Tras un criticado silencio, respaldó abiertamente al gobierno de Maduro
"Nosotros creemos que siempre, en cualquier situación, es mucho mejor el diálogo, el consenso y la construcción democrática que cualquier otro tipo de ruptura institucional", señaló la presidenta, de visita en Bruselas.
Hasta ahora, Rousseff había evitado referirse a la convulsión en Venezuela por considerarla una "cuestión interna", y Brasil, el país más grande de América latina, se había limitado a respaldar al gobierno de Maduro a través de comunicados del Mercosur y de Unasur, en los que también se rechazaba la violencia en las manifestaciones y las "amenazas de ruptura del orden democrático".
"La situación de Venezuela no es la misma de Ucrania", resaltó ayer Rousseff durante un encuentro con periodistas de su país.
"Hoy [por ayer] un diputado de la Unión Europea hablaba de Ucrania: «Cuando hay un vacío político, es posible que otro lo ocupe, pero hay un candidato que siempre intenta ocuparlo y se llama caos», dijo. Con el caos viene toda la destrucción económica, social y política", agregó.
Frente a la eventualidad de que la crisis en Venezuela se agrave y Maduro se vea obligado a dejar el poder, Rousseff recordó lo que sucedió en Paraguay en 2012, cuando el Congreso destituyó de forma sumaria al entonces presidente Fernando Lugo, y tanto el Mercosur como Unasur decidieron suspender al país de sus organizaciones hasta que se celebraran nuevas elecciones democráticas.
"Vean qué pasó en Paraguay cuando salió Lugo. Luego de todo eso, Paraguay volvió al Mercosur y será el próximo presidente del Mercosur, en la próxima reunión", señaló sobre la reciente reincorporación del país al bloque comercial regional.
Rousseff se unió así a la presidenta de la Argentina, Cristina Kirchner, y al presidente de Uruguay, José Mujica, que en los últimos días reiteraron de forma personal su respaldo al gobierno de Maduro y pidieron a los opositores respetar las reglas democráticas, como también lo hizo el presidente de Bolivia, Evo Morales.
Otros presidentes de la región más distanciados ideológicamente de Caracas, como los líderes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Chile, Sebastián Piñera, sí responsabilizaron de cierta manera al gobierno venezolano por la violencia, y le pidieron respeto por los derechos humanos y la libertad de expresión..








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