COMODORO RIVADAVIA.- "Nunca fui bueno para los piques cortos", reconoció hace pocas semanas ante su círculo íntimo el intendente de esta ciudad y gobernador electo de Chubut, Martín Buzzi.
Buzzi, de 43 años, de carácter moderado, amigo del sector académico y padre de dos hijos, enfrentará en Rawson una transición con dos grandes desafíos: neutralizar las críticas del Frente para la Victoria, sus enemigos íntimos, y posicionar su liderazgo en la capital provincial, poco habituada a convivir con un gobernador oriundo de Comodoro Rivadavia. Ayer, Buzzi no pudo evitar la emoción. Nacido en Comodoro, la ciudad que sostiene el presupuesto provincial con los ingresos que generan las regalías de la actividad petrolera, es el primer mandatario provincial comodorense de los últimos 40 años.
Buzzi se crió en un barrio de clase media y estudió la secundaria en la ENET N° 1, en donde participó de las elecciones del centro de estudiantes. En Buenos Aires estudió licenciatura en Ciencias Políticas y realizó un doctorado en esa especialidad. Regresó a Comodoro con su actual esposa y fue docente en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Su reinserción en la política llegó de la mano del entonces intendente de Comodoro y actual senador nacional por el Frente para la Victoria Marcelo Guinle. Buzzi ocupó en esos años un cargo en el área de Bienestar Social, bajo la conducción del hoy intendente electo de Comodoro, Néstor Di Pierro. Ganó por concurso la gerencia del Consejo de Formación Profesional dependiente del Ministerio de Trabajo de la Nación, con sede en Comodoro.
El salto en política lo dio desde el Ministerio de la Producción de Chubut durante el primer mandato del gobernador Mario Das Neves (2003-2007), momento en que consolidó un estrecho vínculo con el mandatario provincial.
El año pasado, esa relación le valió la venia del propio Das Neves para convertirse en el candidato a gobernador por el PJ Modelo Chubut. La pulseada con el Frente para la Victoria, sin embargo, alcanzó ribetes insospechados cuando un ajustado triunfo el 20 de marzo y las sospechas de presuntas irregularidades instaladas por el kirchnerismo chubutense dilataron el resultado de los comicios.
Ayer, Buzzi cerró apenas el primer capítulo de una carrera larga en la que deberá medir al milímetro cuándo dará el guiño definitivo al gobierno nacional. Un acercamiento que podría valerle la relación con el entorno de Das Neves, pero le podría garantizar la supervivencia en medio de la convulsionada interna del justicialismo de Chubut.
ENTRE ALIADOS Y NUEVAS PICARDÍAS
El "videovoto", novedad para hacer trampa
La tecnología puede cambiar la forma de hacer trampa en una elección. En una escuela de Comodoro Rivadavia se registraron movimientos extraños de punteros kirchneristas, y desde el dasnevismo lo atribuyeron a una nueva modalidad de fraude: el "videovoto". Con un teléfono celular, en la soledad del cuarto oscuro, el elector filma el momento en que coloca el voto y cierra el sobre.
Iribarne, el único fiel entre tanta ausencia
El gobernador Mario Das Neves festejó ayer el triunfo de su candidato sin la presencia de los dirigentes nacionales que lo habían acompañado el 20 de marzo. No estuvieron Francisco de Narváez, Felipe Solá ni Graciela Camaño. En el búnker ganador, sólo pudo verse al ex ministro de Justicia kirchnerista Alberto Iribarne, férreo opositor a las elecciones complementarias .
A la UCR no le alcanzó para volver a sumar
Pese a que los pronósticos indicaban que las elecciones resultarían una especie de ballottage entre los candidatos peronistas, el postulante radical logró seducir a un grupo de electores que decidió votarlo, aun a sabiendas de que no tenía ninguna posibilidad. Pedro Peralta obtuvo algo más del 4% de los votos, pero el respaldo no le alcanzó al partido para sumar un diputado. Se quedó con dos, de un total de 27.







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