Bajaron un 45% los tests de alcoholemia

Sin embargo, creció la cantidad de casos positivos detectados; en el gobierno de la ciudad señalan que ahora se le da prioridad a la calidad sobre la cantidad de operativos; varias ONG no comparten la visión oficial y reclaman mejoras

En dos años, los controles de alcoholemia en la ciudad de Buenos Aires disminuyeron un 45%; en el mismo lapso, la cantidad de casos positivos aumentó casi un punto. En cuanto a 2013, durante los primeros ocho meses la Subsecretaría de Tránsito de la ciudad de Buenos Aires registró 89.769 controles en la vía pública, de los cuales 946 (1,1%) fueron positivos. Hacia fin de año la dependencia porteña espera llegar a realizar entre 160.000 y 170.000 controles.

En 2011, el último año que el Ministerio de Justicia y Seguridad estuvo a cargo de los tests, se realizaron 294.000 exámenes, con una tasa de positivos de 0,44%. Los controles realizados durante 2012 fueron 160.244, de los cuales 1273 casos (0,8%) resultaron positivos, por encima del 0,5g/l de alcohol permitido en sangre. La cifra actual sigue siendo más baja que en 2007, cuando se lanzaron los operativos nocturnos en la calle y el porcentaje de positivos llegaba a 2%.

El gobierno porteño justifica la disminución de los controles en la importancia de la calidad de éstos por encima de la cantidad. También en la metodología empleada desde el cambio de mando, con un criterio más selectivo en los operativos y una estrategia diferente de la gestión anterior. Esto se traduce, según el análisis de los responsables, en mejores resultados, que van de la mano de una modificación en la conducta de las personas. En 2011, vale la aclaración, se contabilizaban los tests realizados en los estadios de fútbol, los cuales hoy no son prioridad.

MAYOR CONCIENCIA

"En los países desarrollados casi no hay controles. Cuando evoluciona la conciencia de la gente se genera un cambio de hábito y deja de ser necesario controlar tanto", dijo a LA NACION Guillermo Dietrich, subsecretario de Transporte y Tránsito de la Ciudad. "Los operativos son cada vez más efectivos y ésa es una de las razones por las que bajan los números", justificó. "Estamos convencidos de que los números se deben a los cambios de hábitos y a una cuestión de control, uno no se da sin el otro."

El funcionario se preguntó, en cuanto a la estadística que compara una gestión con otra, "¿cuál es el número para que los controles sean óptimos?". Y se respondió: "Lo importante sería que se compare con otras localidades y que se hagan tests en todo el país", opinó.

Los controles se realizan todo el año en doce puestos de lunes a viernes y catorce durante el fin de semana. En total participan entre 40 y 45 agentes de tránsito. "La calidad de los controles cambió. Ahora hacemos algo más selectivo. Doy fe de lo que hacemos nosotros, no de lo que se hizo antes. Pero la cantidad de agentes es la misma", explicó Carlos Pérez, titular de la Dirección General Cuerpo de Agentes de Control de Tránsito y Transporte.

Aunque no puso en duda la veracidad de la estadística de 2011, Pérez admitió que la calidad de los controles cuando cambió la gestión "no correspondía a la necesidad de encontrar resultados". Desde 2012, detalló, los operativos comenzaron a ser por zona y no lineales. Es decir, si antes los móviles se ubicaban a lo largo de una avenida, ahora hay un puesto en la arteria principal y otro en una calle interna. "Así se le da menos opción de evasión al conductor alcoholizado", explicó.

Las agrupaciones que trabajan para prevenir los accidentes de tránsito mantienen su visión crítica alerta, aun cuando algunas tienen una relación de diálogo y construcción con la división de Tránsito de la Ciudad. Es el caso de Madres del Dolor. "Siempre queremos más controles para ayudar a la gente a tomar conciencia", opinó Silvia Irigaray, la presidenta. Por su parte, en Luchemos por la Vida cuestionaron los operativos. "No se hacen en toda la ciudad, sino en lugares predeterminados o zonas. Deberían estar a toda hora, porque el alcohol no existe sólo de noche", dijo Alberto Silveira, su titular.

La respuesta a esas inquietudes se basa en las prioridades que deben establecerse antes de diagramar los operativos. "Si quisiéramos tener un control cada cinco cuadras necesitaríamos 10.000 agentes, y es imposible", graficó Dietrich. "Se hacen de noche porque el alcohol y la conducción están presentes a la noche", agregó el funcionario, que mañana participará de la campaña Conductor Asignado, que realizará la Cervecería Quilmes con el objetivo de concientizar a los jóvenes sobre los riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol.

CONTROL EN MICROS ESCOLARES

Desde el comienzo del ciclo escolar 2013, 50 colectivos escolares cuentan con Alcoholocks, un dispositivo similar al de los alcoholímetros utilizados en los operativos callejeros. Cada chofer, para poder encender el motor, debe exhalar en el aparato. En caso de que el resultado sea positivo, el instrumento no permitirá que se ponga en marcha. Caso contrario, podrá arrancar.

Desde su implementación hasta agosto hubo un caso positivo. Tras la primera etapa, los dispositivos rotarán cada seis meses a 50 micros distintos. Si la prueba es favorable, Alcoholocks se colocará en todas las unidades..

Comentá la nota