El intendente de Avellaneda elogió el trabajo de Ritondo, área polémica en la gestión de Vidal. Mosca le aconcejó que se pareciera a Insaurralde y quizás lo está pensando. Ante el caso López, la unidad del PJ y la baja en la imagen de CFK, quizás el operador “K” de la zona sur esté preparando el terreno para dar un giro como el Evita.
Por Ricardo Carossino
La relación entre el PRO y el intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi ha estado marcada decididamente por su crítica acérrima hacia la gobernación de María Eugenia Vidal y sobre todo hacia las políticas de Mauricio Macri, pero ciertas declaraciones formuladas ayer a Política del Sur radio hicieron “ruido”, más que por polémicas, por lo amigables hacia la gestión de la Provincia en materia de Seguridad.
Esa relación se ve principalmente en los encontronazos que el intendente viene teniendo con la diputada nacional Gladys González y con el diputado provincial Manuel Mosca que critican duramente a Ferraresi.
Mientras que el intendente afirmó a principios de junio que “hay 300 chicos que van con hambre a los polideportivos”, sostuvo: “Por eso negociamos la ampliación de 800 cupos en los comedores escolares. Hemos definido que ningún chico pase hambre".
En este sentido decía: “La fiesta de los que menos tienen las tiene que pagar los que más tienen, son derechos”, y seguía criticado al sostener: “Hasta ahora no conocemos nada de su gestión, sólo haber endeudado a la Provincia y ni siquiera eso. En la provincia de Buenos Aires tenemos un Gobierno que no gobierna”.
Desde el otro lado, por supuesto no se quedaron callados. Ferraresi tiraba los tiros directamente a la gobernadora Vidal, pero la mandataria bonaerense no subió nunca al ring del intendente más “K”, hasta el momento.
Por caso, la ex candidata a intendenta del PRO decía: “Espero que el Intendente reflexione y que no se le haga costumbre esto de echarle la culpa a otro. Vamos a acompañar su gestión, pero siempre por y para los vecinos, siempre con la verdad. Ya no habrá amigos de la política que le den cosas, fuera de lo que corresponde. Eso se terminó”.
Por otra parte, la mano derecha de Vidal en la Cámara Baja bonaerense, el diputado Manuel Mosca calificaba de “irresponsable” la actitud del intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, quien aseguró que la “violencia la genera la impericia de la Gobernadora” y le pidió que “vea la actitud de diálogo que tienen” sus pares Gabriel Katopodis y Martín Insaurralde.
La pregunta es si Ferraresi habrá oído a Mosca y poco a poco, a partir del escándalo López, de la actitud del Movimiento Evita de separarse del bloque del FPV y de ciertas encuestas que darían una baja imagen de CFK, ha decidido ir virando hacia una posición más dialoguista como el grupo de intendente de Padua, liderado por su par de Lomas de Zamora.
Justamente, en el programa radial de ayer martes de Política del Sur, cuando el periodista Rubén Molina le preguntaba a Ferraresi sobre las políticas de Seguridad del ministro Cristian Ritondo, el intendente más radical contra el macrismo decía lo siguiente: “Con Ritondo trabajamos lo que más podamos en conjunto y hemos charlado y me atiende siempre los llamados”.
Como se sabe, una de las áreas más criticadas por la oposición en el gobierno de Vidal, aunque los medios hegemónicos la tapen, es Seguridad. Política del Sur publicó tres informes sobre la interna policial que tiene en jaque a la gobernadora y desde Lomas de Zamora, por ejemplo, tanto el oficialismo como el Frente Renovador han criticado este agujero negro de Ritondo, a quien parece habérsele escapado de las manos el manejo de una policía que entró al despacho de Vidal y de su mano derecha en el Ejecutivo, Federico Salvai, sin olvidar que la mayor cantidad de secuestros expres se producen en Morón, donde reside Vidal, lo que habla de constantes mensajes mafiosos de una parte de la bonaerense.
Cabe preguntarse entonces, si Ferraresi, que tiene como jefe de Gabinete a un hombre del Evita como Pablo Vera, no estará preparando el terreno para ir girando hacia el consejo que le sugirió Mosca.










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