A la UCR, le brotó un Ramón en la Capital

Ramón Mestre se impuso con el 35,6 % de los votos en la elección para la intendencia. Y permitió, luego de 16 años, la vuelta de la UCR al municipio.
Toda la alegría fue roja y blanca. El intendente electo sacó anoche el tradicional balcón partidario del abandono, habló e hizo explotar a la militancia.

Nuevo intendente, y el regreso al gobierno del partido que estuvo “proscripto” de él desde 1999 y que, a la vez, exhibe las gestiones municipales connotadas como las más aceptables desde la vuelta de la democracia. Eso votaron la mayoría de los vecinos de la ciudad ayer: el 35,6 por ciento de los que se acercaron a sufragar (231.285 con el 97,35 por ciento de las mesas escrutadas) optó por el radical Ramón Mestre, convirtiéndolo en el intendente de la ciudad desde el 10 de diciembre y hasta 2015.

Con ese caudal electoral, el hijo del ex gobernador le sacó una ventaja de casi 8 puntos a su segunda, la candidata de la Fuerza de la Gente, Olga Riutort. Tercera quedó la fórmula oficial del peronismo, Héctor “Pichi” Campana y Alejandra Vigo, que cosechó el 21,32 por ciento de los votos. En tanto, Esteban Dómina, el candidato del Frente Cívico, la fuerza nacida como un torbellino en 2003 que aportó los dos últimos jefes comunales reunió un pobre 7,75 por ciento.

Junto con el nombre del nuevo intendente, la gran novedad de la elección fue la vuelta del radicalismo al Gobierno de la ciudad, una victoria que por su magnitud –y más con el correlato de la magra cosecha nacional que exhibe el partido– fue festejada con euforia por dirigentes nacionales y locales, y militantes. La fiesta comenzó desde temprano, poco después de cerrado el escrutinio, cuando partidarios revestidos en rojo y blanco, munidos de cotillón desempolvado, comenzaron a concentrarse en la Casa Radical.

Pasadas las 19, el candidato a presidente Ricardo Alfonsín se dijo presente, desparramando elogios para el cordobés y tratando de capitalizar el triunfo en la carrera al 23 de octubre.

La concurrencia y la expectativa siguieron creciendo en forma sostenida, para explotar cerca de las 21.30, cuando Ramón Mestre y su flamante vice, el concejal Marcelo Cossar llegaron a la sede partidaria. Casi en simultáneo arribó el gobernador Juan Schiaretti y su “delfín” derrotado, Pichi Campana, protagonizando una visita histórica a la casa rosada. Con efusividad de palabras y gestos felicitó a Mestre y hasta habló de la amistad que lo une con su hijo.

Alturas.“No les puedo explicar lo contento que estoy”, confesó a los gritos el nuevo intendente con ojos húmedos y sonrisa panorámica desde el histórico balcón de San Juan y Vélez Sársfield, en desuso desde 1995.

Secundado en las alturas por Cossar, Oscar Aguad, Mario Negri y otros dirigentes, Mestre dio su primer discurso como ganador: prometió “recuperar la ciudad” y “mejorar la calidad de vida” de los vecinos, pidió en eso la “ayuda de todos” y se preocupó por desalentar altas expectativas, aclarando que la ciudad está “en una situación complicada”.

Los votos que cosechó no le alcanzaron para hacerse de la mayoría en el Concejo Deliberante, pero la Carta Orgánica de la ciudad corrigió esa situación: tendrá los 16 que le garantiza –según se especulaba ayer, liderados por el cuarto concejal, Javier Bee Sellares–, y su mayoría deberá convivir con siete de Riutort, seis de Campana y sólo dos del juecismo.

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