Por Fernando GonzalezAnote esta fecha compañero: el 24 de agosto vamos por Papel Prensa”. Esa es la frase que viene repitiendo Guillermo Moreno desde hace varias semanas.
No fue lo único que sucedió entre la prensa y este Gobierno kirchnerista obsesionado con lo que los medios de comunicación publican sobre ellos y sobre su gestión. Por la mañana, el ministro de Planificación, Julio De Vido, anunció con bombos y platillos la decisión oficial de impedirle a Fibertel (la empresa prestadora de internet del Grupo Clarín) seguir proveyendo al millón y medio de abonados que tienen acceso a la autopista digital a través del sistema de cable módem, una tecnología que viene probando su eficacia desde hace más de una década.
El Gobierno justificó el anuncio afirmando que es ilegal la fusión de Cablevisión y Multicanal, la misma que autorizaron hace cuatro años cuando las encuestas mostraban a los Kirchner con buenos índices de popularidad. El Grupo Clarín acudió a la Justicia y la batalla seguirá mientras los usuarios se quedarán con una opción menos de internet.
Mientras De Vido prepara su futuro y surrealista canal televisivo “Hacer TV”, y Kirchner difunde sus fantasías conspirativas por los diarios, radios, ciclos de tv y hasta blogs que le amplifican el mensaje, el ex presidente analizaba ayer posibilidades que iban desde la estatización lisa y llana hasta la expropiación o algún otro método invasivo para Papel Prensa. Su brazo ejecutor es Moreno y también algunos otros entusiastas, recién llegados al explosivo universo K, que buscan hacer méritos para congraciarse con el jefe de la Quinta de Olivos y reclaman un traje de periodista que les queda lastimosamente grande.
¿Será el martes próximo el comienzo de un proceso de chavización a la venezolana, disfrazado de épica retrospectiva y puesto en marcha sólo para reducir a la mínima expresión la influencia de los medios de comunicación que evalúan con sentido crítico las acciones de este Gobierno?
A muchos les haría bien echarle una ojeada a las reflexiones que el periodista Mario Diament realiza hoy en el suplemento Week End, que publica El Cronista. Soldado en el conflicto árabe-israelí; batallador de la primera línea del diario La Opinión junto a Jacobo Timerman en los años ’70, luego exiliado durante la dictadura militar, e integrante de las redacciones de Clarín, La Nación y director de este diario entre 1991 y 1992, Diament dispara conceptos que iluminan la oscuridad de estos tiempos. “Si un Gobierno quiere silenciar las críticas, es porque quiere que haya impunidad”, advierte, para aclarar un poco la confusión que ensombrece el presente y el futuro inmediato del país que siempre choca contra el mismo fantasma.



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