Será una semana especial la que comienza. Por estas horas la presidenta Cristina Kirchner tendría que estar en Cuba, con escala posterior en Venezuela, pero ahora deberá limitarse a una agenda acotada y Light por prescripción médica. Volverá el miércoles a la Casa Rosada pero sus laderos adelantaron que no hará muchos movimientos porque la recaída que tuvo la semana pasada fruto de una lipotimia la obligó a bajar la intensidad de sus actividades. Esto implicará alguna que otra reunión protocolar que tratarán de difundir sus voceros con un variado menú de fotos para mostrar que la jefa del Estado ya está otra vez a toda máquina, aunque en verdad sea a media máquina. Con esto se buscará también desterrar cualquier versión malintencionada de la salud presidencial, un tema de abordaje delicado.
Aunque haya una estrategia oficial por disminuir el tema, la salud presidencial será el eje central de la semana que comienza. El médico personal de los Kirchner, Luis Buonomo, encargó para esta semana una serie de "estudios de rutina" para la jefa del Estado. Siempre el tema de la salud de un presidente resulta de alto nivel de interés público. Y siempre se maneja en el mayor de los sigilos. Ocurrió con Menem, Alfonsín y con Néstor Kirchner. Ahora la Casa Rosada mantiene un gran hermetismo en torno al tema. Hay ministros que ni siquiera saben qué es lo que verdaderamente tuvo la Presidenta.
Habrá otras definiciones en el campo político de esta semana. Los asambleístas entrerrianos definen en las próximas horas si suman a Colón y a Concordia a los cortes de puentes con Uruguay que se vienen protagonizando en Gualeguaychú. El lunes y martes habrá asambleas en estas dos localidades. Hay una fuerte presión de la Casa Rosada y del gobernador Sergio Urribarri para poner fin a esta metodología. Acecha también el fantasma de la presencia de gendarmes para eliminar los cortes. Por ahora, todo ello no trajo paz sino un endurecimiento a la hora de las respuestas. Hay divisiones muy tajantes entre los mismos asambleístas: quienes creen que el signo de protesta llegó a su final y quienes entienden que no se deben dejar presionar.
El Gobierno mostró zigzageos más que contradictorios en este conflicto. No hubo una coherencia en el plan desplegado ante la pastera Botnia. Se pasó de la confrontación directa con Uruguay hasta llegar a tomar este caso como un "tema de defensa nacional", hasta la presión lisa y llana a los asambleístas. ¿Dará resultados la estrategia ahora montada por la Casa Rosada para atenuar los ánimos de los entrerrianos varados en las rutas? ¿O el plan del Gobierno será demasiado Light como para no surtir efecto? En cualquier caso no se trata, en esta oportunidad, de una agenda Light para la Presidenta.





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