Desde 2004, Oscar Bugliolo denuncia al sistema de salud del partido bonaerense por la muerte de su hija. Las amenazas se volvieron una constante desde entonces. Si bien durante años acusó al intendente por los ataques, ahora apunta contra el kirchnerismo(...)
El 10 de julio del 2012, Oscar Bugliolo se despertó a las 4 de la mañana, salió de su casa para ir a trabajar y se encontró lo impensado: alguien había puesto un proyectil antiaéreo en su ventana. Sin motivo, el gendarme que le habían asignado como custodia por las amenazas previas había desaparecido.
Luego, la Delegación de Explosivos de San Martín confirmó las sospechas: el artefacto que estaba conectado a una batería era un auténtico cartucho de artillería antiaérea en condiciones de estallar en cualquier momento. Pero Bugliolo ya lo sabía. Había visto ese proyectil unas semanas antes.
Ahora, avanza con una nueva denuncia judicial que se suma al largo proceso que comenzado en 2004, cuando su hija Gisela murió por un presunto caso de mala praxis en Malvinas Argentinas. En ese entonces, Bugliolo comenzó a investigar (y denunciar) el estado del sistema de salud del partido gobernado por el hoy massista Jesús Cariglino. Por sus denuncias, se le acercaron el dirigente kirchnerista Luis Vivona y Jorge Cancio, abogado que trabaja con el bloque de concejales del Frente para la Victoria en ese distrito. Le dijeron que querían colaborar con su causa.
"En principio le creí. Pero después me di cuenta que este abogado era un superfabricante de causas Le gustaba fabricar mentiras para que la investigación tome otro rumbo o se acuse a una persona de algo que ellos mismos creaban", relató Bugliolo a Infobae. Así fue que le propusieron ponerle una bomba en su propia casa "A veces a la Justicia hay que ayudarla para que actúe", se justificó Cancio en ese momento, según consta en la declaración del padre de Gisela ante la Justicia.
-¿Por qué empezaste en su momento a denunciar al partido de Malvinas Argentinas?
En el 2004 fallece mi hija, Gisela, de 23 años. El cuadro parece una supuesta mala praxis. Cuando voy a pedir las explicaciones a los médicos del motivo de su muerte no me siento muy complacido. Entonces comencé una investigación paralela a la que hacía la Justicia.
-¿A qué te llevó esa investigación?
-A realizar marchas, hacíamos reuniones en casas de distintas víctimas, hacíamos reclamos al municipio y al área de Salud. Llegamos a hacer reuniones en Plaza de Mayo, solicitando audiencias a la señora Presidenta. Pero nunca nos recibió
-¿En esos momentos se te acercó alguien?
-Hubo distintos partidos políticos que se acercaron. Pero en especial estuvo Luis Vivona, del Frente para la Victoria.
-¿En qué año se te acercó?
-En 2004
-¿Y él qué te dijo?
-Hoy te puedo decir que eran mentiras y nada más. Prometieron ayuda legal, ayuda psicológica y hasta ayuda económica. Cosa que jamás cumplieron.
-¿Del kirchnerismo hablaste sólo con él?
-Al principio estaba él solo. Después aparece el abogado Jorge Cancio.
El dirigente kirchnerista Luis Vivona, en un acto junto a Amado Boudou, Gabriel Mariotto y Alicia Kirchner
-¿Él cómo participaba en estas cuestiones?
-Te cuento cómo lo conocí: en el último fallecimiento, que fue el de Celeste Morales. Este hombre se acerca. Éramos 30 familias de víctimas de supuesta mala praxis. Se acerca este abogado y se ofrece él para llevar las causas adelante. Así lo conocí.
[NdR: tras la muerte de Celeste Morales, familiares y víctimas de mala praxis realizaron a mediados de 2012 una serie de marchas. En una de ellas, una patota agredió a los manifestantes y a los periodistas presentes. Por el ataque, siete personas fueron imputadas por el fiscal Santiago Camiñas. Cuatro de ellas son empleadas del municipio de Malvinas Argentinas]
-¿Cómo siguió tu relación con él?
-En principio yo le creí. Le creí y hasta confié. En él y en Luis Vivona. Cancio es abogado del Frente para la Victoria, es decir que es abogado de Luis Vivona En principio le creí. Pero después me di cuenta de que este tipo era un súper fabricante de causas. Le gustaba fabricar mentiras para que la investigación tome otro rumbo o se acuse a otra persona de algo que ellos mismos creaban.
-¿Cómo te diste cuenta?
-Una tarde me citan en el estudio de él, en San Miguel. En ese momento se encontraban Nora Perazzone, Silvia Burgos y el doctor Cancio esperándome.
-¿Quiénes son Nora Perazzone y Silvia Burgos?
-Nora Perazzone pertenece a los Derechos Humanos (NdR: también fue electa consejera escolar por el Frente para la Victoria] y Silvia Burgos está en los Derechos Humanos y es una especie de amiga y secretaria de Jorge Cancio.
-¿Qué pasó en ese encuentro?
-En ese encuentro me dicen: "Mirá, Negro, tenemos que avanzar y rápido con el tema de las causas". Entonces va, se mueve de la oficina, busca una cosa cilíndrica grandota y la pone sobre el escritorio. Le pregunto qué era y me dice: "Esto lo vamos a poner en tu casa y en la casa de Silvia Burgos". Ella se niega porque tiene al padre enfermo y tenía miedo de que le pase algo. Yo le contesto que si me metía algo raro en mi casa lo iba a denunciar. Más tarde me entero de que esa cosa cilíndrica era un proyectil antiaéreo.
-¿Qué creían que iban a lograr poniendo un misil antiaéreo en tu casa y en la de Silvia Burgos?
-Decían que mintiendo ayudaban a la Justicia. Aceleraban sus pasos.
-¿A quién querían responsabilizar por el misil?
-A Jesús Cariglino.
-¿El intendente de Malvinas Argentinas al que vos estás denunciando?
- La denuncia es contra el área de Salud. No es a él, es al área de Salud de su municipio.
La denuncia de Oscar Bugliolo horas después de haber hallado el explosivo. Todavía apuntaba contra Cariglino - Credito: Agencia Popular de Comunicación Gran Buenos Aires Norte - Jorge Colman
- Entonces, ¿cómo apareció el misil en tu casa?
- Un día a las 4 de la mañana salgo para ir a trabajar y me encuentro con un explosivo en la puerta de mi casa. En principio no lo reconocí, pero después me di cuenta que era el mismo que me había mostrado Jorge Cancio. Me había dicho que le habían salido $2.500 cada uno. Me doy cuenta de lo que era. Llamo a la policía, viene el departamento de Explosivos y más tarde por el peritaje me entero que era un misil antiaéreo lo que había puesto. [NdR: el peritaje estuvo a cargo de Alberto Aníbal Giménez, de la Delegación de Explosivos que tiene en San Martín la Policía Bonaerense]
-¿Cómo lo encontraste?
-Estaba en la ventana de la entrada de mi casa. Pasó algo curioso ahí. Yo tenía custodia de Gendarmería Nacional. Tenían que estar las 24 horas en la puerta de mi casa. Lo había dispuesto la UFI (Unidad Funcional de Instrucción) N°23 de Malvinas Argentinas.
-¿Por qué tenías custodia?
-Por las amenazas. Amenazas que yo creía que venían de un lado, pero venían de otro: del amigo Jorge Cancio y Vivona.
-¿Era la primera vez que desaparecía?
-Claro. Después me entero que estaba a cargo el comandante (Luis) Monasterio. Ese día había sacado los hombres de mi casa y los había llevado a hacer chequeos de boliches a José C. Paz. Lo hizo desobedeciendo una orden judicial.
-¿Hablaste con Jorge Cancio después de eso?
- A los pocos días lo voy a ver al estudio. "Vos sos loco, ¿cómo vas a poner semejante cosa en mi casa?", le dije. Y él me dice: "Pará que con vos todavía tenemos que seguir negociando". Me dijo que tenía cincuenta mil dólares para darme a cambio de que me callara la boca. Los había puesto Luis Vivona.
-¿Vos qué respondiste?
-Es irreproducible. Lo insulté. Yo voy con una persona que escucha todo eso y había una persona que estaba ahí esperando (en la recepción) que también escucha. Los dos están presentados como testigos en los tribunales.
-¿Te fuiste de ahí y volviste a tener algún contacto con ellos?
-No, jamás. Pero ellos siguen en permanente contacto para inventarme causas por amenazas.
-El año pasado asesinaron al enfermero Walter Navarro. Aunque primero se sospechó que fue un intento de asalto, el vicegobernador Gabriel Mariotto vinculó al intendente Cariglino con el asesinato. ¿En ese momento vos también saliste a hablar?
-Sobre mi hija, sí. Pero me preguntaron si lo conocía (a Navarro) y sí, lo conocía.
-¿Alguien te pidió que salieras a hablar?
-Si alguna vez llegó un medio, fue siempre armado por Cancio. Todavía hablaba con él.
-¿Te pidieron algo en particular en ese momento?
-Como siempre: que mintiera o que no dijera toda la verdad.
-¿Qué te pedían que dijeras?
-Me pedían que fuera más allá de las cosas. Si por ejemplo vos decís "yo lo conozco", que dijera que tuvimos alguna relación.
-¿Cuál fue el papel del vicegobernador Mariotto?
-He ido a verlo. Ese día va también Jorge Cancio, Silvia Burgos y Nora Perazzone. El trío ese iba junto a todos lados. Hay una foto que tengo de recuerdo. El vicegobernador pega un golpe en la mesa y dice: "¿Qué pasa en Malvinas? ¿No hay un referente? ¿Qué pasa con ese Luis Vivona?". Yo mismo me levanto y le digo: "El señor Cancio, la señora y la otra señora son de Luis Vivona". Ninguno de los tres pudo decir nada y se callaron la boca.
-¿A la salida de esta reunión, el vicegobernador qué te dijo?
-Esto lo voy a decir con todo respeto. Me dijo lo que dice todo político: una mentira. Dijo que me iban a respaldar y a ayudar.
-¿Cómo sigue hoy la investigación sobre la muerte de tu hija?
-Ya cumplió 9 años de fallecida. Me queda muy poco tiempo antes de que se cierre la causa. La sigo peleando y pidiendo Justicia por mi hija. Pero con la verdad.





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