Ni con aguinaldo: la deuda de las familias se disparó y marcó un nuevo récord histórico en diciembre

Ni con aguinaldo: la deuda de las familias se disparó y marcó un nuevo récord histórico en diciembre

La deuda de los hogares crece a un ritmo acelerado en plena crisis económica y recalentamiento de la inflación. El Banco Central advierte suba de mora y mayor presión financiera. Ni el aguinaldo sirvió de contención.

Por

Rodrigo Núñez

Mientras la crisis económica se profundiza y la persistente inflación perfora los bolsillos, el endeudamiento de los hogares volvió a crecer en diciembre y marcó un nuevo récord histórico. El último informe del Banco Central reveló que la irregularidad del crédito al sector privado volvió a profundizarse a pesar del cobro del aguinaldo y las tasas bajas, especialmente entre las familias, lo cual muestra señales de tensión en la cadena de pagos y el tejido social.

Los datos oficiales, correspondientes a diciembre de 2025, reflejan un escenario de extremo riesgo. La crisis de ingresos llevó a 12% la morosidad de los créditos personales y a 9,3% de las tarjetas de crédito. Se tratan de registros inéditos, de acuerdo a las cifras del Central, incluso en un periodo caracterizado por el pago del sueldo anual complementario.

A lo largo del año pasado, el financiamiento al sector privado en pesos creció 27,4% en términos reales. En paralelo, los préstamos en moneda extranjera se expandieron 73% en el año, en moneda de origen. Este proceso elevó la exposición del sistema financiero al sector privado hasta el 43,9% del activo total, 8,6 puntos porcentuales más que un año atrás.

 

Dentro de ese total, los créditos a familias representaron casi el 20% del activo del sistema. El crecimiento fue generalizado y abarcó líneas personales, prendarias e hipotecarias. Solo en diciembre se registraron casi 3.000 nuevas altas de préstamos hipotecarios, acumulando cerca de 43.700 nuevos deudores en el año.

 

 

Este mayor acceso al crédito se dio en un contexto donde la pérdida de poder adquisitivo por la inflación empujó a muchos hogares a financiar consumo o refinanciar pasivos previos, profundizando la dependencia del sistema bancario.

La mora en hogares, récord histórico

El dato que enciende las alertas es el aumento del ratio de irregularidad. En diciembre, la mora del crédito al sector privado se ubicó en 5,5% a nivel sistémico, con una suba mensual de 0,3 puntos porcentuales.

Sin embargo, el deterioro fue más marcado en los hogares: el ratio de irregularidad de las financiaciones a familias alcanzó 9,3%, tras subir 0,5 puntos en el mes. El incremento se explicó principalmente por préstamos personales y líneas prendarias.

En contraste, la mora de las empresas se ubicó en 2,5%, también con una leve suba mensual. La diferencia marca que la presión financiera golpea con mayor intensidad a los hogares, más expuestos a la volatilidad de ingresos y al encarecimiento del crédito en un escenario de crisis económica.

 

 

Cheques rechazados y señales mixtas

El sistema de pagos también mostró síntomas de tensión. El ratio de cheques rechazados por falta de fondos subió en términos interanuales: en cantidades alcanzó 2,22%, con un incremento de 1,45 puntos porcentuales frente al año anterior.

Si bien el sistema financiero mantiene elevados niveles de liquidez y capital —con una integración de capital equivalente al 28,6% de los activos ponderados por riesgo—, el aumento de la mora y de los rechazos evidencia un mayor estrés en algunos segmentos.

Las previsiones constituidas por los bancos cubren el 93% de la cartera irregular, lo que otorga cierto colchón frente a un eventual empeoramiento del escenario. Sin embargo, la dinámica reciente muestra que el crecimiento del crédito ya no es neutro en términos de riesgo.

El avance de la deuda de las familias en los últimos meses se da en paralelo a un consumo derrumbado y a ingresos que no se recomponen frente a la inflación acumulada.

Aunque el sistema financiero exhibe solidez en términos regulatorios, el incremento del ratio de irregularidad en hogares plantea un desafío hacia adelante. Si la actividad no consigue una recuperación inmediata, el peso del endeudamiento podría convertirse en un drama de vulnerabilidad para los hogares y para el propio sistema.

Comentá la nota