Las leyes de la física y la dinámica, aunque no lo parezca, pueden explicar los movimientos de la política.
El impacto del lanzamiento de las precandidaturas de Pedro Segura y Miguel Morales repercutió positivamente primero dentro del justicialismo y luego en la sociedad. Dos perfiles totalmente diferentes bajo una misma bandera marcan una alternativa valiosa a propios y ajenos y proponen un cambio total de dirección en la gestión municipal. En la UCR acusaron el golpe y resolvieron que la reacción sería totalmente distinta: apuestan a un solo hombre, el actual intendente de la ciudad, el arquitecto Raúl “Chuli” Jorge, para pelear por la continuidad de un proyecto que desde su llegada al edificio de Avenida El Exodo, buscó ubicarse en las antípodas del martiarenismo. Las cabezas de la inteligencia radical analizaron el escenario: tienen el hombre, tienen el modelo y tienen el partido. Pero tras el primer análisis de las fortalezas, la aparición de las debilidades les indicaron que el balance entre lo mucho que preparan para mostrar y el desgaste de la gestión más otras tantas cosas incumplidas, les arroja un balance inestable e impredecible. La consecuencia fue tantear la posibilidad de adelantar las elecciones en la Capital provincial. ¿Por qué? Seguramente porque en la medida que apuren la fecha, quien tiene la sartén por el mango podrá hacer sentir el peso de correr con el caballo del comisario (y el comisario también); tal vez porque mirando atentamente las cifras que hoy arrojan las encuestas y sondeos de opinión, es fácil darse cuenta que en la elección provincial de octubre, esta vez el candidato a gobernador peronista, más la candidatura presidencial, serán poderosas locomotoras que traccionarán fuertemente detrás de sí a intendencias y comisiones municipales aumentando sus posibilidades. Uno de los asesores legales de la UCR realizó averiguaciones oficiosas en la Justicia electoral donde oficiosamente le respondieron que el intendente tiene potestad de elegir la fecha de elecciones en la ciudad. Los tiempos están encima si imaginan esa elección para agosto o septiembre. La averiguación informal llegó -rápidamente- a oídos de Gerardo Morales quien se habría manifestado molesto con la iniciativa, mostrando una vez más que nada que no tenga su previa aprobación obtendrá el andamiento político dentro del radicalismo. Para aumentar los nervios, Eduardo Fellner, decidió mostrarse en un acto de entrega de créditos del Consejo de la Microempresa junto al precandidato a intendente peronista y vicegobernador, Pedro Segura. Como si eso fuera poco, consultado sobre la posibilidad del desdoblamiento dijo: “si al intendente le sobra plata para hacerlo en septiembre, podrá realizarla”. Eduardo rayó la cancha, cavó una fosa y preparó una lápida para poner sobre la idea si deciden enterrarla definitivamente con un epitafio que dice: “unificar las elecciones (Provincia y Nación) fue una decisión más que acertada de conjunto”.
Hay algo más. Ahora “Chuli” Jorge perdió el apuro por su lanzamiento. Quienes participan de la intimidad política de los despachos de avenida El Exodo aseguran que el intendente habría confesado en reserva que no avanzará hasta tener seguridades y márgenes ciertos de independencia y libertad para gobernar la ciudad cuatro años más. “Chuli vive en carne propia la tiranía de Gerardo, llueven instrucciones y directivas pero el que está sentado en la parrilla con el día a día de la ciudad es él solo” dijo un correligionario bien informado. El intendente al parecer no está dispuesto a seguir siendo tan tolerante con las imposiciones de funcionarios y líneas de acción que GM decide sin preguntar. Al fin y al cabo, Chuli es un radical con peso específico propio, con imagen positiva y con suficiente experiencia y juventud para ejercer la mayoría de edad política. “Para contar radicales con ese perfil, sobran los dedos de una oreja. Y cada vez somos más los que pensamos así”, susurró un correligionario convencido que es justo y necesario que “Chuli” haga escuchar sus condiciones.
Anuncio y visita
Hoy estamos de anuncio. En esta mañana, en la casona radical de calle San Martín, una conferencia de prensa servirá para lanzar oficialmente el nombre del diputado nacional Mario Fiad, como candidato a gobernador. Con 54 años, casado y con tres hijos, este médico dermatólogo, especializado en economía y gestión de la salud, ha dedicado sus mayores esfuerzos a la vida profesional, llegando a presidir el Colegio Médico de Jujuy. Sus horas de vuelo en la política partidaria, sin embargo, son exiguas, y lo admitió en una carta que dirigió a sus correligionarios al cumplir en diciembre su primer año como diputado nacional: “con aciertos y con errores propios de la naturaleza humana, he transitado este año y asumo los desafíos del que se inicia”, decía. Mario es un hombre de bien, reconocido profesional y con un alto compromiso con su provincia, y no son pocos los que dentro del partido hubieran querido preservar su figura unos años más para usarla como recambio seguro cuando el suficiente rodaje en el barro de la política le hubiera permitido además de una candidatura, mostrar un liderazgo. Pero la UCR, producto de su cerrazón y su elitismo, tiene urgencias que obligan al sacrificio.
El viernes estaremos de visitas, vendrá Ricardo Alfonsín. El precandidato presidencial, único referente de todos los radicales jujeños desde el mismo momento de su lanzamiento -dentro del ya obsoleto Morena- llegará para agradecer la devoción sin fisuras y bendecir la candidatura de Fiad. Y en la foto que lo tendrá en el centro de la escena, estarán los hombres que llenarán los otros casilleros de cara a la elección general. En los alrededores, posiblemente estará el vicegobernador o vicegobernadora, que llegaría desde otro partido para cerrar un acuerdo que replique la aspiración nacional que aún hoy navega en la niebla que comenzará a despejarse tras la elección de ayer en Santa Fe para empezar a vislumbrar el mapa político definitivo.
Una más
La situación de trabajadores de El Talar, era explosiva. Un puñado de trabajadores llevaban tres semanas acampando (y destrozando un rincón) en la plaza Belgrano, una sentencia judicial resolviendo un conflicto institucional que políticamente quedará pendiente y un proyecto de intervención al Municipio remitido por el Poder ejecutivo colgando sobre las cabezas de todos. En medio de una situación estancada, Milagro Sala entró en el conflicto. El viernes volvió la violencia de las bombas de estruendo sobre el balcón del Ministerio de Gobierno. Entre el desinterés de algunos y la presión de otros, con la situación a punto de escaparse totalmente de control, los trabajadores volvieron a pedir la intervención del presidente del bloque del oficialismo. Rubén Rivarola, (que no quería volver a ponerse el traje de bombero), convertido nuevamente en última reserva de diálogo y confianza de los trabajadores, consultó con el gobernador y Walter convino que la presencia del legislador podía aquietar las aguas. El viernes a medianoche hubo fumata. Sobre las primeras horas de la madrugada del sábado se levantó el acampe y hoy, aunque gruñéndose entre sí, los trabajadores de El Talar retomarán sus actividades normales y dejarán que una comisión trabaje en analizar las denuncias y problemas, e intente dar soluciones. “El Bochi pidió que no haya presiones ni medidas de fuerza”, dijo en confianza un concejal talareño esa noche, “vamos a terminar con esto y confiemos que se avanzará” dijo a los trabajadores. “Con los números y los papeles en mano vamos a ir dando respuestas, pero nada fuera de las posibilidades y previsibilidad del Municipio”, aclaró el diputado. Y agregó: “estas situaciones de ninguna manera pueden dilatarse tanto sin el riesgo de tener un efecto dominó en otros municipios. La provincia necesita paz social”, advirtió en las puertas del tiempo electoral. ¿Se entenderá?(Carlos A.Ferraro)








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