Carlos Cheppi repasó ante “el Retrato…” la actualidad política local, nacional e internacional a dos años de volver a presentarse como candidato a Intendente del partido de General Pueyrredon. Calificó a Florencio Aldrey Iglesias como “el peor enemigo de esta ciudad” y que en la sociedad “hay un miedo muy grande por no ofender al rey”
Conceptos que el ahora embajador argentino en Venezuela, de paso por la ciudad, esbozó en larga y compleja conversación con “el Retrato…”. Sus metas en el corto y largo plazo, en términos locales, nacionales e internacionales, sin dejar pasar un solo tema por responder.
De movida, el excandidato a Intendente del partido de General Pueyrredon por el Frente para la Victoria deslizó lo que pretende para Mar del Plata. “Lo que planteé en la campaña del 2011 es que Mar del Plata tiene que ser una ciudad industrial con turismo, no puede ser al revés como ahora. Seguimos trabajando con la cabeza en una ciudad turística y creo que eso es lo complicado. Hay que cambiarlo, pero no significa desechar al turismo. Creo que no hay un trabajo políticamente bien hecho respecto al sector industrial de la ciudad, veo una industria que tiene poco contacto entre sí y no hay un polo industrial que se desarrolle si no hay una fuerte interacción entre las empresas privadas y el estado. Hay que ir al EMTuR y luego a la Secretaría de Producción para notar el desbalance que existe en la cantidad de gente profesional que hay en un área y otra”, dijo.
-¿Sería un proyecto a largo plazo?
-Sí, a 10 años. Acompañando un proceso como el que se dio en el país, si nosotros hubiéramos tenido esa cabeza para repensar a la ciudad de otra manera, la situación sería distinta. El país creció en muchísimas áreas y Mar del Plata no creció al mismo nivel. Y esto tiene que ver fundamentalmente con el proceso de los últimos 30 años donde el empresario Aldrey Iglesias, el peor enemigo de esta ciudad, ha ido condicionando su crecimiento. Entonces creo que lo que hay que cambiar es esa estrategia y nosotros proponemos cambiar la lógica de la toma de decisiones en Mar del Plata.
-¿Para usted la toma de decisiones se hace en el Hermitage?
-En una gran proporción sí. Y no es sólo la empresa hotelera y mediática, porque se lleva puesta una gran parte de las decisiones empresariales. El poder político se ha supeditado a eso también. Fíjense lo que pasó el otro día con la palabra monopolio en una ordenanza de resolución (NdeR: ante el conflicto que involucra a ex y actuales trabajadores del Diario El Atlántico, gerenciado por Néstor Otero, ligado a Iglesias). Quedaron los cinco concejales del Frente para la Victoria solitos porque hay un miedo muy grande por no ofender al rey. Tenés que hablar con todos los empresarios pero ninguno puede ser el jefe. La ciudad tiene que tener la independencia suficiente para no ceder ante ningún particular.
-¿Crees que los empresarios lo acompañarán?
-Creo que sí. Cuando la política pierda ese miedo y se enfrente a esto, estoy convencido de que mucha gente del poder empresarial nos acompañará. El problema es que no hay nadie en la política local que diga esto con la claridad que yo lo digo. Por eso, el diario La Capital nos “atiende” constantemente con mensajeros. Aunque a los mensajeros no les voy a contestar, porque hay que contestarle al dueño de la pelota y él no pone la cara.
-Pero en cierta medida son culpables sus compañeros kirchneristas, que le han permitido muchas cosas. Mientras, en el medio, está la Ley de Comunicación de Servicios Audiovisuales…
-Pero la ley es la ley. Yo creo que se ha hecho un avance importante en ese sentido. Ahora el AFSCA deberá ver quienes son sus testaferros. Igual, creo que desde la política tenemos que denunciar si vemos que hay testaferros y estoy convencido que los hay. Hay espacios más progresistas, más de derecha, y de izquierda inclusive, que se rinden ante este poder, nosotros estamos parados en otra posición. Por eso va a ser muy difícil la campaña en 2015.
-Algunas de las críticas que ha recibido pasan por su ida a Venezuela después de perder en 2011. A tal punto que el Frente para la Victoria se quedó sin una figura fuerte en la ciudad. ¿Se puede interpretar así?
-No lo veo de esa manera. En principio, vengo acompañando este proyecto desde el año 91, cuando fui funcionario de Néstor Kirchner en Santa Cruz y como parte de este proyecto, cuando la Presidenta me indicó la posibilidad de irme a Venezuela, yo acaté esa orden porque era necesario. Hablé con Cristina y le dejé en claro que yo tenía intenciones de ser candidato a Intendente en 2015. Pero no podía decir que no porque el proyecto me necesitaba en otro lugar, no es que yo me fui a Venezuela por la mía, me mandó la Presidenta.
-¿Se sintieron menospreciados cuando Insaurralde se sacó fotos con Pulti y no con ustedes?
-Sí, pero es parte de la realidad, porque Pulti también sumó desde su sector para el Gobierno. Hay visiones desde la política local, más algunos referentes provinciales y nacionales, que todavía creen que la fórmula propia del FpV no alcanza para ganar en Mar del Plata. Es un trabajo nuestro demostrarles lo contrario.
-¿Cómo ve al Intendente?
-Hoy nadie está acabado en política, pensar eso sería un error garrafal. Pulti mantiene un nivel de aceptación alto y no está salido del sistema. Ojalá pueda Acción Marplatense, en algún momento, tomar la decisión de venir a una primaria con nosotros. Porque nosotros no vamos a bajar este proyecto. Es una pelea que va más allá de la política, porque estamos peleando para cambiar el formato de toma de decisiones. Si ganamos en esas condiciones, bárbaro, y si perdemos, seguiremos luchando porque esta no es una lucha menor. Iglesias ha sacado intendentes a gusto y piachere, con nosotros no va a hacer lo mismo.
-¿Qué se buscará impulsar desde la nueva conducción del peronismo local?
-El partido (NdeR: a cargo de Pablo Vacante) estará en función de este modelo político. En ese contexto el partido se va a abrir, porque lo tenemos que abrir. A Pablo se lo critica porque él plantea que el partido está en apoyo a una candidatura que puede ser la mía y claro que nosotros peleamos el partido para eso, no queremos un sello en donde estén todos y después te putean de adentro o te putean de afuera.
EL FUTURO DEL KIRCHNERISMO
-Da la sensación que la Presidenta delegó funciones y quedó en un segundo plano, ¿piensa lo mismo? ¿Cómo ve al país?
-En principio, estoy convencido que Cristina sigue conduciendo todo. Obviamente, por su salud hubo un cambio en la modalidad. Por ejemplo, ahora tenemos un Jefe de Gabinete (Jorge Capitanich) con mayor presencia. Igualmente, la oposición y los medios hegemónicos, seguirán jugando sucio, antes por exceso de protagonismo de la Presidenta y ahora por lo contrario.
-Justamente, ¿fueron dos grandes movidas el ingreso de Capitanich y la salida de Guillermo Moreno?
-Sí, pero también se realizaron otros cambios relevantes posteriores a octubre y han sido positivos, porque el gobierno va evolucionando. No obstante, me parece que se abre un esquema en donde está claro que la reelección de la Presidenta no se dará, con lo cual está la cancha abierta para que haya seguramente dos o tres posibles candidatos que salgan del propio oficialismo.
-¿Cuáles se perfilan?
-Pueden ser Capitanich, (Daniel) Scioli, algún otro gobernado o sino gente que está en algún ministerio. Creo que hay mucho espacio para eso y Cristina tendrá trabajo para elegir a uno.
-¿La Cámpora tendrá un espacio en este nuevo esquema?
-Tiene su espacio en varios de los ministerios porque es una organización con mucha formación de cuadros. Pero se le da lugar como a muchos otros sectores. Estoy convencido de que vamos a tener una continuidad del proyecto más allá de quién encabece.
-Se dice que el kirchnerismo está retirado…
-Nos quieren retirar, que es otra cosa. Por lo que se hizo y por lo que falta. Está clarísimo que los sectores de poder concentrado le están apostando fuerte a una gran devaluación y ponen que el país está en un caos sin tener en cuenta cómo estábamos en 2001. Estoy convencido de que este hecho de la policía no fue casual, porque fue parte de la posibilidad de generar caos. Mientras, nosotros mantuvimos un alto porcentaje en una elección compleja (octubre 2013) y creo que en los próximos dos años recuperaremos más espacio y el Frente para la Victoria ganará.
-¿No fue un error no haber reconocido que la inflación era mayor de la que se anunciaba como también mantener tanto tiempo a un secretario de Comercio Interior como Moreno?
-Es relativo. Si uno escucha la inflación del Congreso, que habla de 25 o 30 puntos, tampoco es real. Quizás, la tomada por el INDEC podría estar algunos puntos arriba, pero depende de cómo la midas. De hecho, las inflaciones oficiales en el mundo nunca son exactamente la real porque cada uno tiene una inflación de acuerdo a lo que consume. Me parece que en eso hay mucha presión mediática. Igualmente, hay que trabajar en un esquema de controles de cambio. Después, si Moreno tenía sus modales y los muchachos que están hoy tienen otros, es anecdótico, en definitiva el sistema tiene que continuar siendo una administración de precios. Mientras, el país sigue creciendo, se sigue generando empleo, en un contexto internacional muy complejo, algo que no se dice, porque parecería que nosotros estamos complicados y el mundo anda por un excelente camino y no es cierto. Hay recesión en Europa y un crecimiento muy bajo en Estados Unidos.
-¿Fracasó el control de cambio? ¿Se siguen tomando medidas para la fuga de capitales?
-Claramente y hay que seguir haciéndolo. Y creo que no fracasó porque sobre la gran fuga que se plantea, nadie dice la verdad. El país se ha desendeudado fuertemente y en 2013 se pagó mucho. Ahora, en 2014, será menor lo que tengamos que pagar, pero 2015 será un año pesado nuevamente en cuanto al pago. Eso es lo que hemos hecho en estos 10 años, un gran desendeudamiento donde generalmente los países se siguen endeudando. Me parece que la crítica al modelo está ahí, sería muy fácil salir de vuelta a aumentar tarifas, hacer los ajustes qie pide el FMI y pedir préstamos.
-Hoy está a la vista lo que está sucediendo en Buenos Aires con empresas como Edenor o Edesur, que no invirtieron de la manera que tendrían que haber invertido, ¿no falta control en las empresas energéticas?
-Se tiene que ver el proceso histórico. El país ha crecido en estos 10 años a una tasa muy alta y hay problemas de energía, es cierto. Pero no se puede dejar pasar que venimos de un sistema donde si se hubiese querido estatizar esas empresas hace un tiempo, yo no sé qué hubiera pasado. Estos mismos que hoy critican son los mismos que apoyaron a Menem para que las privatizara. Fueron 10 años en los que vos creciste a casi un 70% y la energía alcanzó para ese proceso. Obviamente cuando vienen estos tremendos calores, el sistema hace crisis en las grandes ciudades pero, a pesar de eso, se está construyendo mucha más capacidad energética y no es la catástrofe que están planteando. De hecho, el Ministerio y la Secretaría de Energía están pensando la posibilidad de expropiarlas, aunque reitero que no estamos en una crisis en el plano energético. Es más, la nacionalización del 51% de las acciones de YPF dará sus resultados.
-A nivel local se habla mucho de la repotenciación de la Central 9 de Julio, ¿ahí está la clave?
-Sí, es una de las alternativas. Se han hecho muchas inversiones pero a veces no alcanzan los recursos. También hemos sido muy cautos en el endeudamiento para hacer esas obras. La cantidad de obras que hay programadas para los próximos años superan ampliamente la capacidad de crecimiento que vamos a tener. No es fácil acompañar un proceso de crecimiento tan grande como el que se tuvo para que todo sea un cosa lineal y muy prolija. Cinco años atrás no teníamos problemas en los puertos y hoy volvemos a tener algunos problemas porque el crecimiento sigue siendo muy grande, la industria ha crecido mucho.
VENEZUELA: “FUE UN AÑO COMPLEJO”
Cheppi, como embajador argentino en Venezuela, se aprestó a analizar su función y el contexto en el cual se desenvuelve. No solo apoyó las políticas presidenciales de Nicolás Maduro, luego del fallecimiento de Hugo Chávez el 5 de marzo, sino también las relaciones comerciales con el gobierno de Cristina Fernández, a pocos días de que el oficialismo ganara contundentemente las elecciones municipales del mencionado país latinoamericano.
-¿Qué análisis hace de la función que ocupa como Embajador?
-Este año fue muy complejo por la reelección de Chávez, su asunción y su posterior muerte, la elección presidencial de Maduro, que fue elegido por un margen mucho más escaso de lo que ellos pensaban. Además, hace tres semanas tuvo lugar otra elección, que si bien fue municipal, fue una medida muy importante para el gobierno. Ahí la oposición cometió el error de presentarla como un plebiscito, fundamentalmente Henrique Capriles, y perdieron por paliza en todos los sentidos.
-¿Le costará caro a Capriles?
-Ahora la oposición empezará a buscar otro candidato que tenga más que ver con los partidos tradicionales. Capriles es un invento mediático, marcado fuertemente por Estados Unidos. Por ahora, quien ganó la alcaldía de Caracas (Antonio Ledezma) aparece como un nuevo referente opositor. Además, hace unos días hubo un hecho significativo: Maduro recibió a todos los alcaldes de la oposición y Capriles no fue. Es la cuarta elección que pierde, entonces no es fácil mantenerlo como un líder.
-Desde que usted se hizo cargo de la Embajada, ¿en qué aspecto Argentina se vio favorecida?
-El 2012 fue muy bueno en términos de exportaciones argentinas a Venezuela: rondamos los US$ 2.500.000.000. Mientras que en 2013 que tuvimos que sostenerlo en el marco de un año complicado por la crisis internacional que le pegó a todo el mundo. Venezuela no fue la excepción: redujo sus importaciones porque hubo mucho control por la no fuga de capitales. Pero, a pesar de todo, vamos a terminar el año con un 15% máximo de reducción de importación. Es decir, en vez de US$ 2.500.000.000, Argentina habrá exportado entre US$ 1.100.000.000 y US$ 2.200.000.000.
Fuimos abriendo muchos espacios, pero todo depende de la capacidad económica de un país para poder importar. Por eso seguimos trabajando en el tema de la integración y la apertura de fábricas. En este momento, en Mar del Plata, por ejemplo, Moscuzza está muy cerca de abrir una fábrica de redes en Venezuela y eso lo estamos haciendo con muchas otras industrias.









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