a Fernando Espinoza, algo más aceptado entre el Grupo Esmeralda, pero tampoco obtuvo lo que buscaba. Incluso entrada la noche, cuando ya le habían pedido a Amado Boudou que se vaya para apaciguar los ánimos, los intendentes lo escucharon pero decidieron no ir.

En consecuencia, el acto fue llevado adelante por Máximo Kirchner, acompañado por Verónica Magario y Hugo Curto, casi sin dirigencia de peso y frente a una pobrísima presencia de militantes. Uno de ellos, incluso, discutió con Curto en medio del discurso de La Cámpora y tuvieron que intervenir otros dirigentes para evitar que el asunto termine peor.

El poder de La Cámpora pareciera erosionarse cada día más, situación que no piensan desaprovechar Florencio Randazzo y los intendentes del Grupo Esmeralda. 

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