Arroyo juega de contragolpe y ahora van por todo

Arroyo juega de contragolpe y ahora van por todo

En el entorno, mínimo, del concejal de Agrupación Atlántica Carlos Arroyo, están convencidos que a esta altura están en los 16avos de final. En esta instancia, se acerca el tiempo de redoblar la apuesta y de contar con jugadores acostumbrados a disputar finales. Sin caer en extremos, se aguarda mayor virulencia. CAMBIEMOS responderá sin exponer al candidato y no descartan manifestación pública de repudio.

El botín ya casi excede la intendencia de la ciudad, sino que en el fondo de la cuestión, ubican una matriz que ha conspirado indefectiblemente durante años, contra la construcción colectiva e igualdad de condiciones en la ciudad, donde existen privilegios para muy pocos, postergando a una mayoría silenciosa en algunos casos, y en otros, a falta de compromiso con la sociedad que integran. El temor no debe excluirse en muchas de las razones.

El papel que ha decidido jugar Florencio Aldrey Iglesias, a través del multimedios La Capital, ésta vez se ha identificado sin ambages. De hecho, observamos como ayer desde el Frente Renovador y desde Progresistas, se han alineado de una manera infrecuente, prestando funcionalidad a la posición oficialista.

Ahora con las cartas, no todas, sobre la mesa se ha ampliado el universo de la disputa. Es llamativo como han tomado partido, los metieron en la pelea tanto a Lucas Fiorini como a Pablo Farías, quienes se han pronunciado, en las páginas del diario La Capital, en esto que es evidente se pretende instalar como una polarización entre los candidatos del Frente Marplatense y CAMBIEMOS, como una suerte de echar una moneda al aire. La cara o ceca por el poder.

Si la campaña surte efecto, Fiorini por el Frente Renovador y Pablo Farías por Progresistas, pueden especular con un escaso lucro electoral, de quienes opten por cambiar el voto a Arroyo, pero que decididamente no lo hagan por el actual intendente.

Tampoco Daniel Scioli puede pretender ser presidente, si fue derrotado en esta ciudad que considera como propia. Sin embargo, el 9 de agosto predominó el amarillo y no el naranja, en una demostración de poder ciudadano que se ejerce a través del voto. El gobernador no asume este fracaso, con un gobierno municipal alineado y un multimedios que milita como jefe de campaña.

Esta es una amenaza cierta de quiebre con vistas al 25 de octubre. Por lo menos así se pretende definir, se acabó. El 13S, el 8N y el 18A, reunieron a decenas de miles de personas por las calles de la ciudad, que en forma pacífica se manifestaron contra los oficialismos a lo largo y a lo ancho de todo el país. Pero hay un dato no menor: la convocatoria en Mar del Plata se hizo a través de las redes sociales indicando como punto de partida las adyacencias del Hotel Hermitage, base de operaciones del comando electoral de Daniel Scioli.

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