Siguió las negociaciones minuto a minuto y dio instrucciones a Tomada
La Presidenta jugó fuerte políticamente. En el peor momento de la negociación, al caer la noche, cuando los sindicalistas se ponían duros con su reclamo de aumento del 41%, ella le dijo a Tomada: "O arreglan en un 25% o laudo yo". Y fue 25%. Ese porcentaje se acercó más a la postura de los empresarios.
A las 22, tras el acuerdo, Cristina Kirchner decidió ir a anunciarlo personalmente a Trabajo. Toda una señal política: buscó capitalizar el arreglo, con miras a las elecciones presidenciales del 23 de octubre próximo, en las que buscará su reelección.
"Hay que tener seriedad y responsabilidad en medio de un escenario de crisis internacional que puede afectar a la Argentina", aseguraron a LA NACION fuentes oficiales, que le instruyó la Presidenta a Tomada.
La advertencia presidencial era para los sindicalistas. El jefe de la CGT, Hugo Moyano, y de un sector de la CTA, Hugo Yasky, exigían la suba de 41% en el salario mínimo para llevarlo de $ 1840 a $ 2600, lo que era considerado desmesurado por las cámaras empresariales.
Los empresarios comenzaron la conversación con una oferta del 18% ($ 2200), pero para luego negociar. La última palabra de ellos fue 25%, o sea $ 2300. El titular de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, fue el más rígido, pese a que siguió la reunión desde afuera y por teléfono, en diálogo con el abogado de la UIA, Daniel Funes de Rioja, y con funcionarios. "De 25% no nos movemos", le decía a la Casa Rosada.
Según fuentes oficiales, la Presidenta amenazó a la CGT con laudar ella. En ese caso, el porcentaje de aumento sería del 25%, nivel cercano al aumento salarial del gremio de camioneros en las paritarias recientes, que fue del 24 por ciento.
Ante la intimación de la Presidenta a Tomada, el ministro se reunió a solas con la cúpula de la CGT: les explicó la postura de la jefa del Estado y ellos firmaron el aumento, que finalmente fue de $ 2300.
Ese piso remunerativo le servirá a Cristina Kirchner como una herramienta más en su política económica de sostener el consumo. En esta negociación, la jefa del Estado tenía como horizonte el mantenimiento de la actividad económica, clave con miras a las elecciones de octubre próximo, señalaron fuentes oficiales.
"La Presidenta no quiere excesos en los aumentos, porque hay que actuar con seriedad y responsabilidad", dijo a LA NACION un alto funcionario. "Esas subas determinarán un piso en la eventual crisis económica de recesión mundial. Y no le puede dar un triunfo político tan claro a Moyano en estos tiempos de tensión", interpretaban en Balcarce 50.
"La Presidenta no quiere que el aumento espante a los empresarios y a las inversiones", dijo otra fuente oficial, en el fragor de las gestiones.
Para el Gobierno, uno de los pilares del crecimiento de la actividad económica y del esperado triunfo electoral en octubre consiste en mantener el poder adquisitivo de las capas más bajas de la sociedad. La otra pata es una política de crédito, por crearse, para seducir inversiones y aumentar la oferta para equiparar la demanda.
En el tironeo se juega también la continuidad de Moyano en la CGT luego de octubre, algo que sectores "cristinistas" del Gobierno quieren impedir y que Moyano quiere garantizar para cumplir su mandato, que termina en julio de 2012.
EL ACUERDO
$ 2300
Nuevo salario mínimo
Tras arduas negociaciones, Cristina Kirchner anunció anoche el monto acordado por el Consejo del Salario.
25 %
Aumento
El monto anterior, que regía desde el 1° de enero de este año, ascendía a $ 1840.
$ 2171
Oferta de los empresarios
El sector patronal había llevado a la discusión de ayer la propuesta de un incremento del 18%.
$ 2600
El reclamo de la CGT
La entidad gremial pedía una actualización del 41% del haber mínimo, vital y móvil.






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