Se trata de Federico Scarabino, vicepresidente del Senado provincial; debería asumir si Balestrini jurara en la Legislatura y estaría en el cargo por no más de 30 días
Scarabino es quien quedaría a cargo de la provincia si el gobernador jurara en el Congreso y si el vicegobernador, Alberto Balestrini, primer candidato a diputado nacional provincial, también decidiera dejar su cargo ejecutivo para ir a la Legislatura.
Fugaz. De todas maneras, su mandato duraría menos de un mes. La Constitución provincial exige convocar a una Asamblea Legislativa dentro de los 30 días desde que el vicepresidente del Senado asume la gobernación. En esa reunión, un senador o un diputado sería ungido gobernador interino hasta diciembre de 2011.
La carrera política de Scarabino tiene su bastión en Quilmes, partido del que fue concejal por el PJ entre 1985 y 1987 y luego presidente del cuerpo hasta 1989. Ese mismo año pasó a la Cámara de Diputados provincial y en 1995 dio el batacazo: derrotó a Aníbal Fernández, histórico cacique del distrito, en internas y se convirtió en intendente.
En 1999 intentó dar el saltó a la vicegobernación, pero se quedó en el camino. La fórmula que compartía con Antonio Cafiero fue aplastada en la interna por la dupla Carlos Ruckauf ? Felipe Solá. Pese a la derrota, fue ministro de la Producción y cuando Solá quedó a cargo de la provincia, pasó al Ministerio de Gobierno.
Pasado sindical. Scarabino es abogado, está casado y tiene 58 años. Su pasado profesional está estrechamente ligado al mundo sindical: fue asesor de la CGT, la Uocra y el sindicato de municipales de Quilmes.
Lo que se decida entre el 28 de junio y el 10 de diciembre, el día en el que asumirán los nuevos diputados y senadores, podría ponerlo en la cúspide de la provincia. Por un mes, al menos.




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