Blindaje, reelección y el desgaste a terceros

La batalla al 2011 es ríspida y entre Nación y Provincia se despliegan planes y palos. El armado de “alternativas” del Gobierno nacional para la cancha bonaerense, circula con un silencio singular que ya recrudeció los cruces entre el sciolismo y el sabbatellismo. Los ecos de un progresismo que navega en Olivos pero también busca alinearse con las líneas provinciales
“El vuelto nunca es en caramelos” anticipa el mito popular. La cocina a fuego lento que comenzó a motorizar ciertos sueños presidenciales anidados en el entorno de Daniel Scioli, desde finales del año pasado, empieza a recibir recetas alternativas para el plato principal que se servirá caliente en la provincia de Buenos Aires.

Es que desde la Nación, brotan opciones para la Gobernación para obtener los votos duros que le acerquen dividendos al kirchnerismo en el territorio donde los votos valen doble.

Los detalles de la colectora y del operativo político se están puliendo en el círculo íntimo, y Carlos Zanini sería uno de los protagonistas.

Este “blindaje para la reelección se dispondría en dos caminos: ser un plan electoral para la provincia que presenta un padrón de más de 10 millones de votantes, tentando al al progresismo K, y a la par, pulsear nuevamente para destronar las aspiraciones que miran Olivos, posadas en otro sillón.

Por eso los operadores machacaron en los últimos días los ejes de la estrategia que manejaría a Martín Sabbatella, jugando por la Gobernación y desde el cristinismo. La posibilidad del “espaldarazo” nacional para con el ex intendente, habría obtenido un guiño desde las altos mandos.

Algunos soltaron que desde la época de Néstor Kirchner ya se calculaba que el diputado nacional podía acercarle entre 8 y 10 puntos a una lista oficial.

Además, para cazar más votos que logren sustentar la candidatura oficial por fuera del PJ, la hermana del ex presidente, Alicia Kirchner, gestaría su propio partido político, con aval “desde arriba”. "Hay que darle identidad electoral al kirchnerismo puro", anunciaron paredes hacia adentro.

Sus hombres buscan avales en media docena de distritos del conurbano. El objetivo: captar votos kirchneristas no peronistas, sobre todo entre los jóvenes. "Con el PJ solo no alcanza", suelen repetir sus operadores. Hablan de ofrecer una fuerza ultra-K a candidatos no justicialistas y, sólo si es necesario, sumar otro candidato a gobernador.

Según circula, en el Conurbano se maneja el posible nombre de la fuerza: Movimiento de Integración y Liberación (MIL).

Si bien se intenta principalmente acarrearle intenciones y resultados a la presidente, que todavía no afirmó jugar por un nuevo mandato, también el ojo se afina para seguir con lupa los movimientos en Provincia.

Los cruces de funcionarios, legisladores y el entorno del Gobernador con Sabbatella, candidato por el sillón de Rivadavia tanto por la suya como pegándose a la boleta, aumentan cierta desconfianza de Cristina Fernández.

Más que nada, porque en la Costa Atlántica, Scioli montó un operativo publicitario millonario, profundizando sus movimientos de campaña, que dicho sea de paso, también clavó la vista en el peronismo ortodoxo y en el progresismo evidenciado en dirigentes y movimientos sociales.

Daniel Scioli está al tanto de las estrategias y reconoce la amenaza. Sabe que si los nuevos aliados cosecharan un porcentaje superior al dígito, su fortaleza podría peligrar, en especial si la pelea por el primer puesto se polarizara con el peronismo federal o el radicalismo.

Sólo en enero, el gobernador ya se reunió con el Partido de la Victoria, con el transversal Edgardo Depetri y con la Corriente de la Militancia, que integran, entre otros, el diputado Agustín Rossi, el senador Daniel Filmus y el ex piquetero Emilio Pérsico.

La polaridad que algunos afirman existe entre las imágenes para el electorado, evidenciadas por Scioli y Sabbatella, uno “un tanto más conservador” y el otro tildado de “centroizquierda”, preocupa en calle 6. Por eso, la idea de impregnar cierto progresismo en el gobierno no asoma como lejano.

La apuesta de la transversalidad navega en este entuerto. Muchos tienen línea directa con Nación y presentan “muy buena” conexión con el sabbatellismo; aunque por otro lado, la movida está en pelear por la vicegobernación que también desean algunos funcionarios provinciales.

Del otro lado, esperan el PJ y los "caciques" del conurbano. Pretenden los mismos espacios. Dos ejemplos: varios funcionarios bonaerenses ya se anotaron como laderos del Gobernador y algún intendente. Por eso combaten las colectoras y cuestionan abiertamente al moronense Sabbatella.

La cocina continúa con más condimento y cada vez menos sorpresas. Está lista y esperando. La revancha es un plato que se sirve a veces bien caliente, afirman algunos.

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