Cipolletti, eje de tensiones y disputas

Nadie tiene asegurado nada todavía. Por diferentes motivos, las principales fuerzas políticas de la provincia y sus aliados no han podido consolidar aún una propuesta firme, que no genere descontentos en el propio bando. Y en este panorama de tensiones y rispideces, Cipolletti está obrando como un centro de disputas fenomenal.
Los intendentes Carlos Soria y Alberto Weretilneck se apuraron a madrugar a todos, hasta a algunos compañeros de ruta, y lanzaron la fórmula a gobernador y vice del partido Justicialista y del Frente Grande. El senador Miguel Pichetto, sin margen de maniobra, tuvo que replegarse sobre sí mismo y, sin avisar a muchos de sus fieles, renunció a disputar con el jefe comunal de General Roca.

La decisión dejó, sin embargo, algunos cabos sueltos y precisamente ha sido Cipolletti donde más remezón ha ocasionado. Hasta el momento, Weretilneck no ha podido garantizar la inclusión de Arriaga en su proyecto provincial, aunque haya algunas conversaciones en marcha. Arriaga ha dicho hasta el cansancio que quiere ser nuevamente intendente de la ciudad, postulación que podría haber desestimado, de habérselo pedido Pichetto, a quien considera su amigo. A Weretilneck, en cambio, lo unen más vínculos de códigos internos que de amistad profunda y compartida. Con Soria, las relaciones son bastante lejanas. Hasta ahora.

Y la aclaración vale porque, al presente, Arriaga sigue manteniendo en vilo a peronistas y radicales. Weretilneck brega por sumarlo pero, para hacerlo, no piensa resignar la candidatura a intendente local para uno de sus colaboradores. Y hasta ha puesto fecha para el anuncio del agraciado. Será el 15 de febrero y en la espera de ser ungidos están Jorge Barragán, Claudio Di Tella y Abel Baratti. Para Arriaga, podría resultar una declaración de guerra.

Por ahora, compás de espera.

El ex diputado nacional y actual titular del Club Cipolletti no quiere pronunciarse definitivamente hasta que concluyan las internas radicales, el 13 de marzo. Ha tenido ofrecimientos concretos por parte del radicalismo, que hasta podría cederle la candidatura a la vicegobernación. Las huestes de Miguel Saiz y César Barbeito, por un lado, y de Bautista Mendioroz y Pablo Federico Verani, por la otra, sueñan con incorporarlo y herir así en su propio terreno a Weretilneck y, por ende, a su temido Soria.

Pero la fórmula Soria-Weretilneck ha encontrado otro escollo interno, también en Cipolletti. La dificultad está encarnada, en este caso, por el peronista Oscar Rodríguez, quien se lanzó a la lucha por la intendencia y que, según ha repetido a los cuatro vientos, no piensa resignar a su postulación, prometan lo que le prometan. El candidato afirma ser la representación del kirchnerismo auténtico y dice que tiene el apoyo de la militancia. Su respaldo a Soria y Weretilneck en la provincia, para lo que propuso una colectora, podría no desagradar mucho al primero, pero enerva al segundo.

El radicalismo también tiene fuertes apuestas y fuertes tensiones en Cipolletti. El candidato a vice que acompaña a Mendioroz es un residente en la ciudad, Pablo Federico Verani, dirigente de un apellido intensamente relacionado con Allen y, fundamentalmente, con Roca. Habrá que ver si los electores locales estarán muy convencidos de votar a alguien de esa prosapia. Mendioroz, por lo demás, es probable que confíe la postulación a la intendencia local a Fabián Gatti, del partido Redes, figura política aborrecida por el expectante Arriaga, quien ya ha dicho: “Dónde esté Gatti, no estaré yo”. La cosa en este punto está muy complicada, máxime que Gatti es un fiel alfil de Mendioroz y posa para la foto con éste cada vez que puede.

En el saízmo, también le prenden velas, como se ha dicho, a la decisión de Arriaga, quien aún cuando colecte votos para el radicalismo post-internas, podría hacerlo desde su candidatura a jefe comunal. De ser así y de imponerse la línea oficialista radical, le cortaría las alas a las pretensiones del joven y ascendente dirigente local Lucas Pica, quien sueña con ser el próximo intendente, haciendo méritos para ello, en trabajo y en fidelidad y alineamiento total con Saiz. También con Barbeito, claro, pero éste todavía deberá pasar las internas y hacerse más protagonista, aquí y en toda la provincia, para buscar suceder al actual mandatario, quien todavía sigue siendo el jefe.

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