Breitenstein y una foto que hizo hablar al país

El jefe comunal posó junto a referentes justicialistas menores de 45 años, como "contracara" de otra imagen conocida días atrás, de la que tomaron parte históricos dirigentes del PJ.
"Estoy acá como consecuencia de mi muy buena relación con el gobernador Juan Manuel Urtubey, en un festejo especial en el marco del Bicentenario de la Patria", destacó ayer, a través de su teléfono celular y con el reconocible sonido de las marchas militares como fondo, el intendente Cristian Breitenstein, a la hora de explicar su presencia en los actos recordatorios del 189 aniversario del fallecimiento del general Miguel Martín de Güemes (1785-1821), realizados en la ciudad de Salta.

Lo presencia de Breitenstein, quien pocas horas antes había tomado parte en Carhué de la entrega de fondos agropecuarios realizada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y de otros referentes políticos en la provincias norteña, se convirtió en un singular gesto político que alcanzó relevancia nacional.

Es que junto al jefe comunal bahiense viajaron a Salta, en la misma nave oficial de la gobernación de esa provincia, los intendentes de Tigre, Sergio Massa; La Plata, Pablo Bruera, y Olavarría, José María Eseverri, definidos por algunos analistas como verdaderos "peronistas críticos".

A esa comitiva se sumaron el ex ministro bonaerense de Asuntos Agrarios, Emilio Monzó, a quien el gobernador Daniel Scioli apartó del cargo por sus "afinidades con el campo", convertido hoy en uno de los referentes políticos de Francisco de Narváez, y el ministro de Espacios Públicos de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, Diego Santilli.

La foto publicada por varios medios nacionales de estos dirigentes junto al gobernador salteño, ataviados todos con llamativos ponchos regionales de color rojo, se convirtió, de inmediato, en una especie de "contracara" de otra imagen que, pocos días atrás, se conoció de varios dirigentes "históricos" del justicialismo disidente.

Este último grupo, en el que están incluidos tres ex presidentes como Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta, se presentó como la alternativa al liderazgo de los Kirchner.

El intendente Breitenstein señaló a "La Nueva Provincia" sobre el mediodía de ayer y mientras seguía el desfile cívico militar en Salta, que la fotografía tomada en las últimas horas muestra a "una nueva generación del justicialismo, en contraposición a la otra que está vinculada más al pasado que al futuro".

Los sub 40

"El justicialismo estrenó un 'sub 45' que busca despegar", señaló el matutino "Clarín" en su edición de ayer, en referencia a los concurrentes a Salta, todos menores de 45 años.

El diario "El Día", de La Plata, mencionó al suceso como "una fuerte movida salteña, que conllevaba un giro político que dará que hablar", nombrando al grupo con un apelativo similar, aunque con un toque más juvenil: "los sub 40".

El intendente Breitenstein aseguró a este diario que, efectivamente, con esos dirigentes los une "una cuestión generacional", aunque renegó de ser considerados como opositores al kirchnerismo.

"No es así. Aquí existe una afinidad por edad frente al justicialismo, pero de ninguna manera debe ser tomado como un gesto en contra del gobierno", señaló.

Tal cual lo hizo en marzo de este año, cuando un encuentro también muy publicitado con el intendente Massa generó suspicacias respecto de su alineación política, Breitenstein señaló que estos encuentros tiene como principal finalidad "compartir experiencias relacionadas con la gestión, analizar problemáticas comunes y compartir miradas sobre la realidad argentina".

Aseguró, además, que la idea que impera en el grupo es "trabajar por todos", aunque agregó que también significa una apertura "pensando en recuperar a quienes se alejaron del peronismo" y dejando en claro que existe una "presencia joven interesada en renovar el partido".

Insistió, finalmente, en que el encuentro no debe interpretarse como un gesto a favor ni en contra de nadie.

"Tanto la presidenta (Cristina Fernández) como el gobernador (Daniel Scioli) estaban al tanto de mi presencia en este lugar, y no me hicieron ningún comentario contrario a esta decisión", aseguró.

Breitenstein, quien estará de regreso en la ciudad a primera hora de hoy, siguió las alternativas del partido de fútbol entre la Argentina y Corea del Sur en un hotel salteño, en compañía de los políticos invitados, participando luego de un colorido desfile cívico militar y un mega concierto musical.

Mi amigo, el gobernador

Sobre el mediodía de hoy, el intendente Breitenstein se reunirá con el gobernador Daniel Scioli, quien estará de paso por nuestra ciudad luego de participar en los actos celebratorios del centenario de la declaración de la localidad de Médanos como cabecera del partido de Villarino.

Tal cual ocurriera en marzo último, cuando un día después de su encuentro con Sergio Massa, ex jefe de Gabinete, el jefe comunal fue recibido por Scioli en La Plata, el encuentro servirá para dejar en claro, "hacia afuera" al menos, que no existen diferencias políticas entre ambos, y que la amistad que siempre pregonan se mantiene en buenos términos.

"¿Me llevás?"

Para abordar el avión de la gobernación salteña que lo trasladó al norte argentino, el jefe comunal Cristian Breitenstein debió trasladarse a aeroparque. Complicado en sus horarios por su participación en los actos realizados en Carhué, con la presencia de la presidenta Cristina Fernández, el jefe comunal resolvió la problemática trasladándose al aeródromo de Coronel Suárez, donde abordó el avión presidencial que, atentamente, lo depositó en la pista porteña.

La K, una letra que motiva

En la década del 70, el general Juan Domingo Perón comentó --en su conocido tono campechano-- que dentro del peronismo "los muchachos se ponen distintos nombres".

"Los hay de derecha, los hay de izquierda, los hay ortodoxos, los hay heterodoxos, los hay contemplativos. Pero no se confundan, son todos peronistas", explicó.

El tres veces presidente de la Nación jamás imaginaría que en los primeros años del siglo XXI no sería "una cosa que empieza con P" la que conmovería al partido, sino la poco utilizada letra "K".

Hoy, el justicialismo va mostrando sus distintas vertientes recurriendo a la mencionada letra.

Así están los "ultra K", los "anti K", los "radicales K", los que ocupan un "espacio K", los cercanos al "poder K" y también quienes evitan llevar esa marca en el orillo, presentándose como los "peronistas disidentes".

No hay nadie en este contexto, al menos por ahora, que asegure, con una sonrisa cómplice, que, a pesar de esos motes, "todos son buenos muchachos, todos son justicialistas".

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