Archivo secreto saca a la luz otro caso del horror de la dictadura en la región

Archivo secreto saca a la luz otro caso del horror de la dictadura en la región
Un informe policial describe brevemente el asesinato de un estudiante de Paso de los Libres en Resistencia. Se mantuvo guardado durante 35 años, sin que nadie lo investigara. La República tuvo acceso al revelador documento.

La Justicia dio ayer otra señal clara de compromiso para esclarecer crímenes de lesa humanidad cometidos en el nordeste argentino, con el caso de un estudiante de la ciudad correntina de Paso de los Libres que fue asesinado en Resistencia, Chaco, por ser militante político opositor a la última dictadura militar.

Como en muchos otros casos, la Justicia da en esta causa los pasos que no dio durante más de tres décadas. En Resistencia se abrió una nueva investigación sobre delitos de lesa humanidad por el asesinato del estudiante, en una causa que saca a la luz un viejo expediente judicial tramitado hace 35 años y que podría ordenar detenciones de civiles y exmilitares en los próximos días.

La investigación, que nace de oficio, fue confirmada ayer a la prensa luego de que los fiscales federales del Chaco, Diego Vigay y Patricio Sabadini, encontraron un informe policial tramitado por el Juzgado Federal de Resistencia, a fines de 1976, y que, pese a la gravedad del hecho registrado, nunca se investigó.

El expediente surge ahora a partir de un memorándum que se mantenía archivado, en secreto entre miles de causas en ese juzgado, y que involucra a personal del Regimiento de La Liguria, de la Policía chaqueña y a civiles del área de medicina legal que trabajaban para las fuerzas de seguridad.

El documento encontrado refleja que el entonces jefe de la Dirección de Investigaciones e inspector general de la Policía del Chaco, Carlos Thomas, le informó al Área de Inteligencia 233 del Ejército con asiento en Resistencia, que el estudiante Pablo Alberto Martinelli fue ultimado a balazos el 7 de noviembre de 1976, cuando intentó escapar de un operativo conjunto de policías y militares.

La República tuvo acceso a ese documento en el que la Policía Provincial del Chaco relata textualmente el desenlace fatal: “Se indica a una persona de sexo masculino como el integrante de la banda (a) ‘El Gaucho’, por lo que el personal interviniente trata de detenerlo produciéndose un intercambio de disparos de arma de fuego y tras una persecución de algo más de dos cuadras logran abatir al ‘Gaucho’ que fue identificado como Pablo Alberto Martinelli, hecho del cual se da cuenta con memorándum por separado”. Martinelli, hijo de un excapitán del Ejército, era oriundo de la ciudad de Paso de los Libres y estudiaba en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), en la ciudad de Corrientes. El día de su muerte había viajado a Resistencia para participar de una reunión con militantes políticos opositores a la dictadura. Este operativo, en el que se comete el asesinato, se realizó luego de que la policía chaqueña torturó ferozmente a un joven militante político que estaba detenido en la Brigada de Investigaciones del Chaco, cerca de la Casa de Gobierno, donde actualmente funciona el Museo de la Memoria. En esa sesiones de intensas torturas, los represores lograron que el detenido confesara el lugar donde se realizaría la reunión política a la que asistiría Martinelli. Ese preso torturado permanece hoy como desaparecido.

La reunión iba a concretarse en un domicilio por la calle Santiago del Estero, entre Echeverría y Cangallo, de Resistencia, al mediodía. A las 12 llegó el comando y se produjo el desenlace fatal en el que Martinelli fue abatido.

El inspector Thomas falleció hace varios años, pero la Justicia está detrás de otros represores en esta causa que también podría llevar al banquillo de los acusados a civiles que habrían falsificado datos en el acta de defunción al suscribir que Martinelli murió en un accidente de tránsito, información que contradice claramente al informe policial recientemente encontrado.

“El cuerpo del joven Martinelli fue entregado días después a sus familiares en Paso de los Libres porque, justamente, su padre era miembro del Ejército, aunque este exmilitar no está involucrado en causas de lesa humanidad”, explicó el fiscal Vigay en declaraciones a la prensa. Según el fiscal, la familia del joven está dispuesta a aportar todos los datos necesarios para el esclarecimiento de la causa, a partir de las garantías que ahora existen en el país con el avance de las investigaciones contra las violaciones a los derechos humanos.

La historia de esta familia durante la dictadura está marcada por la tragedia: en la misma época tuvo que soportar el asesinato de Susana Martinelli, hermana de Pablo, en un hecho ocurrido en Paso de los Libres y que también se investiga en otra causa.

Este medio pudo saber, por dichos de testigos, que ambos casos de esta familia no fueron investigados durante los últimos 35 años por el “terror y trauma” que los asesinatos sembraron en ese entorno, situación que comenzó a cambiar lentamente con el impulso que el Gobierno nacional le dio a la política de derechos humanos en Argentina.

Mientras tanto, los fiscales del Chaco esperan para la semana que viene recibir varios informes que solicitaron a distintos organismos públicos y que podrían ser determinantes para imputar a los posibles autores de la muerte del joven Martinelli.

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