Bali Bucca aún no anunció su reelección; pero no le aparecen muchos problemas en el horizonte

Bali Bucca aún no anunció su reelección; pero no le aparecen muchos problemas en el horizonte

Cualquier bolivarense que supere los 40 años habrá escuchado más de una vez que iba a ser muy difícil que un intendente peronista volviera a gobernar esta ciudad, integrada por un núcleo duro de conservadores que simpatizaban más con lo que les podía ofrecer un gobierno radical que uno más “progresista”, si es que cabe el término.

Juan Carlos Simón se cansó de perder internas; pero cuando ganó una y pudo encabezar al radicalismo local, leyó claramente qué era lo que quería el electorado para perpertuarse durante 16 años en el poder (14 mejor dicho, los últimos 2 se los heredó a José Gabriel Erreca). Además se venía de un gobierno justicialista, el de Juan Carlos Reina, que salió del municipio con problemas para pagarle a los empleados municipales. La vuelta del peronismo al poder parecía tener sentencia de muerte.

Así se sucedieron las elecciones contra un Simón invencible. Alicia March en 1999 no pudo, tampoco José Bucca en 2003 ni Marcelo Salamanco en 2007. Simón se fue al Senado bonaerense en 2009, al mismo tiempo que Eduardo “Bali” Bucca asumía como concejal. La intendente quedaba en manos de Erreca por los próximos dos años. El resto es historia sabida, Bali ganó las elecciones y logró lo impensado años atrás, que otro peronista gobernara la ciudad.

Un líder joven

La llegada de Bali Bucca era una incertidumbre, con un equipo de trabajo nuevo, muchos con experiencia en lo privado pero cero experiencia en lo público, y el murmullo de “esperemos que no pase lo de Reina”. Lo de Reina, en realidad, fue algo que no tiene mucha explicación, el peronismo durante el reinado simonista se cansó de decir que no había nada mejor que un gobierno justicialista a nivel local, del mismo signo del gobernador y el presidente para poder sacar a flote a la ciudad. Lo curioso es que cuando esas tres condiciones se dieron entre 1991 y 1995, le soltaron la mano y se fue mal.

Bali sabía que se encontraba con todo lo que se encontró, pero así y todo tomó al toro por las astas y se juramentó que ahora que le coincidían todos los poderes en Nación y Provincia, no le iba a pasar lo mismo. Y otra ventaja que tuvo de entrada fue su fidelidad al kirchnerismo, siempre lo miraban de reojo para ver hacia dónde salía, y siempre salió para el mismo lado, con una lealtad hacia el proyecto que no tuvieron muchos en otros distritos que, por ejemplo, se fueron con Sergio Massa cuando irrumpió el Frente Renovador.

Con poco más de 30 años Bali se hizo cargo del municipio, emprolijó los números que heredó, que ya no daban superávit como en años de Simón, y cambió el rumbo. El municipio dejó de tener horarios para trabajar, sobre todo los funcionarios, la comuna fue y es de puertas abiertas hasta altas horas de la noche, buena parte del Ejecutivo tiene dedicación full time y él viaja permanentemente en búsqueda de recursos. Lo que muchos pensaban que no iba a poder lograr, lo llevó adelante con liderazgo; aunque como todos los líderes bolivarenses, pocos asoman debajo de él, y los ejemplos en la historia de la política local abundan.

“Se va a hundir la ciudad del hormigón que le vamos a poner arriba”

La frase corresponde al propio Bali luego de inaugurar una de las muchas obras que se ejecutaron. Es cierto que hay muchas en ejecución y que dependen del financiamiento de Nación, de lo que dos por tres se agarra la oposición para “poner palos en la rueda”, como también se le escucha decir al intendente; pero hay cosas que son evidentes como las primeras 50 viviendas de Los Zorzales, están los playones deportivos, el pavimento contínuo, etc.

Es cierto que hay muchos frentes de obra abiertos que como están atados a fondos de Nación a algunos les generan dudas. El es optimista en que en todos los casos el dinero llegará, aún para la obra más trascendente de su gestión, la línea de 132 k, que posiblemente sea la que menos luzca a los ojos porque son cables apoyados en postes que vienen desde Henderson hacia acá.

¿Vice gobernador, intendente?

Muchos comentarios levantó el hecho de que Bali promocionara su figura más allá de las fronteras del Partido e incluso de la Séptima Sección Electoral. Que se va de gobernador, que va de vice de tal o cual candidato, etc. Muchos entendemos que fue una campaña de posicionamiento político con más rédito a futuro que al corto plazo.

Por las encuestas que todos manejan, sobre todo la oposición, Bali Bucca hoy, a siete meses de las primarias, sería reelecto si decide ir por cuatro años más al frente de la comuna. Y otra cosa no menor, es el único del espacio del Frente para la Victoria que hoy puede asegurar la continuidad del proyecto por cuatro años más, el resto de sus compañeros de Ejecutivo o concejales que aparecen en las encuestas están muy lejos.

Bali no habla de candidaturas, ni siquiera larga prenda sobre qué va a hacer en la Sección, si va a salir a jugar con un candidato suyo de cara a las próximas elecciones de diputados o si va a cerrar algún acuerdo con el otro sector del peronismo local (el Sciolismo) para no generar frentes de tormenta que le puedan traer dolores de cabeza. Pero a pesar de que no habla de candidaturas, ni siquiera de si va a intentar otros cuatro años, sigue gestionando como si fuera a quedarse en el municipio mucho tiempo más, porque las gestiones que realiza por estos días para lo que fuere le van a dar resultado quizás en un año más, y en un año más estaremos en enero del 2016, con su primer mandato ya cumplido.

La Balifobia

A la buena imagen que le atribuyen las encuestas, al igual que la intención de voto que tiene hoy, en enero, a 7 meses de los comicios, se le suma la atomización de la oposición. Es cierto que cuando el resto se ponga de acuerdo en quién será el candidato se vuelva a dar una polarización; pero se ve difícil que haya candidato (es lo que se vislumbra hoy) que pueda acercársele por más alianzas que haya, sobre todo al ritmo que van las cosas.

El que más se le acercó siempre fue José Gabriel Erreca, quien más votos junta dentro de la UCR; pero por estas horas no sería candidato a intendente en 2015, guardaría la bala que le queda para el 2019. Y si bien el que vaya por el radicalismo tendrá seguramente el apoyo del escribano, no será lo mismo que cuando fue el escribano, ejemplos para poner sobre la mesa sobran, incluso a nivel local.

Bali habla seguido del bloque de la oposición como que ya el radicalismo y el Frente Renovador son una sola fuerza, y las votaciones en el Concejo Deliberante y las fotos dadas a conocer en el último tiempo le dan la razón. La Balifobia, esa palabra que se escuchó de boca de su padre en la campaña del 2011 parece haber rebrotado, parece que será todos contra Bali; aunque eso no garantice resultados, más teniendo a Simón jugando en el Pro, que por muchos o pocos votos que saque se los descuenta a las fuerzas “aliadas”.

El agua bajo el puente

Va a correr y mucha. Estamos en enero y todavía nadie ha dicho que será candidato. Adalberto Sardiña se anota para las primarias de la UCR, pero hasta ahora es el único, el resto espera, porque tampoco arriba, a nivel nacional y provincial, está tan claro el panorama como para salir a “correr teros en pata” como se dice por estos lares. Les pasa a todos, a oficialistas y a opositores.

No va a ser un verano normal, como tampoco será un año tranquilo desde lo político. Lo cierto es que en las puertas de su primera reelección Bali Bucca se encuentra con un panorama muy bueno para lograrla. Dependerá mucho de lo que logre concretar de todo lo iniciado, tiene tiempo hasta julio u octubre, y también de cómo se muevan las fichas del otro lado, donde no están todas alineadas.

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