El ajuste no alcanza y en Europa preguntan: ¿se viene el estallido?

Grecia está al borde del abismo. España e Italia se tambalean. Y en Gran Bretaña se preparan para el temblor. Todos apuestan a la misma receta: el recorte social. La Unión Europea, en una semana caliente.

Antes y despues. Un joven griego se protege en Atenas con una máscara de gas durante la feroz represión policial tras la marcha de julio pasado. Los "indignados" españoles proclaman una "juventud sin futuro", pero también sin casa, trabajo, protección social ni miedo. Europa enfrenta un muy duro plan de ajuste.

Goldman Sachs no sólo es uno de los grupos de inversión más grandes del mundo desde 1869. También es una influyente agencia de marketing: un paper de 2001 mencionó por primera vez la sigla BRIC, refiriéndose a los países emergentes que en 2050 dominarán la economía mundial: Brasil, Rusia, India y China. La sigla se popularizó y la realidad siguió a pie juntillas la ficción: los presidentes del BRIC se reunieron en Ekaterimburgo decididos a conformar un bloque. La nueva palabra de moda impuesta por Goldman Sachs sólo reuniría a desgano a sus protagonistas; más que una sigla es un destino: PIGS (Portugal, Ireland, Greece and Spain). A veces, el acrónimo se transforma en Piigs, porque a la I se Irlanda se le agrega, también, Italia. “Pigs”, en inglés, significa “cerdos”, y la palabra refiere a flying pigs “cerdos que vuelan”, describiendo la “economía porcina”.

“Hace ocho años los cerdos llegaron, literalmente, a volar: sus economías se dispararon después de unirse a la Eurozona. Ahora los cerdos están cayendo de nuevo a tierra”, publicó aquí hace un tiempo el Financial Times. En septiembre de 2008, en pleno derrumbe de la burbuja inmobiliaria, el uso del término “pigs” provocó las protestas de empresarios españoles y del ministro portugués de Economía, pero ya era tarde: el término había saltado de Goldman Sachs al Financial Times y de allí a Newsweek, The Times y The Economist. Pero no sólo la economía de los pigs estaba en el barro: también la de Estados Unidos e Inglaterra, quienes ahora levantaban el dedo acusador. Por eso hubo entonces quienes pensaron que “pigs” no era sólo un ejercicio de ironía profesional, sino también una especie de cortina de humo para tapar defectos propios.

En cualquier caso, los sapos (o los cerdos) de hoy habían sido, ayer, princesas. Irlanda fue promocionado durante años como un modelo para los países que quisieran salir del sudesarrollo: salarios bajos, boom inmobiliario, pocas regulaciones y atención VIP al capital mutinacional. España y Grecia recibieron dinero a raudales de los mismos bancos que ahora los califican como economías de riesgo y vuelven a ganar dinero con los “seguros de impago” (credit default swaps, CDS) bautizados por el banquero norteamericano Warren Buffet como “armas financieras de destrucción masiva”. Los pigs figuran hoy entre los lugares 173 y 183 del mundo respecto al crecimiento económico 2010-2011: Portugal, España e Irlanda van del 173 al 175, y después de Haití, Letonia y Venezuela, Grecia se ubica en el lugar 183.

Mientras la canciller alemana Angela Merkel sostiene que éste no es en modo alguno una crisis del euro, el frío verano inglés parece desmentirla: aquí, la isla de la libra; la ciudad explota de turistas de vacaciones y tránsito embotellado. Londres fue y será una ciudad cara y los ingleses recelan el dinero: una comida en un buen restaurante de la ciudad puede costar hasta 700 libras para cinco personas, lo que explica las mesas vacías, aunque Covent Garden o Nothing Hill o Picadilly Circus se parezcan hoy a la peatonal de Villa Gesell en una noche de enero. El ambiente es festivo, es imposible conseguir un taxi y la ciudad se ha llenado de rickshaws, esos carritos que en algunos países asiáticos son tirados por personas a pie y aquí por ingleses en bicicleta. Un trayecto corto en rickshaw puede costar alrededor de veinticinco libras.

El alcohol contribuye al estado de ánimo general: ya no está vigente la prohibición de venderlo hasta las once de la noche (antes respetada a rajatabla por los pubs) y ahora los teens se abrazan a su botella de cerveza sentados en el cordón de la vereda, con su chica sobre las piernas. Sueños de una noche de verano: arriba, en la diagonal de la escena, la crisis sucede de todos modos.

El gobierno conservador de David Cameron ha aprobado un recorte de 83 mil millones de libras en cuatro años; reducirán en 500 mil puestos de trabajo la plantilla de la administración pública y bajarán en 20 mil millones los gastos en políticas sociales (el recorte sanitario tendrá efectos adicionales en este país donde la salud es gratuita, o lo era). El lápiz rojo llegó también al ejército, que perderá 42 mil efectivos por las medidas de ajuste puestas en marcha. En el resto del continente, cruzando el Canal de la Mancha, la situación de los pigs es todavía peor.

Fin de fiesta. “Se acabó, de momento, el tiempo de la propaganda, las medidas irrealizables y los discursos irresponsables trufados de insultos y chistes”, advierte la prensa italiana. El nuevo plan de “liberalización de todos los sectores económicos” llegó vía Bruselas y fue avalado por el superministro de Economía, Giulio Tremonti: “Se hará cuando pase la crisis y podamos vender los activos a precios razonables”, dijo.

El diario La Repubblica sostiene que la lista de las empresas que saldrán al remate sorprenderá a todos: el Estado sacará al mercado cuotas de grandes compañías, como ENEL (de energía eléctrica), ENI (Ente Nacional de Hidrocarburos) o Finmeccanica (aeronáutica, helicópteros, sistemas de defensa, energía y transporte). El renovado plan fiscal recortará en 7 mil millones el gastos sanitario y en 9 mil millones el de los entes locales; congelarán durante dos años las pensiones más altas (desde 2.380 euros brutos en adelante) e introducirán un nuevo impuesto a los tenedores de bonos. Los recortes sumarán unos 65 mil millones de euros.

Mientras el sol cae, fatal, en Madrid, con su peso de treinta y cinco grados, la palabra clave es “desahucio”. La Real Academia es trágicamente precisa al definirla: “quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea”; “dicho de un médico: admitir que un enfermo no tiene posibilidad de curación”; “dicho de un dueño o un arrendador: despedir al inquilino o al arrendatario mediante una acción legal”. Los “desahuciados” llenan minutos del telediario de cada noche. Algunos resisten y se quejan; otros buscan la ayuda de los vecinos; la mayoría se aleja en silencio, simplemente abandona la casa de sus sueños en busca de otro destino. En el primer trimestre del año se desalojaron en Madrid 2.537 familias. En general, cuando el cerrajero, dos policías municipales, el procurador (representando al banco que ejecuta) y la comisión judicial (formada por un auxiliar y un gestor) llegan a la casa, la encuentran sin gente. En el 90% de los casos los desahuciados son inmigrantes.

El diario El País ha decidido ponerle rostro humano a la crisis: cada día, en sus páginas se cuentan dos historias. La de Aitor Gomez, por ejemplo, un conductor de grúas vasco despedido, con dos hijos y una hipoteca de 24 años. “Los despidos afectaron a 67 empleados de GAM, un tercio de la plantilla, sobre todo, a los trabajadores más jóvenes, a los que se les ofrece una indemnización de veinte días por año trabajado”. Aitor tiene dos hijos, de dos y cinco años, a los que lleva a un colegio público y una hipoteca de 650 euros. “Vivimos al día”, dice. Le quedan 24 años por pagar. Su mujer también está desocupada, es profesora de jardín de infantes. Antes ganaba unos 1.650 euros. Dice que no le importará “morir matando” tomando medidas de protesta cada vez más duras.

“Debo de ser medio ecuatoriano porque estaba convencido de que cuando pedimos un préstamo al banco, respondemos de él con el bien hipotecado –escribió en su columna Juanjo Millás–. Creía, pues, que lo peor que podía ocurrirme si dejaba de abonar la deuda era perder el piso, que no es moco de pavo. Y resulta que no, resulta que si por azares de la vida o de la burbuja económica que te haya tocado no puedes hacer frente al compromiso adquirido, el prestamista te arrebata el inmueble, lo saca a subasta frente a un grupo de facinerosos que se ponen de acuerdo en pujar por mucho menos de lo que vale, y luego te reclama la diferencia entre lo obtenido y lo que te quedaba por pagar. Quiere decirse que además de dejarte en la calle te roban la camisa. Ahora mismo, cientos o miles de ecuatorianos, a los que los bancos persiguieron para regalarles créditos llenos de letra pequeña, se han quedado sin casa, adquiriendo a cambio una deuda inhumana”.

La capital española enfrenta el “mayor recorte en educación en toda su historia”, por lo que unos 250 directores de los 320 institutos de la Comunidad de Madrid acordaron pedirle al gobierno que reconsidere las medidas de ajuste que suponen una reducción media del profesorado en 12,5% en cada centro: unos 2.500 docentes menos sólo en secundaria, a los que se suman unos 500 entre primaria y escuelas de idiomas.

Mientras eso sucede en Madrid, en Málaga las cosas no están mejor: el nuevo equipo de gobierno que preside Elías Bendodo, del PP, anunció que llevará adelante un “severo plan de ajuste” ante la “quiebra técnica” de la ciudad. Lo atribuyó al “despilfarro sin control presupuestario” y a la “política de tierra quemada” de los socialistas. Bendodo comenzó anunciando la reducción de los cargos de confianza y de los sueldos de los diputados y directivos, además de suprimir 14 de los veinte coches oficiales.

La Generalitat Valenciana, por su parte, reducirá en mil horas diarias la cobertura de sus ambulancias, reducción horaria que afectará la jornada laboral de 400 trabajadores. El ajuste español parece no tener fondo: en mayo de 2010, el gobierno bajó el 5% el salario de los funcionarios, congeló las pensiones y acabó con los 2.500 euros del denominado cheque-bebé, pero nada de eso alcanzó.

Grecia está en ruinas. Otra vez Millás, en las páginas de El País, exportando desahuciados: “La lógica y la democracia, que se inventaron en Grecia, han empezado a desmoronarse por Atenas”, escribe. “El capítulo titulado ‘Nuevo plan de Ajuste’ no tiene pies ni cabeza porque implica el desahucio entero de un país. Nos hemos presentado con nuestros guardias judiciales y nuestros guardias de la porra y les estamos poniendo los colchones en la calle. Quiere decirse que los griegos son ya turistas de su propio país”.

Mientras el FMI asegura que “Grecia no tiene margen de error”, calcula en 71 mil millones de euros los fondos adicionales que enviará, sumados a 33 mil millones de parte de acreedores privados. Los “indignados” griegos acuden de a miles a protestar en la plaza Syntagma bajo la violencia desatada de los MAT, policías antidisturbios, que dejó 700 heridos, un centenar de ellos hospitalizados por crisis respiratorias, días atrás. El plan de ajuste 2012-2015 dejará a Grecia en la recesión durante varias generaciones.

“Todo lo que paguemos solo servirá para cancelar intereses de la deuda –dicen los indignados a la prensa–. El plan de ajuste nos convierte en esclavos, prácticamente trabajaremos gratis. Primero fue Argentina, luego Grecia. ¿Quién será el próximo?”, se preguntan. Hay quienes sostienen que la “quiebra suave” de Grecia fue idea del Deustche Bank: en 2009, el grueso de la deuda griega estaba en manos privadas; hoy, el 37% es responsabilidad de instituciones públicas como el BCE y el FMI; con cada tramo del rescate europeo que se da a Grecia, disminuye el peso de la deuda de bancos, cajas y fondos privados. Para 2015 esa parte habrá aumentado al 56%, mágico proceso de conversión de deuda privada en deuda pública. Hasta los autores de “pigs” creen que es demasiado: el Financial Times calificó el plan de ajuste griego como un caso de “provocación política y vandalismo económico”.

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