Los militantes kirchneristas la protegieron de una marcha antiminera.
La presidenta Cristina Kirchner evitó cruzarse con una masiva marcha antiminera que abrió el paso de los carros del Carrusel vendimial por las calles mendocinas. En cambio, prefirió acercarse al público cuando estuvo rodeada de militantes kirchneristas y gestos de apoyo de los intedentes justicialistas que llevaron sus propias banderas e hinchadas.
Una joven reina distrital pasó frente al palco en su colorido carruaje, hizo la V de la victoria con sus dedos y levantó un cartel que decía “Fuerza Cristina”. Desde el frente, la Presidenta respondió con un beso al aire, mientras en las gradas los militantes de La Cámpora, la agrupación que lidera Máximo Kirchner, la Federación de Tierra y Vivienda y otros grupos kirchneristas celebraban la audacia real con cánticos a favor del Gobierno.
Nunca antes la Vendimia estuvo tan politizada.
La militancia K tuvo un rol preponderante en la visita de ayer de Cistina Kirchner a la fiesta de la cosecha mendocina. En su llegada anteanoche al aeropuerto, su ingreso al hotel y su permanencia de casi tres horas en el carrusel vendimial, la Presidenta estuvo acompañada por integrantes de distinto movimientos afines al Gobierno. Estos militantes fueron los mismos que le hicieron pasar un mal momento al senador y precandidato presidencial de la UCR, Ernesto Sanz, al entrar al acto de la Corporación Vitivinícola donde la principal oradora fue Cristina.
“Me insultaron a la distancia, aunque no fue nada grave” , contó Sanz.
Una situación más tensa se generó con la marcha antiminera, que los organizadores hicieron pasar al comienzo del desfile de carros por las calles de la ciudad para evitar el cruce con la Presidenta. Unos 4.000 manifestantes a favor del agua y contra “la minería contaminante” fueron insultados, hubo empujones y la amenaza en cánticos: “Si tocan a Cristina que quilombo se va a armar” .
Con la imagen de una enorme calavera, los vecinos autoconvocados y organizaciones ambientalistas reclamaron la reglamentación de la ley de glaciares y se opusieron a los grandes proyectos mineros de cobre y oro, como es el proyecto San Jorge en la localidad mendocina de Uspallata. El candidato presidencial Pino Solanas viajó para acompañar la protesta. (Ver Solanas ...) Con un cálculo cronométrico, Cristina permaneció en el interior del hotel Hyatt cuando comenzó a avanzar la marcha antiminera. Estuvo en el acto de la Corporación Vitivinícola.
Llegó una hora y media más tarde de lo previsto, lo que permitió evitar su cruce con los manifestantes.
En su discurso al sector productivo, la mandataria volvió a reivindicar el modelo económico. Negó que la asignación universal por hijo sea un impedimento para conseguir trabajadores eventuales para el campo. Y les advirtió: “Necesitamos productores que cada vez inviertan más para ganar más. Es la única manera para poder seguir articulando este crecimiento”.
De los gobernadores presentes, la Presidenta decidió compartir escena sólo con dos: el anfitrión Celso Jaque y el boanerense Daniel Scioli, que permanecieron uno a cada lado de Cristina durante todo el desfile. Scioli casi no se movió de la silla y p rácticamente no cruzó palabras con Cristina .
Un poco más alejados estuvieron los gobernadores José Luis Gioja (San Juan) y Beder Herrera (La Rioja) y los ministros Amado Bodou y Julían Domínguez.








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