Dice que aún no le ofrecieron estar en la lista, pero pule su discurso político; critica la grieta, demanda mayor participación al radicalismo y un apoyo más claro del Gobierno a la ciencia
Ana Morales está nerviosa. A sus 98 años, está por cumplir un sueño: conocer "al doctor" Facundo Manes . Luego de aguardar un rato en la sala de espera del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), en la Recoleta, bien peinada y arreglada, Ana camina despacio hacia el consultorio del neurocientífico, convertido desde hace un tiempo en una celebridad que escribe best sellers, llena estadios y entusiasma a los políticos con sus apelaciones a priorizar el conocimiento y la educación como motores del desarrollo del país.
"Se fue contenta, lo único que quería era conocerme", contó Manes en su pequeño y ascético consultorio, donde sobresalen una foto de su padre médico y, claro, un cerebro de material en tamaño natural.
"Soy un científico, no un político. Y no estoy buscando trabajo", repite el también rector del Instituto Favaloro sin sonreír. Sabe que los medios -y muchos dirigentes-dan por hecho que será candidato a diputado nacional por Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. Pero él niega haber recibido alguna oferta concreta, más allá del reciente almuerzo en Nordelta en el que la gobernadora María Eugenia Vidal lo invitó, cordialmente, a "participar".
"Si se lo proponen, lo va a pensar. Pero eso todavía no pasó", afirma a LA NACION Jorge Álvarez, concejal radical de San Isidro y uno de los asesores políticos del neurocientífico, el mismo que atendió a la ex presidenta Cristina Kirrchner del hematoma subdural que tuvo en vilo su salud en 2013. El ex senador Ernesto Sanz es para él fuente de consulta permanente, y en parte responsable de su incorporación como asesor del gobierno bonaerense.
Radical desde la cuna (fue alfonsinista en los ochenta y se afilió en la localidad bonaerense de Salto, donde vivió durante años), Manes rescata la figura de Raúl Alfonsín, a quien nombra en sus charlas junto con René Favaloro y Jorge Luis Borges. "En los ochenta la gente pidió democracia y Alfonsín encarnó ese pedido, ahora tenemos que reclamar conocimiento y generar un nuevo clima de época", reitera.
Reacio a hablar de política a través de los medios, Manes tiene sin embargo ideas muy claras sobre la política y su eventual participación en las listas de Cambiemos. No parece -coinciden quienes lo rodean- un recién llegado a la política dispuesto a rifar su trayectoria por un cargo. Y pone condiciones, al menos en teoría, antes de aceptar el desafío.
"Cambiemos debería ser Cambiemos, no con el predominio de un solo sector", contesta cuando le preguntan sobre el espacio que asume como propio. Y pide, como varios dirigentes radicales, que haya "más voces dominantes", más allá del presidente Mauricio Macri y sus dirigentes de confianza provenientes del macrismo.
"La UCR tiene que estar dentro, con sus valores, que son los de la gente", afirma. Valora a Vidal, a quien considera "un cuadro político y una argentina maravillosa". No quiere hablar de Martín Lousteau, el otro representante de la renovación radical con quien se mensajea muy seguido. Sólo contesta: "Hoy es tiempo de estar dentro de Cambiemos".
Con la ventaja de no estar aún incluido en el espacio de manera formal, Manes cree que algunas políticas del Gobierno deberían modificarse. "Él siempre dice que éste debería ser el gobierno de la ciencia, de la educación. Sin embargo, el kirchnerismo aparece como el que dio más fondos a esos sectores, y nosotros quienes venimos a ajustar o a cerrar", comentan a su lado.
Verborrágico y convencido de sus ideas, tampoco cree en profundizar la "grieta" con el gobierno anterior. "Nunca voy a estar en la grieta. Sirve para ganar elecciones, no para cambiar un país", asegura. Y habla de un "pacto de la Moncloa", como el de España, para acordar políticas y estrategias básicas en salud, educación de calidad, justicia, hacia el futuro. "El proyecto de un país no puede limitarse a bajar la inflación", lo escucharon criticar la semana pasada.
"Hasta ahora, el Gobierno desembarcó en Normandía. Ahora hay que llegar a Berlín", suele decir como una metáfora. Más allá de los matices, Manes "no quiere quedar afuera de este proceso histórico". Será candidato a diputado si ayuda desde ahí, concluye un asesor directo. "Pero tiene que ser para trabajar en el largo plazo, en un proyecto que combata el drama de los chicos malnutridos, la deserción escolar. Como en el ajedrez, hay que pensar cada jugada adelantándose a las que vienen", propone.





Comentá la nota