La cajita feliz de Massa

La cajita feliz de Massa

Por Pablo Salgado

Mi querido e inolvidable tío Miguel Reinero, mi amigo, me regaló hace mucho tiempo un libro pequeño que había comprado en la librería mexicana donde trabajaba, Papiro Libros, en pleno DF. Se jactaba de haber sido librero de García Márquez, que en varias oportunidades pasaba por allí para buscar novedades.

El libro en cuestión se llama "Quiero escribir pero me sale espuma", del boliviano Pedro Shimose, Premio Casa de las Américas 1972.

Allí el autor deslizaba en ese poemario sus críticas al difícil momento que pasaba su país y toda América, que empezaba a caer en manos de gobiernos totalitarios, con fuerte apoyo golpista de civiles, encumbrados en las clases más acomodadas.

Hoy por la mañana recordé ese título. Esa espuma de dolor, de impotencia, de bronca, de injusticia, brota en mí luego de escuchar los dichos agresivos, bajos, imperdonables de Luis Barrionuevo, titular del gremio de gastronómicos desde el principio de los tiempos, en realidad desde siempre, a fuerza de armas, aprietes, cadenazos y corrupción.

Los Kirchner "se robaron entre 6 y 7000 millones de dólares", "Fue un avaro y se cagó muriendo a los 60 años", disparó Barrionuevo justo un 24 de marzo, justo en una semana sensible para el país, justo en un clima áspero desde lo político. Nada de lo que dice o hace es al azar, impulsivo. Detrás hay toda una estrategia, él sabe que hay mucho odio en la sociedad, mucha bajeza, y muchos argentinos piensan como él. Y los quiere en su grupo, en su rebaño. Hay un pacto tácito de aportarle a Sergio Massa esas voces impresentables, pero que al fin suman votos.

El también gremialista Héctor Daer sale tibiamente a separarse de esas frases, habla de que en el Frente Renovador no hay lugar para palabras que dividan o separen. Todo lavado, todo liviano, todo lleno de una profunda hipocresía. Hay tantos gorilas, tantos resentidos y revanchistas en ese sector político, que Federico Pinedo o Gil Lavedra terminan siendo el Che Guevara y Mao Tse Tung.

Y hoy es bueno recordar que quién se presenta como el gran candidato presidencial, muestra una capacidad para arriar banderas e ideologías que asusta. ¿Cuál es la ideología de Massa? O en todo caso, ¿Tiene alguna, o Clarín, América o la Embajada de los EEUU le diran qué hacer y qué pensar? Massa es un pragmático capaz de llorar emocionado recordando a Néstor con un cartel detrás un viernes... y descolgar todos los cuadros K el lunes y presentar el logo del Frente Renovador. El clan Hogan, De Mendiguren y tantos otros saben de estos cambios, vaivenes y traiciones.

Por eso hay que ser claros. Hay que bancarse el combo. Que aquellos que ven a Sergio Massa como el "enfant terrible" de la política, el joven exitoso que viene a mejorar todo, sepan que la cajita viene completa y cerrada. Con todos adentro. Con Duhalde, con Chiche, con Moyano, con Cariglino, con Redrado, que prefiere tomar deuda al 20% anual antes de crecer con reservas, con Tundis, con Adrián Pérez, con el camaléonico Othacehé, con Clarín, con Vila y con los medios echando periodistas.

Todo eso viene en la cajita feliz de Sergio. Y ojo, no hay devolución. Ni podés pedir en el mostrador que te cambien un juguetito. 

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