Los santafecinos iran hoy a las urnas para participar en las internas abiertas, obligatorias y simultáneas por segunda vez desde la reforma de la Constitución provincial. Esta vez, el gran ausente es el Lole Reutemann.
Dos millones y medio de santafesinos votarán hoy en elecciones primarias, donde se elegirán los candidatos que competirán en las generales de julio en los principales partidos. Mientras algunos, como el PRO, sólo buscarán medir a sus representantes únicos, otros deberán elegir entre varios referentes: el Partido Justicialista y el Frente Progresista Cívico y Social. Los ojos del país están puestos sobre Santa Fe, no sólo porque del resultado se desprenderán candidatos a la presidencia, sino porque el sistema es un globo de ensayo de cara a las elecciones primarias nacionales.
Quien hizo la mayor apuesta fue el gobernador Hermes Binner. El socialista que lidera el Frente Progresista jugó su futuro atando sus aspiraciones presidenciales a la suerte de su delfín, el actual ministro de Gobierno Antonio Bonfatti, que competirá representando al oficialismo y quien es fiel ladero de Binner desde sus tiempos como intendente de Rosario. Es por esta larga amistad que Binner decidió patear el tablero en la coalición que lidera y apoyar a su alfil, en detrimento de otros aspirantes de peso.
En el entorno de Binner ven dos posibilidades: si gana Bonfatti, el gobernador contará con el piso necesario para aspirar a la presidencia liderando una alianza con las fuerzas más progresistas –el GEN, Proyecto Sur y Luis Juez en Córdoba–, pero si su alfil es superado, podría optar por ser el segundo en la fórmula que la UCR busca formar desde hace tiempo. Es que Binner observa con molestia el pragmatismo radical que aspira a pactar con Francisco de Narváez, y explica a sus íntimos prefiere liderar un espacio progresista a ser parte de una alianza que puede “repetir los errores del pasado”.
El presidente del PS, Rubén Giustiniani decidió capitalizar su imagen positiva alta y se lanzó a buscar la candidatura a gobernador, respaldado por un sector minoritario del partido que preside y por la estructura del Partido Demócrata Progresista (PDP), que en Buenos Aires juega con el PRO. Binner se mostró en contra de su lanzamiento y lo acusó de perjudicar al socialismo, ya que de ganar la gobernación, Giustiniani deberá dejar su banca en el Senado de la Nación a su reemplazante de la UCR. Fue por eso que el gobernador decidió pegar su suerte a la de Bonfatti, como un método de presión tanto para los militantes como para la dirigencia.
Finalmente, Mario Barletta, el ex rector de la Universidad del Litoral y actual intendente de Santa Fe, buscará que el radicalismo sea el representante del Frente Progresista en las generales. Con la chapa de ejercer un gobierno ordenado y progresista, buscará imponer a su alfil en la intendencia de la capital y aspirar él a la gobernación. Mientras que en un principio se perfilaba como un favorito, lo cierto es que la interna del socialismo opacó el rol de la UCR, y hoy mide tercero en casi todas las encuestas. Ni siquiera el fuerte apoyo de Ricardo Alfonsín fue suficiente para levantar los números de este ingeniero que tampoco logró la unidad de su partido: por un lado, la rama “celeste” decidió apoyar a Bonfatti, ubicando al concejal santafesino Jorge Henn como vice. Por el otro, un sector que responde al tradicional dirigente Luis “Changui” Cáceres irá con boleta propia. Sin embargo, logró tentar a la CC-ARI poniendo de vice a Luis Comi, movida que ni siquiera la UCR logró, ya que las relaciones de Alfonsín-Carrió están cortadas.








Comentá la nota