La líder de la Coalición Cívica pidió sanciones mundiales por la ley de blanqueo de capitales.
La ex candidata presidencial no apeló al azar a esa entidad internacional. El GAFI es un organismo intergubernamental creado en 1989 por los siete países más desarrollados y que se encarga de supervisar a 180 países. Sus informes pueden ser problemáticos para las finanzas internacionales de aquellos que no cumplen con sus observaciones.
En un documento dirigido al presidente del Grupo, Antonio Gustavo Rodrígues, Carrió describe casos de corrupción "perpetrados por altas autoridades gubernamentales" y sostiene que es evidente "la legitimación de dinero que tiene su origen en hechos delictivos". hace poco más de un mes, Rodrígues le confió a Clarín que "le preocupa" que en este país "no hay condenados por lavado".
Textual del documento enviado por Carrió a París: "La denuncia penal por presunta asociación ilícita y lavado de dinero es contra el ex presidente Néstor Kirchner; el ministro de Planificación, Julio De Vido; el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini; el secretario de Transportes, Ricardo Jaime; el ex Jefe del Organo de Control de las Concesiones Viales, Claudio Uberti; y los empresarios Cristóbal López (juego), Lázaro Báez (construcción) y Rudy Ulloa (medios de comunicación)".
"Con la presión internacional vamos a lograr que deroguen la ley de blanqueo", apuntó la denunciante a Clarín. ¿Está tan segura? "Miren, esta gente controla en serio. La Argentina está al límite de ser un país lavador, si es que ya no lo es, y el GAFI va a actuar".
La ex candidata presidencial también lanzó algunas estocadas irónicas. Dijo que "la pirucha" (así la había llamado Aníbal Fernández) se va a quedar en enero en Buenos Aires para controlar al Gobierno. Llamó "pirucho" a Fernández y, cuando salía del Instituto Hannah Arendt y se aprestaba a caminar sola agregó que hacía responsable al ministro "por mi seguridad y la de toda mi familia".








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